Mostrando entradas con la etiqueta Historias/En una pequeña isla escocesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historias/En una pequeña isla escocesa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de enero de 2014

EN UNA PEQUEÑA ISLA ESCOCESA (EPÍLOGO)

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros este pequeño epílogo de mi relato corto En una pequeña isla escocesa. 
Espero que os guste.

                            La visita que Adrianne hizo a Forewick Holm supuso toda una sorpresa para Ashley. La joven se alegró muchísimo de ver a su amiga. En los últimos tiempos, sólo sabía de ella a través de las cartas que se escribían. La hizo pasar al interior de su casa. Adrianne pensó que nunca antes había visto a Ashley tan animada. Ni tan feliz...Está enamorada y es amada, pensó Adrianne.
                         Ashley la recibió con un fuerte abrazo.
-Me alegro muchísimo de verte-le aseguró.
                           La hizo pasar al interior de la casa. Un criado se ocupó de las maletas de Adrianne.
                           Un rato después, cuando se hubo cambiado de ropa y se hubo lavado un poco, Adrianne se reunió con Ashley en el salón. Su amiga la invitó a tomar el té con ella.
-¡Qué sorpresa más agradable me da verte!-exclamó Ashley cuando la criada se retiró después de haber servido el té.
-No voy a pasar muchos días aquí-admitió Adrianne-Me gustaría daros a Louis y a ti una noticia. Pero, dado que Louis no está, te lo diré a ti en primer lugar. Desde que mi prometido murió, siento que no puedo seguir adelante.
-¡Pero no estás sola!
-Ashley, no podría volver a enamorarme. Estoy rota de dolor. Lo único que quiero es buscar un sitio en el que refugiarme. Dirás que soy una cobarde. Pero es lo que siento. Tú tienes a Louis y eres feliz. Yo he perdido toda esperanza de ser feliz algún día.
-¿Y qué piensas hacer?
-Pienso tomar los hábitos.
                        Ashley estuvo a punto de atragantarse cuando bebió un sorbo de su taza de té. ¿Cómo podía Adrianne pensar en tomar los hábitos? Su amiga le cogió las manos.
-Te ruego que me entiendas-le pidió.



-¡Es que no lo entiendo!-replicó Ashley-¡Tú no estás hecha para la vida monacal!
-Lo sé. Pero no tengo otra salida. No podría volver a enamorarme. Y no quiero casarme con un hombre al que no ame.
-Me dejas atónita.
                        Louis llegó en aquel momento. Se alegró mucho de ver a Adrianne y la saludó dándole un beso en la mejilla.
                         Se sentó en el brazo del sofá, al lado de Ashley. Fue ésta la que le contó la decisión que había tomado Adrianne de ingresar en el convento.
-¿Lo has pensado bien?-la interrogó Louis.
                        Adrianne contestó que se trataba de una decisión muy meditada.
-Os pido a los dos que la respetéis-añadió-Me alegro mucho de veros tan felices.
                        Louis miró con adoración a Adrianne. Se habían cogido de las manos.
                        Eran la viva estampa de la felicidad. Louis se inclinó sobre Ashley y la besó con ternura en los labios.
                        Adrianne apartó la vista de ellos.
-Espero que no te arrepientas de la decisión que has tomado-le dijo Ashley-Louis y yo deseamos que seas feliz.
-Sí...-susurró Adrianne.
                      Forzó una sonrisa. Louis se acercó a ella y la abrazó con cariño.
                      Regresó al lado de Ashley.
-Hazla feliz-le pidió Adrianne.
                       Louis le dedicó una sonrisa llena de amor a Ashley. Le aseguró a su hermana que eso era lo que pensaba hacer.
-¡Ojala vuestra felicidad dure siempre!-exclamó Adrianne-Sed siempre felices. Y que yo pueda verlo.
-Me encargaré de que sea así-le prometió Louis-Adrianne, espero que tú también seas feliz algún día.
                        Dicho esto, Louis se acercó a Ashley. Se inclinó sobre ella y se miraron con amor. Louis y Ashley se fundieron en un beso apasionado. Fue un beso largo. Fue un beso cargado de promesas en un futuro cargado de esperanzas para ambos. De sueños que acabarían haciéndose realidad. De un amor sincero y profundo...

miércoles, 11 de diciembre de 2013

EN UNA PEQUEÑA ISLA ESCOCESA

Hola a todos.
Y, por fin, llegamos al final de esta pequeña historia.
Vamos a ver lo que pasa finalmente entre Ashley y Louis.

