lunes, 4 de agosto de 2014

CERCA DEL MANANTIAL

Hola a todos.
Dejo un poco aparcado mi relato La huida de dos enamorados. 
Sin embargo, prometo terminar este relato a lo largo del mes de agosto.
El relato que centra mi atención en estos días y que quiero terminar se llama Cerca del manantial. 
Empecé a subirlo a mi blog "El blog de una chica del siglo XIX". Sin embargo, sin acabarlo y con tres trozos subidos, decidí borrarlo.
Finalmente, me he decidido a terminarlo y quiero terminarlo en este blog.
Es un relato más bien corto, de corte romántico y de época (mi estilo, vamos) y espero que os guste.
Cuenta el romance que se inicia entre una joven canaria de buena familia y un joven que huye de la violencia.
Se trata de una versión más extendida, ya que he alargado los trozos que subí a mi blog "El blog de una chica del siglo XIX".

MONTAÑA CLARA, ARCHIPIÉLAGO DE CHINIJO, EN LAS ISLAS CANARIA, 1860


Las noticias llegaron a la isla. La Guerra había terminado.
            Una mujer lloraba mientras barría la puerta de su casa. Daba gracias a Dios por el final de la Guerra. Todo había terminado, murmuraba entre sollozos. ¡Gracias a Dios!
            Alicia Huertas Sánchez respiró aliviada cuando escuchó las noticias en la calle. Regresaba del manantial, adonde iba a buscar agua. Alicia era una joven alta y delgada. Llevaba su cabello rubio recogido en una trenza.
            Su prima Rebeca salió cojeando del interior de la casa donde vivían. Se la veía muy nerviosa. Alicia frunció el ceño al verla levantada. Rebeca estaba muy enferma y tenía que hacer reposo. Pero la joven no podía ocultar su alegría.
-¡Ha terminado la guerra, Ali!-exclamó Rebeca, loca de contento.
-Deberías de estar acostada-la regañó suavemente Alicia.
            Teresa no se lo podía creer. La guerra les había afectado en todos los aspectos.
-¡Pero el final de la guerra es bueno!-afirmó la joven-¡Mi novio volverá del frente! Me lo dijo en su última carta. ¡Oh, Ali! ¡No sabes lo contenta que estoy!
-Ruego a Dios que lo que dicen sea cierto-dijo Alicia.
-Me he mareado.
-Es normal, Rebe. Tienes que acostarte. Anda. Vamos.
-Mi novio…
            Rebeca se tambaleó. De no ser porque Alicia le cogió los brazos, se habría caído al suelo. Alicia llevó a su prima de vuelta a casa. Hacía ya algunos meses que la salud de Rebeca se estaba deteriorando poco a poco. Alicia se preguntó si el novio de su prima estaba vivo. O si, por el contrario, estaba muerto. Hacía algo más de un año que no sabían nada de él.
-Si la Guerra ha terminado, demos gracias a Dios por ello-opinó Alicia-Todos hemos sufrido mucho.
                Se santiguó. Lo único que podía hacer era rezar.
               Apenas un año antes, Lucas, el prometido de Rebeca, se marchó al frente a pelear. Era soldado, igual que había sido soldado el padre de Rebeca.
                La joven debía de estar acostumbrada. Los soldados rara vez paraban en casa.
               Sin embargo, empezó a quejarse de fuertes dolores de cabeza en cuanto Lucas se marchó. Pasaba muchos días postrada en el lecho con fiebre muy alta. Apenas probaba bocado.
            Se dirigieron a la casa de los Huertas Sánchez. Alicia oyó a un matrimonio vecino suyo chillar de alegría.     

                     La madre de Alicia, Anabel, decidió quedarse levantada toda la noche para velar el sueño de Rebeca. Alicia se pasó por la habitación de su prima para desearle las buenas noches. 
                      Encontró a Rebeca acostada en su cama. Anabel estaba terminando de arroparla. La joven se hallaba profundamente dormida. Anabel miró a su sobrina con preocupación. La enfermedad que Rebeca padecía era más grave de lo que pensaba. Se lo había dicho el médico. 
                    La mirada de Anabel se cruzó con la mirada de Alicia. 
-Veo que Rebe ya está dormida-observó la joven. 
-Es mejor que descanse-opinó Anabel-Han sido muchas emociones para ella. ¡No entiendo el porqué el General O' Donnell nos ha metido en esta guerra! ¿Qué se nos ha perdido a nosotros en Tetuán? No lo entiendo. 
-El novio de Rebe está peleando en Tetuán. Ella quiere que vuelva. 
                      Se hizo el silencio. 
-Lucas no volverá-auguró Anabel-Está muerto. 
-¡Por el amor de Dios, mamá!-se escandalizó Alicia-¿Cómo puedes hablar así? Yo pienso que Lucas está vivo. 
-Han muerto muchos soldados de ambos bandos. 
-Lucas sabe cuidar de sí mismo. Es un soldado experimentado. El año pasado, regresó de la Cochinchina.
-Es un hombre. Y puede pasarle cualquier cosa. 



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