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jueves, 29 de enero de 2015

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Y aquí os traigo el pequeño epílogo de mi historia Un caballero perfecto. 
¡Muchísimas gracias a todos por estar ahí leyéndola!
Me habéis ayudado a terminarla.

                                      Poco a poco, los rosales que había plantado Martha empezaron a crecer. No tardarían mucho tiempo en florecer.
                                      Entonces, ocurrió algo repentino, ya que Lauren se enamoró. El joven que la conquistó fue un vecino de la isla. Tenía un pequeño negocio de carpintería.
                                      Phoebe la vio besándose con él cerca del castillo de Lennox.
                                      Para entonces, Daphne había abandonado Inchmurrin.
                                      Había tomado un barco que la llevaba a México. Quería empezar su viaje por el continente americano en aquel país. Le había prometido a sus primas que les escribiría. Y que regresaría algún día.
                                      Bárbara, mientras, estaba muy ilusionada con su pretendiente. Era un joven que se desvivía por ella. Llegaron a enamorarse de manera sincera y honesta.



                           Martha aprendió a dejarse llevar por la pasión que le inspiraba Charles. Era feliz cuando se quedaba a solas en la habitación con su marido. Todas las noches...
                            Y era feliz cuando Charles y ella yacían desnudos en la cama.
                           Era feliz cuando Charles se apoderaba de su boca con auténtica ansia en un beso voraz. Era feliz cuando la lengua de su marido recorría sus senos.
                            Sentía que todo estaba en orden.

FIN

miércoles, 28 de enero de 2015

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Aquí os traigo el final de mi historia Un caballero perfecto. 
Espero que os haya gustado la historia de amor entre Martha y Charles. Lo cierto es que estoy muy contenta de que haya llegado a su fin.
Y, mañana, un pequeñísimo epílogo. Puede que le haga algún añadido más adelante, aunque no lo sé con seguridad.
¡Vamos a ver lo que ocurre entre Martha y Charles!

                                     Después de su boda, Martha se marchó a vivir a la casa de los Woolf.
                                     Sus cuñadas agradecieron la presencia de Martha en casa. A la joven se le ocurrió la idea de empezar a coser los vestidos de las mujeres de la isla a cambio de dinero. A Lauren le pareció mala la idea de convertirse en las modistas de Inchmurrin. Sin embargo, Phoebe aplaudió aquella idea porque era mejor ganarse la vida con su trabajo que morirse de hambre.
                                   Charles recibió la ayuda de Bennet para terminar de arreglar la casa. De algún modo, el poder conocer sus orígenes reales ayudó a Charles a entender muchas cosas. Se había perdonado así mismo hacía algún tiempo de la muerte de Anthony. Espero que haya alcanzado la paz donde quiera que esté, pensaba Charles cuando contemplaba la casa donde su familia y él vivían.
-Amor mío...-le llamaba Martha.
                                  Entonces, Charles acudía a ella. La besaba. Y se sentía el hombre más feliz del mundo.
                                 La noticia de la ruptura del compromiso de Bárbara causó cierta conmoción en la alta sociedad escocesa.
-Pasará en cuanto estalle otro escándalo-le comentó Cynthia a su hija mayor-No te preocupes por nada.
                               Al cabo de algún tiempo, un joven que pasaba el verano en Inchmurrin y era oriundo de Glasgow, quedó prendado de la belleza de Bárbara. Decidió quedarse en la isla más tiempo para poder cortejarla.
                             Se les empezó a ver paseando por los alrededores del castillo de Lennox.
                            Y también se pudo ver a aquel joven besando la mano de Bárbara.
                             Daphne anunció a sus tíos su intención de hacer un viaje por todo el continente americano, de Norte a Sur. Su intención era poder reencontrar la paz que había perdido hacía muchísimo tiempo. Necesitaba estar sola para poder reflexionar con calma.
                          Una parte de ella, seguía amando a Anthony. A pesar del dolor que le había infringido.
                          Recordaba los buenos tiempos, al inicio de su matrimonio. Anthony era muy rico. Él fue el que se encargó de arruinar a su familia. Jugaba mucho. Bebía mucho.
                         Tenía muchas amantes. Incluso, se gastaba el dinero en comprarles toda clase de caprichos.
-¡Era un hijo de perra!-bramó Henry furioso-Perdónanos, querida.
-No puedo hablar mal de los muertos, pero deseo que se esté pudriendo en el Infierno-afirmó Cynthia con voz dura-No hemos sabido protegerte, Daphne. Le hemos fallado a tu padre. Y te hemos fallado a ti.
-No pasa nada-le aseguró su sobrina-Nadie vio cómo era Tony realmente. Yo misma me puse una venda en los ojos para no ver la realidad. Sólo quería estar con él.
                       Henry y Cynthia se vieron obligados a dejarla partir.
                              La abrazaron con cariño.
-Vuelve cuando sientas que todos tus demonios han quedado atrás-le pidió Cynthia con dulzura-Siempre serás una hija más para nosotros.
                            A pesar de sus reservas, Lauren acabó ayudando a Martha y a Phoebe en su labor como modistas. Mistress Woolf lo único que pedía era estar tranquila y, por lo visto, tanto su nuera como sus hijas ganaban dinero. Se les daba bien coser y las mujeres de la isla eran de gustos sencillos.
-Es mejor esto que morirnos de hambre-afirmó en una ocasión Phoebe mientras cosían.
                          Las lágrimas caían sin control por las mejillas de Lauren, quien estaba haciendo el dobladillo a una falda. Esto no puede estar pasándome a mí, se decía una y otra vez.
-Nunca volveremos a disponer de la riqueza que tuvimos una vez-recordó Phoebe.
-Entonces, éramos felices-se lamentó Lauren.
-Estamos saliendo adelante y Charles nos está ayudando mucho. Para mí, eso es lo único que me importa.

                               Al mes de casarse, Martha plantó unos cuantos rosales en el jardín.
-¿Crees que las rosas darán su fruto algún día?-le preguntó Charles, cuando se acercó a ella en el jardín.
                               Martha se echó a reír. Quería ayudar a su marido en la reparación de la casa.
                              Ya estaba adecentada por dentro.
-Veremos montones de flores en este jardín-respondió Martha-Yo misma me encargaré de cuidarlas. Las regaré todos los días. Les arrancaré las malas hierbas.
                             Charles pensó en su hermano Anthony. ¿Había sido él también una mala hierba?
                              Lauren no paraba de llorar. Phoebe se había resignado a su suerte. Y mistress Woolf se lamentaba por todo lo que había pasado.
-Sólo espero que la dicha nos llegue un día a todos-afirmó Charles.
                             Y besó con pasión la boca de Martha.

martes, 27 de enero de 2015

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Entre hoy y mañana, pienso terminar esta historia porque siento que es lo que toca.
Es bueno terminar lo que uno tiene a medias antes de empezar con un nuevo proyecto.
¡Hoy, nos vamos de boda!