                       Se estaba haciendo tarde. Louis no veía la hora de regresar a casa con Ashley. Y la joven lo sabía.
-Está empezando a refrescar-comentó Ashley.
                       Louis alzó la mano. El moño que lucía Ashley estaba deshecho y él terminó de soltárselo suavemente. Recordó cómo había sido su noche de bodas. Louis había sido el hombre más amoroso del mundo. Había sabido encender el deseo de Ashley.
-¿Quieres volver a casa?-le preguntó Louis-No quiero que caigas enferma.
-Tengo buena salud-respondió Ashley-Y quiero volver a casa. Empieza a hacer frío.
-Volvamos a casa, cariño.
-Me da pena despedirme de las estrellas. De este firmamento...
                  Los dos regresaron a su casa cogidos de la mano. Disfrutaban demostrándose físicamente el amor que se profesaban. Al lado de Louis, Ashley se había sentido amada. Y quería demostrarle lo mucho que le amaba.
                    Subieron casi sin hablar a su habitación. Los dos cayeron desnudos sobre la cama y permanecieron acostados, muy juntos. Unidos...
                     La mirada de Ashley se posó en la ventana. ¡Qué hermosa es!, pensó. La Luna...Podía ver la Luna desde la ventana de su habitación. Tenía la sensación de que estaba soñando.
                      Louis se colocó encima de Ashley para besarla con adoración. Posó sus labios sobre el cuello de su mujer. Llenó de besos su adorable rostro. Recorrió con la lengua el cuello esbelto de Ashley.
                      Las manos del uno recorrieron el cuerpo del otro intentando memorizar cada lugar, cada rincón. Se susurraron palabras de amor. Louis no se cansaba de besar a Ashley y la joven le devolvía cada beso que él le daba.
                     Estaban unidos desde el primer momento en que se vieron. Cuando salieron a pasear por el jardín, supieron que su espera había terminado. Se habían encontrado. Ashley había encontrado al hombre de su vida. Y Louis había encontrado a la mujer de su vida. Su amor duraría eternamente. Los dos tenían aquel firme convencimiento.
                     El uno recorrió con los labios el cuerpo del otro. Sus respiraciones se iban haciendo cada vez más agitadas. Se necesitaban.
                       Louis llenó de besos los hombros desnudos de Ashley. Sintió la lengua de la joven recorriendo cada centímetro de su piel. Sus manos acariciaron la espalda de su mujer. Llenó de besos cada centímetro de la piel sedosa de Ashley.
                      Recordaron la época todavía cercana en el tiempo en la que Louis cortejaba a Ashley. Un cortejo que se llevó a cabo en unas circunstancias tristes para Adrianne. Recordaban los paseos que dieron bajo la vigilancia de la carabina y las conversaciones que tuvieron sobre ellos mismos. La carabina se hacía la sorda para darles más intimidad, pero nunca se separaba de ellos.
-Quiero hablar con su padre-le dijo Louis a Ashley durante uno de aquellos paseos-No veo la hora de convertirla en mi esposa.
-¿No cree que se está precipitando?-inquirió la chica.
-Le estoy hablando con el corazón. Quiero casarme con usted, milady.
-Me siento muy halagada, señor Norris. Y...Sí...Quiero ser su esposa.
-Entonces, hablaré con su padre. Iré a su casa mañana mismo y hablaré con él. Le pediré que me entregue su mano en matrimonio.
                   Poco a poco, Ashley y Louis se poseyeron mutuamente. Sus cuerpos se unieron. Fue una unión suave. Cargada de dulzura...Ashley miró la Luna. La vio más brillante que nunca.
                   La joven, al terminar todo, se abrazó a Louis y lo besó de lleno y de manera golosa en la boca. No le molestaba sentir el cuerpo de su marido encima de ella. Se sintió protegida y llena de él.
-Pensarás que soy una tonta, pero siento que esta noche es la noche más feliz de mi vida-afirmó Ashley. Louis la besó en la frente-Tengo todo lo que siempre he querido tener. He pecado en el pasado de caprichosa. Pero eso ya ha pasado.
-A mí me gusta complacerte en todo, amor mío-le aseguró Ashley-A mi lado, no te faltará de nada.
                       Louis la besó en los labios antes de apartarse de ella. No quería aplastarla con el peso de su cuerpo. La cabeza de Ashley quedó apoyada sobre el pecho de Louis. Solía dormirse escuchando los latidos de su corazón. El joven apoyó los labios contra el cabello de ella. Rodeó con sus brazos la cintura de Ashley.
                      La respiración de la joven se fue haciendo más tranquila. Era la señal de que se estaba quedando dormida.
                      Louis sonrió al contemplarla. Mi Ashley, pensó con amor.
-Duerme tranquila-le susurró. La besó en la mejilla-Estamos juntos.
                      Cerró también los ojos. Era el hombre más feliz del mundo. La Luna y las estrellas eran testigos de su felicidad en aquella pequeña isla escocesa al lado de Ashley.