                                      Daphne no tenía muchas ganas de acudir a la boda de su prima con el joven que había sido su cuñado.
-No has puesto cara de sorpresa-observó Phoebe cuando acudió a visitarla una tarde y le contó que Anthony la había dejado también a ella en la ruina.
                                   Daphne miró la chimenea del salón que estaba encendida.
-¡Di algo!-insistió Phoebe, poniéndose nerviosa.
-Tony nunca me amó como yo le amaba a él-se lamentó Daphne, pero ya no había amargura en su voz-Sólo me quería por mi dinero. Fui una tonta al pensar que podía amarme de verdad.
                                Phoebe se acercó a su cuñada y le dio un beso en la mejilla.
-Mi hermano nos engañó a todos-afirmó con dolor-A veces, siento que le odio con todas mis fuerzas por lo que nos ha hecho.
                               Daphne sentía verdadero dolor cuando veía a Martha y a Charles besándose.
                               Henry y Cynthia se mostraron comprensivos con Bárbara cuando la joven les anunció que no quería seguir adelante con el compromiso. Le preguntaron si lo había pensado bien. Bárbara había tomado una decisión con respecto a su vida.
-Lo que más lamento es el daño que os pueda causar con mi decisión-se sinceró la joven-El escándalo que se organizará.
-Lo importante es que tú seas feliz-afirmó Henry-No pudimos proteger a tu prima de ese malnacido. No queremos que tú corras la misma suerte que corrió ella.
                               Sin embargo, Daphne accedió a asistir a la boda entre Martha y Charles.
                              Tuvo que reconocer que su prima estaba realmente hermosa con aquel vestido de color blanco.



                                     Los ojos de Charles brillaron cuando Martha entró en la capilla de la isla cogida del brazo de su padre. Se dirigieron lentamente hacia el Altar.
                                    Fue una boda sencilla a la que acudieron pocos invitados, pero los novios lo prefirieron así.
                                    Charles buscó con la mirada a su verdadero padre, a Bennet, quien se había afeitado y lucía un traje nuevo que le había regalado Henry. Había orgullo en los ojos de aquel hombre que sentía que había recuperado al hijo que le habían arrebatado una vez.
                                   Charles le cogió la mano durante unos instantes y se la oprimió con fuerza.
                                  La boda se había organizado muy deprisa.
                                   Se celebró una pequeña fiesta para anunciar el compromiso. Mientras la noticia del mismo era anunciada en todos los periódicos de Escocia, se llevaron a cabo los preparativos a gran velocidad. Casi al mismo tiempo, se hacían públicas las amonestaciones.
                                 Mistress Woolf fue la madrina de aquel enlace. Y tanto Phoebe como Lauren acudieron a él.
                                  No fue sólo un beso el que se dieron Martha y Charles cuando el sacerdote les declaró marido y mujer. Se besaron muchas veces, sintiéndose los seres más dichosos del planeta.
-¡Vivan los novios!-gritó Bárbara, que reía y lloraba a la vez.

lunes, 26 de enero de 2015

TERCER MICRORRELATO DE "UN CABALLERO PERFECTO"

Hola a todos.
Ésta es una de las muchas historias que tengo pendientes por terminar, Un caballero perfecto. 
Para poder avanzar con ella, he escrito este microrrelato, el tercero, que formará parte de la historia.
¡Vamos a ver lo que pasa hoy entre Martha y Charles!

                                        Es una gran alegría el haber dejado de esconderme.
                                        El que Charles venga a verme todas las tardes y podamos encontrarnos en el salón de mi casa.
                                       


                                  Es una alegría inmensa saber que mis padres, Bárbara y Daphne aceptan nuestra relación, a pesar de todo. Porque ya es hora de que vayamos dejando atrás el pasado.
                                 Es, sobre todo, una grandísima alegría el poder besar a Charles. Y que él pueda besarme.
-¡Vamos a fijar fecha para nuestra boda, Martha!-me sugiere.
-¿No te parece que es un poco precipitado?-le pregunto, todavía atónita.
-Hemos yacido juntos ya dos veces, Martha. Además, yo no quiero esperar más tiempo.
                          Yo tampoco quiero esperar más tiempo. Bárbara ya ha tomado su decisión. Ha decidido romper su compromiso. No es normal que una joven esté tanto tiempo sin ver al hombre con el que va a casarse.

lunes, 12 de enero de 2015

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Aquí os traigo un pequeño fragmento de mi relato Un caballero perfecto. 
Charles no oculta su deseo de convertir a Martha en su esposa. Y Bárbara parece tomar una decisión.
¡Vamos a ver lo que pasa!

                                    Desde la tarde en la que Charles habló con Bennet, algo cambió en él.
                                    Todas las tardes, iba a buscar a Martha a su casa para salir a dar un paseo. Los padres de la joven eran los primeros que estaban sorprendidos.
                                    De algún modo, Charles ya no sentía miedo ni de nada ni de nadie.
                                    Y pregonaba a los cuatro vientos que era Martha el amor de su vida.
                                    La mujer con la que quería pasar el resto de su vida. Hacerse viejo a su lado.
                                    Sin embargo, no se olvidaba de las Woolf. Ante los ojos de la sociedad, seguía siendo miembro de aquella familia. El negocio de construcción de mister Woolf todavía no había sido vendido. Sin embargo, se encontraba en la quiebra.
                                   Charles se hizo cargo de él. Mientras, tanto mistress Woolf como sus hijas se iban acostumbrando poco a poco a vivir en aquella isla.
                                   Phoebe echaba de menos su vida en Londres. Y Lauren no se sentía cómoda sabiendo que Charles no era realmente su hermano.
                                  Las dos echaban de menos la temporada social en Londres. Sin embargo, sufrían al pensar que sus posibilidades de hacer un buen matrimonio se habían esfumado. Tanto Phoebe como Lauren estaban confusas. Era Charles quien se estaba encargando de sacarlas adelante. El mismo Charles al que ambas habían despreciado en el pasado.
                               Y les dolía pensar que su adorado Anthony había sido quién había llevado a la familia a la ruina.
                   
                               Ver a Martha y a Charles paseando juntos se les hacía raro a Daphne y a Bárbara. Especialmente, se le hacía raro a Daphne. Bárbara, en cambio, tenía la mente puesta en otra parte. Daphne estaba más tranquila.
                            Poco a poco, había ido recuperando algo de peso. El color había regresado a sus mejillas. Todas las lágrimas que había derramado por Anthony habían sido una pérdida de tiempo por un hombre que nunca la había querido. Y también había sido una pérdida de tiempo haber odiado a Charles cuando éste sólo quería ayudarla.
                         También ellas habían salido a pasear. Estaban muy cerca de donde estaban Charles y Martha. Pero procuraban no molestar. Daphne se sentía rara.
                          Era feliz viendo que Martha era feliz.
-No me quiero casar-anunció Bárbara de improviso.
-¿Qué estás diciendo?-le preguntó Daphne, mirándola con asombro.
-Si mi vida conyugal se va a parecer a esto, prefiero no casarme. Hace semanas que ni veo a mi prometido ni sé nada de él. Y sospecho que me mintió cuando me dijo que se iba a Edimburgo. Puede que esté en las Highlands. No lo sé.
                         La voz de Bárbara estaba a punto de quebrarse. Pero la joven estaba bastante entera.
-Me temo que mi padre se llevará un disgusto cuando se lo cuente-se lamentó Bárbara.
-¿Qué sientes por tu prometido?-quiso saber Daphne.
-Pensé que podía llegar a quererle. Pero él no me quiere. Y yo no quiero estar atada a un hombre que jamás me querrá y al que nunca llegaré a querer. Sería un suplicio para mí. Yo quiero ser como Martha. Yo quiero casarme por amor con un hombre que me ame de verdad.
                          En aquel momento, Charles y Martha se detuvieron.
                          Ajenos a la presencia de Daphne y de Bárbara, la pareja se fundió en un beso cargado de amor y de pasión a partes iguales.
                          Los ojos de Daphne se llenaron de lágrimas al presenciar aquella escena. Podía entender lo que decía Bárbara. Su prima pedía ser amada.
-Te entiendo-afirmó Daphne-Me casé con Anthony porque estaba enamorada de él. Pensaba que mi amor era correspondido por su parte. Me equivoqué.
-Todos hemos cambiado en este tiempo-observó Bárbara-Ya no odias a tu cuñado.

 

                                     Era verdad. Daphne ya no sentía odio alguno hacia Charles. Tenía la sensación de que toda su vida había sido un completo desperdicio. En el fondo, se alegraba de saber que Charles amaba a su prima Martha. La muchacha siempre había sido como una hermana pequeña. Merecía ser feliz y Charles podía hacerla feliz.
-Es un buen chico-opinó Daphne con sinceridad-Es honesto. Y gentil...

sábado, 27 de diciembre de 2014

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de mi relato Un caballero perfecto. 
Charles acaba enterándose de la verdad acerca de su origen.
¡Vamos a ver lo que pasa!

                                     En el fondo, Charles siempre tuvo la sensación de que él era un extraño en su propia familia.
                                    Ver a Bennet, aquel extraño hombre al que había visto en ocasiones en la isla, en el salón de su casa, que estaba cada vez más arreglada, no le llamó mucho la atención. Debía de ser sincero consigo mismo.
                              Cuando Charles entró en el salón, vio a Bennet discutiendo con mistress Woolf. Bennet estaba cansado de todo. Estaba cansado de fingir que no sabía que Charles era su hijo cuando hacía años que lo sabía. Desde que le vio siendo niño una vez y se percató de lo mucho que se le parecía. Llevaba semanas peleando consigo mismo sobre cómo acercarse a su hijo. Cómo contarle la verdad que llevaba años callando y que estaba matándole de pena.
-¡Vete!-le ordenó mistress Woolf a Bennet con gesto nervioso-¡Dime una cantidad y yo te la pagaré con gusto! Pero, ahora, ¡márchate!
-¡Métase su dinero donde le quepa, señora!-le escupió Bennet a mistress Woolf.
-¿Por qué dice eso?-intervino Charles.
-Hijo...
                                Los ojos de Bennet se llenaron de lágrimas al recordar las veces que había estado con Julianna.
                               Cómo la había estrechado entre sus brazos sintiéndose muy dichoso. Cómo su lengua había recorrido cada centímetro de su piel.
                               Había obrado movido por un impulso y no pensaba detenerse ahora. Empezó a hablar sin darse cuenta de las palabras que salían de su garganta. Intentaba no llorar mientras hablaba, pero las lágrimas rodaban sin control por sus mejillas. Él nunca terminó de creerse aquella historia de que su hijo había nacido muerto.
-¡Me arrebataron a mi Julianna!-afirmó Bennet con desesperación-¡No dejaré que vuelvan a separarme de ti!
-¿Es verdad lo que está diciendo, madre?-le preguntó Charles a mistress Woolf.
                         La discusión atrajo la atención de Lauren y de Phoebe.
                         Las dos jóvenes entraron en el salón. Se quedaron de piedra al encontrar a Bennet allí.
                         Mistress Woolf se había puesto muy pálida. Le resultaba imposible seguir negando la verdad que llevaba mucho tiempo callando. Por una ironía de la vida, por culpa de su querido Anthony, su idolatrado primogénito, tanto ella como sus hijas se encontraban dependiendo del hijo bastardo de Julianna y de aquel mozo de cuadras.
                          Mistress Woolf asintió de un modo casi imperceptible. Charles sentía cómo muchas piezas empezaban a encajar en su cabeza. Siempre se le había hecho de menos en su propia familia. Ahora, entendía el porqué. No era realmente un Woolf.
-Charles...-le llamó Bennet.
                      El joven no le escuchó. Salió a la calle. En aquel momento, necesitaba alejarse de todo el mundo.



viernes, 26 de diciembre de 2014

ANUNCIOS ACERCA DE "UN CABALLERO PERFECTO"

Hola a todos.
Me gustaría hacer un pequeño anuncio acerca de mi relato Un caballero perfecto, que estoy subiendo a este blog. No pienso abandonar esta historia ni pienso borrarla.
Mi intención es terminarla, sino es posible en lo que queda de año (que es poquísimo) sí a lo largo del año que viene.
Los microrrelatos me han servido de muchísima ayuda. Y forman parte de la trama. O sea, que lo que se cuenta ahí es lo que ocurre entre Martha y Charles dentro de la historia.
Pienso subir un fragmento de esta historia hasta que la termine.
Y, una vez que esté terminada, Cerca del manantial será la siguiente en caer.
Es lo que hay que hacer. Terminar todo lo que hay empezado para comenzar con nuevos proyectos.
Espero que estéis disfrutando de una muy feliz Navidad.

martes, 23 de diciembre de 2014

SEGUNDO MICRORRELATO "UN CABALLERO PERFECTO"

Hola a todos.
Hoy, os traigo mi segundo microrrelato inspirado en mi relato Un caballero perfecto. 
Si ayer era contado desde el punto de vista de Charles, hoy, conoceremos el punto de vista de Martha.

                                   Siento que mi vida ya no está bajo mi control. Ni Bárbara ni Daphne acaban de entender que me haya enamorado de Charles. ¡Por el amor de Dios, se trata del hermano menor de Anthony! Pero lo que siento por Charles escapa a mi control. Ya me he entregado a él. He ido a su casa y me entregué a él voluntariamente.
                              No hay marcha atrás. Bárbara y Daphne lo saben. Daphne ya no llora por Anthony. Y sospecho que mi hermana ya no desea casarse con su prometido.
                               Y Charles se ha colado esta noche por la ventana de mi habitación. Mi corazón me decía que iba a venir. Y ha venido a verme.
                               Caímos los dos desnudos sobre mi cama.
                               Mi corazón tomó el control de todo.
                               Le devolví a Charles todos los besos que él me dio. Su presencia en mi alcoba no me causó inquietud alguna. Tan sólo podía pensar en lo hermoso que era con la luz de la Luna colándose por la ventana de mi habitación abierta. Y dándole a él de lleno.
                            Charles besó mi cuello varias veces. Llenó de besos cada centímetro de mi piel.
                            Pude haberle echado de mi alcoba, aunque no era eso lo que quería. Lo quería a él.
                            Sentí la lengua de Charles recorriendo con lentitud mis senos. Sentí sus labios bajando por la base de mi estómago.
                            Y lo sentí dentro de mí. Me estrechó con fuerza entre sus brazos y me hizo suya. Y yo sentí que le pertenecía por completo.

 

lunes, 22 de diciembre de 2014

MICRORRELATO "UN CABALLERO PERFECTO"

Hola a todos.
Dado que no sé cuándo voy a seguir con esta historia (se me ha ido la inspiración con ella), pero quiero intentar recuperarla, me he animado a escribir este microrrelato basado en la historia de amor de Charles y Martha.
¡Vamos a ver qué pasa!

                               Pertenezco a Martha.
                               Puedo decir que Charles ama a Martha. Porque soy sólo de ella.
                               Ella está conmigo. No es sólo una presencia. Ella está conmigo en mi habitación. Y es real.
                                Me ama.
                                He podido disfrutar de sus besos. He podido sentir las caricias de sus labios en mi piel. Me ha acariciado con timidez con las manos. Me ha abrazado. Se ha fundido conmigo.
                                 Desde la primera vez que nos besamos, he sentido mi corazón latir a la par que el corazón de Martha. Siento que le pertenezco.
                                Soy suyo. Suyo...
                                Mis labios están hinchados por los besos que me ha dado Martha. He besado tantas veces a Martha y con tanta pasión que sus labios están hinchados. He recorrido con mi lengua cada centímetro de su piel. La he abrazado con fuerza. Y ella ha apoyado la cabeza en mi pecho, escuchando los latidos de mi corazón.
                                He besado sus senos. He podido besar su cuello.