viernes, 6 de diciembre de 2013

EN UNA PEQUEÑA ISLA ESCOCESA

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de mi relato En una pequeña isla escocesa. 

                El tiempo que pasó en el jardín junto a Louis cambió para siempre la vida de Ashley. Por primera vez, se sentía cómoda en compañía de un joven caballero. Apenas estaba empezando a ser cortejada. Sentía que podía hablar de cualquier tema con él. Intuía que Louis la estaba escuchando.
-Hace una noche preciosa-comentó Louis.
-Es curioso-dijo Ashley.
-¿El qué es curioso?
-Nosotros estamos aquí fuera mirando las estrellas. Dentro, en el salón, hay un cadáver. El prometido de Adrianne ha muerto. Y nosotros...
-La vida sigue, milady.
                      Ashley se limitó a asentir. A pesar de la muerte del conde, la vida seguía para ellos.
-¿Cómo está mi hermana?-la interrogó Louis.
-Está destrozada-contestó Ashley.
                     Se sentaron en la hierba. Elevaron la vista al Cielo. Aquella noche, la Luna llena brillaba en lo alto del cielo.
                     Era una noche preciosa. Ni una sola nube cubría el cielo.
-¿Piensa quedarse aquí toda la noche?-quiso saber Louis.
-No quiero dejar sola a Adrianne-contestó Ashley-Es como una hermana mayor para mí.
-Me alegra saber que quiere mucho a mi hermana.



                      El entierro del conde se celebró al día siguiente.
                      Louis se colocó al lado de Ashley durante el sepelio. Le parecía raro sentirse atraído por una chica en un momento tan duro como el que estaba atravesando su hermanastra.
-Íbamos a casarnos-sollozó Adrianne de camino al cementerio-Teníamos toda la vida por delante. ¡No lo entiendo! Es un experto cazador. ¿Cómo pudo habérsele disparado la escopeta? ¿Qué ha pasado? Sólo sé que ya no está a mi lado.
-Llora, Adrianne-le exhortó Ashley-Llorar es bueno. Nos purifica por dentro. Nos limpia por dentro. Y evita que nos pudramos.
                     Sentía la mirada de Louis fija en ella y se estremeció. Piensa en Adrianne, pensó Ashley. Te necesita.
                      Pasaron algunos días desde el entierro del conde de Sherbridge. Ashley fue a visitar a Adrianne. La encontró acostada en su cama. No tenía ni fuerzas para levantarse de la cama. Ashley no había dejado de pensar en Louis. Se sentía culpable por sentirse atraída por el hermanastro de su mejor amiga mientras ésta lloraba la muerte de su prometido. Se sentó en una silla a su lado y trató de hablarle de trivialidades. Pero Adrianne no era tonta. Sospechaba que Ashley le ocultaba algo.
-Puedes contarme lo que quieras-la animó.
-Vas a pensar que soy una egoísta-se lamentó Ashley.
-Estás pensando en Louis. ¿No es así?
-Sí...Por favor, Adrianne. ¡No me odies!
                  A los pocos días, Louis fue a visitar al duque, el padre de Ashley. Le explicó cuáles eran sus intenciones hacia la chica. Quería cortejarla. El duque le dio su aprobación. A partir de aquel momento, Louis Norris empezó a cortejar a Ashley.
                   Un día, salieron a dar un paseo por el Lago Eriboll. Les acompañaba la vieja niñera de Ashley, quien hacía las veces de carabina.
-Estoy enamorado de usted, milady-le confesó Louis a bocajarro. Ashley le miró atónita-Sé que es un poco precipitado. Pero siento que llevo toda la vida buscándola. Tiene derecho a rechazarme. Yo soy poca cosa para la hija de un duque.
-No pienso eso-replicó Ashley-Pero estoy atónita. No me esperaba oír una declaración. Yo...
-Tiene todo el derecho del mundo a rechazarme-le aseguró Louis.
-No quiero rechazarle. Siento lo mismo que usted. Yo...
-¿También me ama?
-Sí, mister Norris. Le amo.
-Milady...Yo...
                   La vieja niñera de Ashley estaba cerca de ellos.
                   No podían hablar de aquel tema delante de ella. Decidieron regresar a casa. Allí, Louis le pidió al duque la mano de Ashley.