                        Repito una y otra vez su nombre. Y la escucho repetir una y otra vez mi nombre. Siento que nada importa ya. Excepto que estamos juntos. Excepto que nos amamos.
                        Yo sólo puedo ser feliz si Martha está a mi lado.

lunes, 18 de agosto de 2014

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Ni me acuerdo del tiempo que hace que no subo ningún fragmento nuevo de esta historia.
Es una de las muchas historias que tengo pendientes. Está sin acabar y no sé cuándo la acabaré porque otros proyectos ocupan mi tiempo.
Pero pienso acabarla en cuanto pueda. ¡Lo prometo!
De momento, he podido escribir dos fragmentos.
El primer fragmento lo pienso subir ahora mismo. El otro fragmento lo subiré, espero, a lo largo de esta semana.
"Una brisa suave" es la blog novela que pienso terminar. Es el proyecto que ocupa todos mis pensamientos y mis energías en estos momentos.
Os ruego que tengáis un poco de paciencia.
De momento, os dejo un fragmento en el que Bárbara acude a merendar a la casa donde vive Charles con su familia.

                                     Bárbara acudió a tomar el té a la casa de Charles al cabo de varios días.
                                     Saludó a Lauren besándola en ambas mejillas.
                                     Fue la propia Lauren quien sirvió el té que había preparado. También había preparado magdalenas para acompañar el té.
-Tienen muy buen aspecto las magdalenas-la alabó Bárbara-¡Seguro que están deliciosas!
                                    La joven cogió una magdalena y le dio un mordisco.
                                   En su opinión, estaba bastante sosa. Le faltaba algo de azúcar.
                                   La casa estaba más limpia. Tanto Phoebe como Lauren estaban decorando la casa a su gusto. Charles ya había reparado los desperfectos que tenía.
-Se ha revelado como un hombre muy trabajador-comentó Lauren-En realidad, siempre ha sido muy trabajador.
-Te noto un poco triste-observó Bárbara.
                                 Lauren suspiró con tristeza. Su habitación le parecía fea y oscura.
                                 En ocasiones, Lauren sentía que odiaba a Anthony. Le culpaba por haberlas arruinado. Debían de depender de Charles para todo. Lauren casi no se atrevía ni a mirarle a la cara después del modo tan abominable con el que lo habían tratado.
-Debería de habernos echado a la calle-se lamentó la joven-Fuimos muy crueles con él.
                                 Le habían culpado de la muerte de Anthony. Lauren tuvo que admitir que Anthony había sido el único responsable de su muerte. Había sido un mal marido para Daphne. Y habría sido un pésimo padre para el hijo que ésta iba a darle.
-¿Dónde está mi cuñada?-inquirió Lauren-Me gustaría mucho verla.
-Se ha quedado en casa-contestó Bárbara-Mi madre quiere enseñarle a bordar bainica. Piensa que Daphne necesita entretenerse con algo.
                                Lauren se inclinó a darle la razón. Phoebe había empezado a coser las cortinas.
                                Las cortinas que había en aquella casa estaban rotas. Antes o después, habría que contratar al personal de servicio.
-¿Y cómo estás tú?-quiso saber.
                               Bárbara estaba algo preocupada. Hacía semanas que no tenía noticias de su prometido. Lo último que sabía de él era que se encontraba en Plockton, en las Tierras Altas de Escocia. Tenía un castillo allí. Pasaba mucho tiempo en el castillo. Bárbara deseaba conocer aquel lugar.
                             Se encogió de hombros.
-Bueno, como ya sabrás, soy una mujer prometida-contestó Bárbara-Pero me temo que no te lo han contado. Mi padre me ha prometido en matrimonio con un excelente partido. Yo estoy muy ilusionada con la boda. Pienso que le podría hacer muy feliz. Y que él podría hacerme muy feliz a mí.
                               Lauren la abrazó.
-¡Me alegro muchísimo por ti!-exclamó.
                              Sus palabras sonaron sinceras. Sin embargo, Bárbara estaba pensativa. Daphne se había casado con Anthony perdidamente enamorada de él y su matrimonio había sido un desastre. Ella no estaba enamorada de su prometido. ¿Significaba eso que iba a ser feliz en su matrimonio? Su futuro marido tampoco la amaba.
                              No se hacía ilusiones.
-Bárbara...-llamó una voz a la joven-¡Qué sorpresa! ¡No esperaba verte por aquí! Me alegro de que le estés haciendo compañía a Laurie.
                             Era Charles.
                             Bárbara se fijó en que estaba sucio. Se pasaba todo el día arreglando cosas.
-No puedo dejar de visitar a una amiga-afirmó.
                             Se puso de pie.
-Además, lo que más necesita Laurie en estos momentos es una amiga-añadió Bárbara.
                             Besó a Charles en las mejillas.
-Eres bienvenida a esta casa-le dijo el joven.
-Te lo agradezco-dijo Bárbara.

miércoles, 23 de abril de 2014

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos. 
En el fragmento de hoy de Un caballero perfecto, Charles recibe en su casa a mistress Woolf y a Lauren. 
¡Vamos a ver lo que pasa! 

                        Menos de una semana después, mistress Woolf y Lauren llegaron a la isla. Charles y Phoebe acudieron al embarcadero a recibirlas. Mistress Woolf trataba de mantener la compostura, pero le estaba costando mucho trabajo. En cambio, Lauren se había venido abajo. Lo único que hacía era llorar. Era mayor que Phoebe, pero estaba destrozada. 
-No llores, hija-le instó mistress Woolf a medida que la barca se iba acercando a la isla-Intenta ser fuerte. 
                      La barca llegó al embarcadero. El barquero ayudó a las dos mujeres a saltar a tierra. 
-Me alegro mucho de veros a ambas-dijo Charles. 
                        Besó a Lauren en la mejilla. 
-Gracias...-contestó la joven. 
-Ahora, eres el cabeza de familia-le recordó mistress Woolf a Charles-Tienes que velar por todas nosotras. 
-Y pienso hacerlo, madre-le aseguró el joven-No lo dudes. 
-Eres muy amable. 
                       Mistress Woolf se vio obligada a llevar ella misma sus maletas, lo mismo que Lauren. 
                       Estaba furiosa porque Charles carecía por completo de servicio. Y el joven no parecía dispuesto a querer contratar a nadie. 
                         Lauren estuvo a punto de desmayarse cuando vio la casa en la que iba a vivir a partir de aquel momento. La casa en la que vivía Charles no se parecía en nada a su elegante residencia de Edimburgo. Phoebe la sujetó del brazo cuando vio cómo se ponía pálida como la cera. 
                         Charles miró a su madre y a sus hermanas. 
                         Deseaba sentir algo por aquellas tres mujeres en aquellos momentos. Pero no podía sentir nada. 
-Os he preparado vuestras alcobas-les dijo. 
                          Entraron dentro de la casa. Lauren estuvo a punto de ponerse a chillar. Era una casa vieja. Charles le contó que había logrado tapar las goteras que tenía. Se sentía satisfecho porque la había convertido en un lugar habitable. 
                          Lauren estalló en sollozos. 
                          Odiaba en aquellos instantes con toda su alma a Anthony porque lo había idolatrado. Porque había muerto dejando a la familia en la ruina. Porque se veían obligadas a depender de Charles en todo. Anthony no había tocado los ahorros que Charles tenía. 
-No podemos vivir en la abundancia, como antes-anunció el joven-Pero sí podremos salir adelante. 
                          Subieron por la escalera. 
                          Charles condujo a Lauren y a mistress Woolf a sus respectivos dormitorios. Lauren tendría que compartir habitación con Phoebe. 
-¡No tendremos intimidad!-protestó la joven. 
                             Charles hizo caso omiso. Phoebe estaba extrañamente callada. 
-Todo irá bien-le aseguró a su hermana-No pasa nada porque compartamos habitación. 