                Se casaron pocas semanas después. Había sido el compromiso más corto que jamás había tenido lugar en toda Escocia. Se habló mucho de ello durante los meses que habían seguido. La boda que se celebró fue más bien sencilla. Ashley y Louis decidieron respetar el luto que llevaba Adrianne al conde. No hubo fiesta de compromiso. Pero sí hubo un anuncio que se hizo oficial gracias a la prensa. Las amonestaciones se hicieron públicas menos de una semana después del anuncio del compromiso. Y la boda no tardó en celebrarse.

jueves, 5 de diciembre de 2013

EN UNA PEQUEÑA ISLA ESCOCESA

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros este relato. Lo he dividido en partes para que no resulte pesado.
Cuenta la historia de amor que nace entre dos jóvenes soñadores e idealistas. La acción transcurre en una pequeña isla escocesa, como dice el título, a principios del siglo XIX.
¡Espero que os guste!

FOREWICK HOLM, PAPA STOUR, ARCHIPIÉLAGO DE LAS SHETLAND, EN ESCOCIA, 1800

          El Sol estaba comenzando a ocultarse en el horizonte cuando la joven paraje abandonó la casa en la que vivían. Era algo que hacía desde que llegaron a aquella pequeña isla, unas semanas antes. Vivían en el centro de la isla de Forewick Holm. Los dos caminaban en dirección a la orilla. La joven esposa, llamada Ashley, se quitaba los zapatos porque le gustaba sentir el suelo bajo sus pies desnudos. La vida de Ashley había cambiado desde que se casó con Louis. Le gustaba vivir en aquella pequeña isla, tan aislada del mundo. Ashley y Louis eran almas gemelas. Los dos habían llegado a aquel convencimiento durante la ceremonia que los unió en matrimonio. Louis era un joven que buscaba la paz para su alma, atormentada por el recuerdo de la guerra. Ashley disfrutaba con el sonido de las olas e inventaba dibujos en el cielo cuando miraba las estrellas. 
                 Recordaba la noche en la que Louis y ella se conocieron. Salieron a dar un paseo por el jardín de la mansión en la que se encontraban y contemplaron el cielo estrellado. Las circunstancias habían sido tristes y a Ashley le apenaba recordarlas. Cuando salió a dar un paseo por el jardín con Louis, necesitaba alejarse del ambiente que se respiraba en el interior de la mansión. 
                El prometido de la mejor amiga de Ashley, Adrianne, había fallecido en un accidente de caza. Hacía escasos días que habían anunciado su compromiso en una fiesta que organizó el padrastro de Adrienne. La boda con el conde de Sherbridge iba a suponer para Adrianne un nuevo comienzo. Sus primeros años de vida habían sido un Infierno. Con un padre violento y maltratador...Tenía cicatrices por todo el cuerpo. A la muerte del padre, la madre de Adrianne pudo escapar de aquel Infierno. Rehizo su vida al lado de un hombre viudo y padre de dos hijos. Mister Norris era para Adrianne como un padre.
                Ashley conoció a la joven en aquella época. Por aquel entonces, Ashley era apenas una niña. Pero Adrianne y ella se convirtieron en uña y carne. Estaban muy unidas desde entonces. Ya había pasado algún tiempo desde la muerte del conde. Y Adrianne no había logrado superarlo. De hecho, la joven estaba pensando seriamente en tomar los hábitos porque sentía que no podía seguir viviendo si no estaba con ella su amado. 
                 ¿Es justo que yo sea feliz cuando mi mejor amiga está sufriendo tanto?, se preguntó Ashley. No es justo. 
                  Louis y ella se sentaron en el suelo. Los dos hablaron de los lugares a los que querían viajar. Louis no había hecho aún el viaje que todos los jóvenes suelen hacer por Europa. 
-Te gustará conocer Suecia-le aseguró a Ashley-Dicen que es muy bonita.  
                  La chica cerró los ojos. Se imaginaba así misma viajando por los lugares de los que Louis le hablaba.
-Ceilán...-dijo, de pronto.
-¿Quieres ir a Ceilán?-inquirió Louis.
-Nunca he estado allí. Pero la conozco de los libros que he leído. ¡Me gustaría conocer Ceilán!
                   Soplaba una brisa suave que movía los mechones de pelo de Ashley, quien tenía los ojos cerrados. Louis le cogió la mano. La besó en la cabeza.
                  Un pájaro pasó volando por encima de sus cabezas.
-Es una buena señal-opinó Louis-Los pájaros son libres.