                   Lauren no podía parar de llorar. Creía que estaba viviendo la peor de sus pesadillas. 

viernes, 18 de abril de 2014

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
¡Por fin! He podido darle otro empujón a esta historia que tengo bastante olvidada.
En este fragmento, Phoebe decide ir a visitar a Daphne y a las hermanas de ésta. Durante la conversación, algunos secretos de su familia salen a la luz.
¡Vamos a ver lo que pasa!
Intentaré trabajar en este historia en la medida de lo posible. Lo prometo.

                           La criada vertió té en las tazas de porcelana que había coladas ante las cuatro jóvenes que estaban reunidas en el salón de la casa de los Kendix. Daphne esperaba la visita de su cuñada de un momento a otro. Phoebe también había querido ver a Bárbara y a Martha. Sentía que debía de hablar también con las dos.
-No podemos regresar a Edimburgo-se lamentó Phoebe.
-¿Por qué no?-inquirió Bárbara-Todos tus conocidos están allí. Tus amigas...
-Todas mis amigas están al tanto de la situación económica de mi familia.
-Y Tony...-murmuró Daphne.
-Tony era mi hermano mayor y yo lo adoraba hasta la veneración. Pero también es el culpable de que mi familia se encuentre en esta situación. ¡Necesitamos a Charles! Aunque él tiene derecho a no ayudarnos.
                      Martha miró con estupor a Phoebe.
-Entiendo que la relación entre vosotros esté bastante deteriorada-opinó-Después de todo, le distéis la espalda a raíz de la muerte de Anthony.
                        Sentada en un sillón, Phoebe se puso muy tensa. Las tres primas Kendix se fijaron en que la joven estaba temblando.
-¿Ocurre algo?-inquirió Bárbara-Charles es tu hermano y tiene que ayudaros. Os lleváis mal, pero os quiere. Eso no ha cambiado.
-No se trata sólo de eso-observó Martha.
                  Phoebe negó moviendo la cabeza.
-Hay algo que Charles no sabe, pero que tiene derecho a saber-empezó a hablar la joven-Para mis hermanas y para mí, Charles era un extraño. Cuando nació, nosotras ya éramos algo mayores, queríamos a Anthony. No le necesitábamos. ¿Entendéis?
-No te entendemos-replicó Bárbara-Charles también es vuestro hermano. No sé lo que nos quieres contar. Sé más clara.
-Mi tía Julianna vivía casi encerrada en la casa solariega de mis padres. Pero, aún así, cometió la estupidez de enamorarse de un mozo de cuadras. Mis abuelos ya habían muerto.
-¿Y qué pasó?-inquirió Daphne.
-Mi tía Julianna se veía a escondidas con aquel canalla. Estoy casi segura de que sólo buscaba su dinero.
-Puede que no-replicó Bárbara-Puede que ese joven estuviera realmente enamorado de tu tía.
-El caso es que mis padres intervinieron, aunque era ya tarde. Porque mi tía Julianna se había quedado embarazada.
                        El recuerdo de Bennet pasó por la mente de Martha. Un presentimiento pasó por su mente. Imaginó a Julianna Woolf entre los brazos de aquel joven, en la oscuridad del establo. Recibiendo sus besos.
-Mis padres la encerraron en la casa solariega-prosiguió Phoebe-Cuando mi tía dio a luz a un niño, falleció a los pocos días a consecuencia de una infección. Duró casi un mes, en realidad. Yo era pequeña. Pero...
Bueno...El malnacido de aquel mozo fue despedido. Quería ver a su hijo. ¿Os lo podéis creer? Pero mis padres fueron listos y le dijeron que el niño había nacido muerto. No le volvimos a ver más. Sospecho que le llevaron hasta una tumba falsa. No lo sé. Mi madre hizo circular por Edimburgo la noticia de que estaba embarazada. El plan era sencillo. Pensaban criar al hijo de mi tía como hijo suyo. Ella lo sabía. Y...
                   Poco a poco, se fue haciendo la luz en la mente de Martha. Phoebe estaba a punto de romper a llorar. Daphne y Bárbara la miraron con estupor. No entendían nada de lo que la joven les estaba contando. Pero Martha sí parecía entenderla.
-Regresamos a Edimburgo-prosiguió Phoebe-Mi madre se llevó a aquel niño con nosotros. Para nosotros, era nuestro hermano. Y debía de ser así siempre. Pero tanto mi hermana Lauren como yo no lo veíamos como tal. Tony era nuestro hermano. Y él era un bastardo que un mozo de cuadras le había hecho a nuestra tía. Fuimos muy frías con él, pero por ese motivo.
-¿Nos estás contando que Charles no es vuestro hermano?-atacó Martha-¿Qué es el hijo de tu tía Julianna con un tal Bennet?
-Sí...
                    Phoebe se puso mortalmente pálida al escuchar aquel nombre. Daphne y Bárbara clavaron su mirada en Martha. De pronto, Bárbara pareció entender.
-Hay un hombre en esta isla que se apellida Bennet-le explicó a Phoebe-Se pasa todo el día borracho. Habla de una tal Julianna. Y que tuvo un hijo con ella que murió al nacer. Se parece mucho a Charles.
-¡Cielo Santo!-sollozó Phoebe-Está aquí.

 

                  Phoebe estaba cansada de vivir en aquella casa. No se parecía en nada a la lujosa mansión en la que había estado viviendo en Edimburgo. El salón era pequeño. Los muebles eran viejos. ¡Y ni siquiera tenía servicio! Debía de usar agua del mar que cogía ella misma para lavarse. Charles decía que estaba bien iluminado. Se había encargado de reparar él mismo los agujeros que había en él. Phoebe removió su taza de té con una cucharilla con gesto nervioso.
-¡Se encontrarán!-se asustó.
-No lo creo-dedujo Martha.
-Pareces conocer muy bien a Charles-observó Daphne.
-No...No es eso.
                     Mistress Woolf y su hija Lauren estaban a punto de llegar a la isla. Phoebe sentía ganas de llorar porque era una realidad que iban a vivir allí. No podían contarle la verdad a Charles. Bebió un sorbo de su taza de té. La criada estaba en un rincón y parecía estar ajena a la conversación que las cuatro jóvenes estaban manteniendo. El origen de Charles había sido el secreto mejor guardado de la familia Woolf.
                    Las tres primas Kendix estaban asumiendo la confesión de Phoebe. De pronto, Daphne pareció entender muchas cosas.
                      No era ningún secreto que tanto Phoebe como Lauren adoraban a Anthony. En cambio, menospreciaban a Charles. Daba por hecho de que obraban así porque Anthony era el heredero de todas las riquezas de la familia. Pero no era así. Phoebe estaba desesperada. Tenía que depender de un bastardo. Era casi como un insulto hacia ella.
-Si Charles descubre la verdad, nos echará a la calle a Lauren, a nuestra madre y a mí-se lamentó la joven.
-Creo que os lo merecéis-opinó Bárbara.
-Mi hermana tiene razón-intervino Martha-Os portasteis como unas arpías con Charles y él nunca os hizo daño.
-¡Martha!-se escandalizó Daphne-¡Bárbara!
-Tanto Bárbara como yo tenemos razón, prima. Charles es demasiado noble y nunca las dejará en la calle tiradas, aunque se lo merezcan. Por eso, ha acogido a Phoebe en su casa. Ahora, la casa en la que vive es suya. De nadie más...
                     Martha se interrumpió para beber un sorbo de su taza de té. Le pareció que tenía un sabor amargo.
-Lo siento mucho-se excusó Daphne-Pero pienso que, en parte, tienen razón.
                     Phoebe suspiró.
                     Se sintió más sola que nunca. No tenía ya amigas en Edimburgo. Sólo tenía a su madre y a su hermana. Y, de pronto, también tenía a Charles.
-No pido que me comprendáis-replicó Phoebe-Tan sólo quería sincerarme con vosotras. Charles quiere retomar el contacto con vuestra familia. No le culpo porque siempre os ha tenido mucho afecto.
                   Guardó silencio. No sabía cómo seguir. Pero se sentía mejor tras haberse sincerado con las primas Kendix. Charles no sabía la verdad. No debía de enterarse nunca.
-En estos momentos, necesitamos a Charles más que nunca-prosiguió Phoebe-Si he de tenerlo encerrado en casa para que no vea a Bennet, le encerraré en casa.
-¡Bennet es su verdadero padre!-se rebeló Martha-Tiene derecho a conocerle. A saber de él.
-Lo siento, pero no puedo permitirlo. Puedes pensar de mí que soy egoísta. Y tienes toda la razón del mundo. Para bien o para mal, mi madre, Lauren y yo dependemos de Charles. Si descubre la verdad, nos dejará abandonadas a nuestra suerte. Es cierto que lo merecemos. Pero no estamos hechas para vivir en un asilo. O para ir a la cárcel por culpa de las deudas que dejó Tony.
                    Phoebe y las primas Kendix se pusieron de pie. Phoebe dijo que era la hora de irse. Besó a las tres jóvenes en las mejillas. Martha se dio cuenta de que la joven estaba llorando.

miércoles, 26 de febrero de 2014

UN CABALLERO PERFECTO (ENTRADA PROGRAMADA)


                   Un paseo por la isla era lo que más le convenía a Daphne. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Martha se ofreció a acompañarla durante aquel paseo. Llevaba suelto su cabello negro y, a decir verdad, le favorecía.
-El aire fresco te conviene-le aseguró Martha-¿Sabes quién ha venido? Está aquí tu cuñada.
-¿Cuál de ellas?-inquirió Daphne.
-Tu cuñada Phoebe...¿Te acuerdas de ella?
-Sí...
                   Daphne se sintió muy vieja al compararse mentalmente con Martha. Los ojos de color negro de su prima la miraron con preocupación. Cuando se había querido dar cuenta, Martha se había convertido en una joven muy bonita.
-¿Y qué está haciendo en la isla?-quiso saber Daphne.
                   Martha suspiró. Se daba cuenta de que le sería muy arriesgado comentar con su prima el hecho de que su cuñado Charles estaba en la isla.
-Han ocurrido algunas cosas en Edimburgo y se ha venido aquí-contestó de manera evasiva.
                  Los rasgos de facciones dulces de Martha se tornaron preocupados.
-Y Tony tiene algo que ver con esas cosas-comentó Daphne-Mi marido...
                   Martha le dio un beso en la mejilla.
                   Daphne llevaba puesto un vestido de color negro, de luto. En claro contraste con el vestido de color rosa que llevaba puesto Martha. Daphne, de pronto, volvió a sentirse vieja. Adivinando sus pensamientos, su prima se cogió de su brazo para caminar.
-Prima, no soy tonta-habló Daphne-Mi corazón siempre pertenecerá a Tony. Pero me hizo mucho daño. Y...
                 Su voz se quebró.
                 Daphne se había arrojado a los brazos de Anthony creyéndose amada por él. Era consciente de cada una de las traiciones de las que había sido víctima por parte de él. Pero había cerrado los ojos.



-¿Se va a quedar aquí mucho tiempo?-inquirió Daphne.
                A Martha no le dio tiempo de contestar. Tropezaron con El Loco Bennet. 
-Lo siento-se excusó el hombre.
-No pasa nada-contestó Martha.
                En realidad, no se llamaba El Loco Bennet. Se apellidaba Bennet. Nadie conocía su nombre de pila. Hacía ya varios años que vivía escondido en la isla. No se relacionaba con nadie.
-Una vez, conocí a una muchacha como usted, señorita Kendix-le dijo a Martha-Y la perdí. Nos robaron a nuestro bebé y ella murió.
-Lo siento mucho-se excusó Martha-No lo sabía.
                 Bennet se alejó de allí tambaleándose.
-Es cierto-le comentó Daphne-Una vez, oí decir que Bennet tuvo amores con una joven de la alta sociedad en Edimburgo. Ella se quedó embarazada. Se la llevaron lejos. No se sabe lo que fue de ella. Pero oí que el niño nació muerto.
                  Martha miró con tristeza a Bennet.
-¿Sabes quién fue?-inquirió.
-Está mal que lo diga-contestó Daphne-Pero mi cuñada Laurie me dijo que era su tía Julianna.
-¡Qué tristeza!

miércoles, 5 de febrero de 2014

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Por muy buenas razones, he tenido algo olvidado este blog.
No sé cuándo podré volver a subir un nuevo trozo de Un caballero perfecto. 
Sin embargo, he podido subir este pequeño trozo.
Reunión entre Phoebe, Bárbara y Martha. Phoebe trae malas noticias para Daphne que comparte con las primas de ésta.

                        Bárbara recibió una nota de Phoebe al día siguiente.
-Me emplaza a verla esta tarde en la orilla del lago-le contó a Martha.
                        Las dos estaban en el jardín. Martha se dedicaba a cortar unas cuantas rosas. Quería ponerlas en agua fresca en un jarrón del salón. Miró a Bárbara. Su hermana parecía estar preocupada.
-Ignoraba que la cuñada de Daphne estuviera en la isla-comentó la joven-Dice que necesita hablar conmigo. No dice de qué se trata.
-Querrá ver a Daphne-sugirió Martha.
-No lo creo. Recuerdo que Phoebe era muy posesiva con Anthony. Parecía estar celosa de nuestra prima. Todas las mujeres de esa familia estaban como locas con él. Anthony era como una especie de Rey para ellas.
-Una manera curiosa de verlo. ¿Qué vas a hacer?
-Iré a verla. Puede que sólo quiera comentarme cómo van las cosas por Edimburgo. Hace mucho tiempo que no voy por allí.
                       Martha se ofreció a acompañarla. Decidieron que no le dirían a Daphne, por el momento, que su cuñada estaba en la isla. Sí se lo dijeron, en cambio, a sus padres. Cynthia buscó la manera de mantener a Daphne entretenida con un sencillo bordado. Bárbara y Martha se escabulleron sin que su prima se diera cuenta.
                        Se dirigieron a la orilla del lago.
                       Hacía un rato que Phoebe había llegado. Besó a Bárbara en las mejillas a modo de saludo cuando la vio llegar. Y también besó a Martha en las mejillas.
-Tenéis las dos muy buen aspecto-comentó la joven.
-Pero tú estás muy desmejorada-opinó Martha.
-¡Martha!-se escandalizó Bárbara. Miró a Phoebe-Te ruego que la perdones. ¿Qué estás haciendo aquí?
-He venido a ver a Charles-contestó Phoebe-Sé que está viviendo aquí. Tenemos problemas. Creo que te lo he contado en la nota que te envié ayer. Pero la cosa es muy seria. Y afecta también a Daphne.
-¿A Daphne?-se inquietó Bárbara.
                     Las tres comenzaron a caminar.
                     El corazón de Martha pareció detenerse. Un presentimiento pasó por su mente. Phoebe retorció sus manos con gesto nervioso. No sabía por dónde empezar.