                   Eran muy pocas las personas que vivían en aquella isla.
                  Era una sensación muy irreal la que ambos experimentaban al vivir allí.
                   En la casa quedaban la criada y la cocinera. Eran el único servicio que tenían.
-No tardarán mucho en acostarse-comentó Ashley-Nosotros siempre volvemos tarde.
                     El cielo ya estaba oscuro y estaba cubierto de aquellas brillantes estrellas. La Luna era llena aquella noche. Y podían contemplarla desde donde estaban sentados. Una Luna llena brillante y redonda que se veía reflejada en el mar. Era un espectáculo precioso.
                     Ashley se despertaba temprano. Se asomaba a la ventana y veía las barcas de los pescadores del archipiélago ya faenando. Le gustaba ver cómo empezaba a amanecer. Cómo salía el Sol por el horizonte. El comienzo de un nuevo día...
-Nos hemos quedado solos en el mundo-afirmó Louis.
                      Rodeó con su brazo los hombros de su mujer. La atrajo hacia sí con la intención de abrazarla con fuerza. Besó de manera suave y un tanto distraída la frente de Ashley.
-¿Y eso es malo?-sonrió la joven.
                     Louis la besó en una mejilla.
-Eso es maravilloso-contestó el joven.
                     Se apartaron un poco y Louis besó las manos de su mujer.
-No me gustaría tener que viajar a Durness-afirmó Ashley-Es un lugar triste.
                     Louis la besó con pasión en los labios. Al separarse, notó el calor que desprendía el cuerpo de su mujer.
-No viajaremos allí si no quieres-le prometió-Nos quedaremos aquí. En esta isla...Es nuestro hogar.
-Nuestro hogar...-repitió Ashley-¡Me gusta! Sí...¡Me gusta cómo suena!
                      Era el mes de diciembre. Pero las vidas de ambos cambió a principios del mes de febrero. Fue en aquel mes cuando los dos se conocieron. Ocurrió durante el velatorio del conde de Sherbridge. Ashley fue allí para apoyar a Adrianne. Louis era el hijo del padrastro de la joven. Aún no se conocían.
                  A mediados de enero, Adrianne fue a ver a Ashley a la casa de su padre, el duque de Warburton. Las dos amigas eran naturales de Durness, en las Tierras Altas. Ashley la hizo pasar al salón.
-¡Me voy a casar!-le anunció Adrianne a bocajarro.
-¿Qué me estás contando?-se asombró Ashley-¿Cómo que te vas a casar?
-Drake me ha pedido que me case con él.
-¿Cuándo?
-Fue ayer. Vino a ver a mi padrastro. Y él aceptó. ¡No quepo en mí de alegría! ¿Te imaginas, Ashley? ¡Seré la condesa de Sherbridge!
-¡Oh, Adrianne! ¡Eso es maravilloso!
                      Pero todo eso cambió en cuestión de pocos días. A principios de febrero, el conde falleció en un accidente de caza. Ashley estaba en el salón de la mansión de mister Norris intentando consolar a Adrianne, quien no paraba de llorar.
-¿Por qué?-repetía sin cesar entre sollozos-¡No puede ser cierto!
                    La mansión de mister Norris estaba llena de gente. Todo el mundo se acercaba a Adrianne a darle el pésame. Lo que le había ocurrido había sido una verdadera tragedia. Iba a anunciarse en breve su compromiso de manera oficial con el conde.