-Mi hermano Tony no era ningún Santo-empezó a hablar-Mi madre era la encargada de pagar sus deudas de juego hasta que se hartó porque la amenazaron de muerte dos de sus acreedores. Tony se casó con Daphne por su dinero. Aunque, sospecho que eso no supone ninguna sorpresa para vosotras. Vuestro tío, como ya sabéis, era uno de los hombres más ricos de toda Escocia. A su muerte, le legó toda su fortuna a vuestra prima. Ella sí ama a Tony. Pero mi hermano...
-Ha pasado algo-la interrumpió Martha-Y tiene que ver con nuestra prima. Desembucha.
                        Phoebe suspiró hondo. Había hablado con el administrador de su familia a petición de éste a solas. El hombre había sido brutalmente honesto con ella. Anthony había despilfarrado toda la fortuna de los Woolf en juergas, partidas de naipes y amantes a las que costeaba sus costosos caprichos. Pero no se había conformado sólo con arruinar a los Woolf.
-¿Quieres decir que Daphne está en la ruina?-se indignó Bárbara.
-Eso es lo que dice mi administrador-admitió Phoebe-Mi hermano podía acceder a su dinero libremente. Daphne se lo permitía.
-¡Ese dinero era de mi tío! Al morir él, pasó a Daphne. ¡Tony no tenía ningún derecho a cogerlo! ¡Era el dinero de Daphne!
                        Martha pensó que se iba a desmayar. Estaba mareada. Sabía que Anthony era un maldito hijo de perra. Pero, ¿cómo había sido capaz de hacerle eso a Daphne? ¡Ojala te pudras en el Infierno, malnacido!, pensó con rabia.
-¡Daphne tiene que saberlo!-exclamó con indignación.
-No puede saberlo-se angustió Bárbara-No lo soportaría. ¡Se moriría de la pena!
                    Sentía que le iba a estallar la cabeza.
-Tu hermana tiene razón-afirmó Phoebe.
-No lo creo-se lamentó Bárbara.
-Es necesario-intervino Martha-Daphne no puede seguir viviendo engañada.
-Es cierto-aprobó Phoebe.  

domingo, 2 de febrero de 2014

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Hago esta entrada rápida. Se trata de un pequeño fragmento de mi blog novela Un caballero perfecto. 
Una tranquila tarde para las primas Bárbara, Daphne y Martha está a punto de tornarse preocupante con la llegada de una nota.

                            Fue idea de Martha el salir a tomar el fresco al jardín. Daphne no quería salir porque no quería ver a nadie.
-Sólo vamos a estar aquí, en el jardín-le aseguró Martha en cuanto salieron-Daremos un paseo. Tomaremos el fresco.
-Hace un Sol precioso-afirmó Bárbara-Hacía días que no brillaba el Sol como hoy. Tomar el aire es bueno, prima.
-Está bien-cedió Daphne.
                             Pero los recuerdos no dejaban de acudir a su mente. Recordaba las veces que Anthony le ponía las manos encima cuando se metía con ella en la cama y el asco que sacudía a Daphne en aquellos momentos.
-Me alegro de haber salido-comentó Bárbara-Necesito que te recuperes lo antes posible. Cuando me case con lord Dennison, debes de estar recuperada del todo. Si no, me voy a enfadar mucho contigo.
-¿Aún no habéis fijado fecha para la boda?-se extrañó Martha-¿Dónde está tu prometido?
                              Daphne fingía no oírlas.
                              A menudo, Anthony no había ido a dormir a casa. Esas noches, suponían un alivio para Daphne. Podía descansar. Y no entregarse a su marido.
                           Se esforzaba en ser una buena esposa. ¿Cuál había sido su fallo? Calló en numerosas ocasiones. A lo mejor, Anthony se había dado cuenta.
                            Había hecho las cosas de buena fe.
                            Se había notado demasiado el esfuerzo que hacía.
                             En la cama...En todo...
-Pronto nos casaremos-contestó Bárbara.
-No te veo muy ilusionada con la idea-observó Martha.
-Estoy preocupada por Daphne. Igual que tú...Cuando vea que está bien de verdad, entonces, empezaré a mostrarme más ilusionada con la boda. Le tengo muchísimo cariño a lord Dennison.  
                             Daphne se había quedado profundamente dormida tumbada en la chaise-longue. 
                              Sentada en una silla de jardín, Bárbara la contemplaba mientras dormía. Nadie había vuelto a mencionar el nombre de Anthony desde que Daphne sufrió aquel ataque de nervios. Sin embargo, Bárbara sabía que, antes o después, debía de hablar con su prima. Debía de obligarla a enfrentarse a la realidad de su matrimonio.
                               Y eso era algo que la angustiaba.



                      En un aparte del jardín, una de las criadas le entregó a Martha una nota. La criada se retiró y Martha desdobló el papel.
                      Respiró aliviada al darse cuenta de que se trataba de una nota de Charles. Pero el contenido de la misma la inquietó.
                       Se acercó a la silla en la que estaba sentada Bárbara. Le tendió la nota que había recibido de Charles.
-¿Tú sabías que los Woolf están en la ruina?-atacó.
                      Bárbara miró a su hermana atónita. Miró el papel que Martha le tendía. Lo cogió y lo leyó.
-He oído rumores-admitió-¿Cómo es que Charles Woolf te ha enviado esta nota?
-Eso no importa ahora-contestó Martha, algo nerviosa.
                       Bárbara leyó aquellas líneas varias veces. Trató de asimilar lo que había escrito en ellas.
-Entonces, es cierto-suspiró-En el fondo de mi corazón, deseé creer que Anthony Woolf estaba enamorado de Daphne. Ahora, veo que no es así. Mi cabeza tenía razón.
                      Bárbara se puso de pie. Notó cómo le temblaba la mano. Contempló con dolor la figura de su prima, profundamente dormida en la chaise longue. Daphne no sabía nada.
-Charles es ahora el cabeza de familia-comentó Martha-Tiene que hacer algo por el bien de ellos. Aunque le hayan hecho mucho daño. Anthony Woolf parecía tener hipnotizados a todo el mundo. Incluida a su familia...
                         Daphne se removió en el chaise longue. 
                         Estaba aún dormida. Pero estaba soñando con Anthony. En su matrimonio...Creyó oír hablar a Bárbara y a Martha. ¿Estaba soñando?
-Me preocupa más Daphne que los Woolf-afirmó Bárbara-Empiezo a pensar que también pudo haberle robado la dote.
-Papá se la dio a ella cuando se casó con con Anthony-le recordó-Al morir tío Stephen, papá estuvo administrando el dinero de Daphne. Cuando se casó, se lo devolvió. Ese dinero es de ella. Anthony no puede cogerlo sin su consentimiento.
-Nuestro querido primo político era mucho más listo de lo que piensas. Daphne hacía lo que él quería. Además, para coger el dinero, no necesitaba su permiso. Podía cogerlo él solo. Daphne nunca se habría enterado.

lunes, 27 de enero de 2014

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Hoy, retomo mi novela El caballero perfecto. 
En el fragmento de hoy, veremos cómo Charles le habla a Phoebe de Martha.
¡Vamos a ver lo que pasa!

        Aquella noche, Charles entró en la habitación que le asignó a su hermana. Phoebe se estaba cepillando el pelo. Se había quitado el vestido que había llevado puesto durante algunos días, el tiempo que duró el viaje. Se había puesto el camisón. Se había lavado en una jofaina con agua fría. Pensaba que debía de acostumbrarse a no tener servicio.
-¿Vas a volver a Edimburgo conmigo?-le interrogó Phoebe.
-Me temo que no-contestó Charles.
             Phoebe empezó a inquietarse. Ella se había jurado así misma que pensaba regresar a casa con Charles. ¿Acaso no se daba cuenta de que su familia le necesitaba? ¿O es que quería vengarse de ellos por cómo se habían portado con él? Phoebe pensaba que estaba siendo injusto. ¿O acaso había algún motivo por el cual Charles quería quedarse en la isla?
-Hay alguien aquí-afirmó Phoebe-Alguien que ha captado tu interés.
-Sí...-tuvo que admitir Charles-Hay una joven.
              Aquella afirmación despertó el interés de Phoebe.
              Era un chico muy guapo, de unos veintidós años.
        El chico era alto. Tenía el cabello negro. Sus ojos eran enorme, de color pardo y mirada risueña.
              Phoebe suspiró. Charles era un joven que, de haber querido, habría roto numerosos corazones. 
-Siento algo muy fuerte por ella-prosiguió el joven-No lo había sentido antes por nadie. 
               Phoebe lo escuchó fascinada. Por primera vez, Charles admitía que estaba enamorado. El hecho de no haber protagonizado nunca un escándalo a causa de un lío de faldas había despertado las burlas de Anthony. Afirmaba cosas horribles de él. Phoebe se estremeció con el recuerdo. 
-¿De quién se trata?-inquirió.
              Durante unos instantes, Charles guardó silencio. Phoebe pensó que la curiosidad acabaría con ella. A lo mejor, pensó, conocía a aquella joven.
-Se trata de una de las primas de Daphne-contestó Charles-La amo.
-¿Estás enamorado de Bárbara Kendix?-quiso saber Phoebe-Ten cuidado. Es la prometida de lord Dennison.
-Estoy enamorado de Martha Kendix.
-Entiendo.
       Charles era el primero en admitir que Martha no era una belleza. Al menos, una belleza en el sentido clásico de la palabra.
          Era una muchacha de apariencia angelical, al menos, en su opinión. Era un tanto distraída. Pero eso formaba parte de su encanto. Era adorable. Era bajita y delgada. A Charles le recordaba a una graciosa muñeca. Tenía una carita redonda rodeada por una masa de esponjosos rizos negros.



-Vamos a cambiar de tema-sugirió Charles-Háblame un poco de ti.
-Nunca he tenido muchos pretendientes-le recordó Phoebe-Ya la cosa no ha variado mucho desde que murió Tony. Además, empiezan a circular rumores acerca de mi dote.
-No pienses en eso ahora, hermana. Olvídalo.
                      Charles recordó la conversación que había mantenido un rato antes con Martha. La joven le había dado un beso antes de irse en los labios.
-Haz lo que debas-le exhortó.
                        Charles se sentía atrapado. Su familia le necesitaba. Y él, a su vez, necesitaba a Martha.
-Me voy a la cama-anunció Charles. 
-¿Cuándo piensas contratar servicio?-inquirió Phoebe-Podríamos convertir esta casa en nuestro nuevo hogar. 
-¿Es que os han embargado la casa?
-No lo sé. Padre está hablando con el administrador. No quiere que nos echen a la calle. ¡Oh, Charles! ¡Tengo mucho miedo!
-Todo se solucionará, hermana.          

martes, 21 de enero de 2014

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Hoy, Charles recibe una visita inesperada.
Espero que os guste.

                           Al día siguiente, alguien despertó a Charles golpeando la puerta.
                           El joven se levantó de la cama en la que dormía. Vestido con una camisa corta de dormir y descalzo, fue a abrir la puerta. Su sorpresa fue enorme cuando se encontró con la joven que estaba en el umbral de la puerta.
-Phoebe...-murmuró.
-Hola, Charles-dijo la joven.
                          Era su hermana mayor, Phoebe Woolf.
                          Era apenas un par de años mayor que Anthony.
                         Charles la hizo pasar al interior de la casa.
-¿Qué estás haciendo aquí?-le preguntó.
                          Phoebe estaba muy nerviosa. Le había costado mucho trabajo dar aquel paso e ir a ver a su hermano.
-Quería pedirte perdón-respondió la joven.
                           Sujetaba un pequeño bolso entre sus manos. Charles se fijó en que las manos de Phoebe temblaban de manera violenta. Su hermana había sido la que más dolida se había mostrado con él cuando murió Anthony. Al igual que el resto de la familia, Phoebe adoraba a Anthony. Estaba soltera y vivía por y para él.



-Fui muy injusta contigo-admitió Phoebe con pesar.
                     La joven tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Había sufrido a consecuencia de la muerte de Anthony. Pero el saber que Charles se había marchado estaba a punto de volverla loca.
-¿Cómo me has encontrado?-la interrogó el joven.
-Pensé que vendrías a ver a Daphne-contestó Phoebe.
                     Encontró a Charles más delgado. Su cabello oscuro estaba revuelto. Sus ojos de color gris tenían la mirada dolorida.
                      Phoebe respiró hondo.
-Tony me robó la dote-le contó a Charles-Hace poco que me enteré.
                     Phoebe estalló en sollozos. Durante años, se había negado a ver la verdadera naturaleza de Anthony.
-El contable de nuestra familia me lo contó de manera confidencial-prosiguió-Tony nos ha dejado en la más completa ruina.
                    Charles miró a su hermana mayor. Anthony se había encargado de arruinar demasiadas vidas. Phoebe había sido su más leal defensora en todo momento. Sin embargo, ni ella misma podía seguir negando la evidencia.
-Lo siento mucho-dijo Charles.
-¡Tienes que volver a casa!-le imploró Phoebe-¡Te necesitamos!
-No pienso volver.
                       Charles notó cómo su hermana le cogía las manos casi con desesperación.
                       En aquellos momentos, Phoebe se aferraba a su hermano.
-Vosotros me odiáis-le recordó Charles-Estoy cansado de cargar con las culpas que no son mías. Siempre ha sido así.
-¡Te hemos perdonado!-afirmó Phoebe-¡Perdónanos a nosotros! ¡Charles!
                       Phoebe se abrazó a él. Rompió a llorar de manera desconsolada. Charles deseó decir algo para poder consolarla. Pero entre él y su familia había un gran abismo. No sabía qué hacer para sortearlo. Phoebe le necesitaba. Su familia le necesitaba.

                         Encontrarse al cabo de un rato con Martha supuso cierto consuelo para Charles. Le dolía la cabeza después de la visita que había recibido de Phoebe.
                         Martha fue a verle a su casa.
-Mi hermana Phoebe está aquí-le informó Charles.
-No lo sabía-dijo Martha.
                       A pesar de que Charles no tenía servicio, Phoebe decidió quedarse en su casa. Se hospedó en una de las habitaciones. Martha percibió mucho desasosiego en Charles a raíz de aquella visita.
-Me ha pedido perdón-dijo el joven-Dice que me necesitan.
-El tiempo pasa-opinó Martha-Las cosas se ven más claras.
                        Al acabar de decir esta última frase, besó a Charles en la boca.