                     Ashley no pensaba en eso. Sólo pensaba en lo injusta que había sido la vida con Adrianne. Y, entonces, le vio llegar.
                     Louis estaba estudiando en la Universidad de Glasgow cuando supo que su hermanastra estaba prometida con el conde de Sherbridge. Decidió regresar a casa para felicitarla personalmente porque sentía que escribirle una carta era muy frío.
                     Pero, en mitad del trayecto, recibió la mala noticia. El conde de Sherbridge había fallecido. Louis se quedó de piedra al encontrar a Adrianne.
                     Parecía un fantasma. Estaba más pálida y más demacrada que nunca. Se había puesto un vestido de color negro. Se sentía la viuda del conde. Y pensaba comportarse como tal. No volvería a enamorarse nunca más.
-Adrianne...-susurró Louis al colocarse frente a ella.
-Llegas tarde-se lamentó la aludida-Yo ya estoy muerta. Sin Drake...¿Qué será de mí?
-Pero no estás sola-intervino Ashley-Tienes a tus padres. Tienes a tus hermanos. Me tienes a mí.
-Drake...¡Yo lo amaba!
                   La madre de Adrianne apareció en aquel momento. Fue ella la que presentó a Ashley y a Louis. La mujer se encargó de Adrianne. Dijo que la joven tenía que subir a acostarse porque necesitaba descansar un poco. Ashley y Louis se quedaron solos mirándose a los ojos con curiosidad.
-Lamento mucho que nos hayamos conocido en estas circunstancias-dijo Louis-Mi hermana me ha hablado mucho de usted.
-No le conozco-afirmó Ashley-Pero Adrianne me ha hablado mucho de usted. Sólo sabe halagarlo. Le quiere mucho.
-El cariño es mutuo. Nuestros padres llevan poco tiempo casados. Adrianne ha sufrido mucho por culpa de ese canalla que tenía por padre. No se merece lo que le ha pasado.
                     Ashley se sintió cómoda en compañía de aquel joven al que nunca antes había visto.
-Es la primera vez que acudo a un velatorio-le confió.
                     Sentía que se asfixiaba dentro de aquel salón lleno de gente vestida de negro y con gestos doloridos y serios. Alguien se había encargado de amortajar el cadáver del conde. Estaba pálido como la cera. Ashley se había mareado al verlo metido dentro de aquel ataúd abierto. Siempre había sido una chica alegre. Le gustaba ir a bailes y divertirse. Aquel velatorio era demasiado para ella. Louis lo intuyó, de modo que decidió sacarla del salón y llevarla al jardín.
-Le conviene tomar el fresco-le aseguró.



                     Ashley agradeció el poder salir al jardín. Louis y ella entablaron conversación.
-¿Por qué no le he visto antes?-le preguntó.
                     Louis le contó que estaba estudiando en la Universidad de Glasgow. Su padre era un influyente abogado. Y Louis quería seguir sus pasos. Dieron un paseo por el jardín.
-Yo acabo de ser presentada en sociedad este año-le contó Ashley-He viajado a Edimburgo.
                    Hablaron mientras caminaban por el jardín durante un buen rato.
-Pero confieso que me gustaría salir de Escocia-se sinceró Ashley-Me gustaría recorrer el mundo. Viajar.