Hola a todos.
Me gustaría hacer un pequeño anuncio acerca de mi relato Un caballero perfecto, que estoy subiendo a este blog. No pienso abandonar esta historia ni pienso borrarla.
Mi intención es terminarla, sino es posible en lo que queda de año (que es poquísimo) sí a lo largo del año que viene.
Los microrrelatos me han servido de muchísima ayuda. Y forman parte de la trama. O sea, que lo que se cuenta ahí es lo que ocurre entre Martha y Charles dentro de la historia.
Pienso subir un fragmento de esta historia hasta que la termine.
Y, una vez que esté terminada, Cerca del manantial será la siguiente en caer.
Es lo que hay que hacer. Terminar todo lo que hay empezado para comenzar con nuevos proyectos.
Espero que estéis disfrutando de una muy feliz Navidad.
Blog de novela romántica en particular y de todo un poco en general. El blog de mis fanfics.
viernes, 26 de diciembre de 2014
martes, 23 de diciembre de 2014
SEGUNDO MICRORRELATO "UN CABALLERO PERFECTO"
Hola a todos.
Hoy, os traigo mi segundo microrrelato inspirado en mi relato Un caballero perfecto.
Si ayer era contado desde el punto de vista de Charles, hoy, conoceremos el punto de vista de Martha.
Siento que mi vida ya no está bajo mi control. Ni Bárbara ni Daphne acaban de entender que me haya enamorado de Charles. ¡Por el amor de Dios, se trata del hermano menor de Anthony! Pero lo que siento por Charles escapa a mi control. Ya me he entregado a él. He ido a su casa y me entregué a él voluntariamente.
No hay marcha atrás. Bárbara y Daphne lo saben. Daphne ya no llora por Anthony. Y sospecho que mi hermana ya no desea casarse con su prometido.
Y Charles se ha colado esta noche por la ventana de mi habitación. Mi corazón me decía que iba a venir. Y ha venido a verme.
Caímos los dos desnudos sobre mi cama.
Mi corazón tomó el control de todo.
Le devolví a Charles todos los besos que él me dio. Su presencia en mi alcoba no me causó inquietud alguna. Tan sólo podía pensar en lo hermoso que era con la luz de la Luna colándose por la ventana de mi habitación abierta. Y dándole a él de lleno.
Charles besó mi cuello varias veces. Llenó de besos cada centímetro de mi piel.
Pude haberle echado de mi alcoba, aunque no era eso lo que quería. Lo quería a él.
Sentí la lengua de Charles recorriendo con lentitud mis senos. Sentí sus labios bajando por la base de mi estómago.
Y lo sentí dentro de mí. Me estrechó con fuerza entre sus brazos y me hizo suya. Y yo sentí que le pertenecía por completo.
Hoy, os traigo mi segundo microrrelato inspirado en mi relato Un caballero perfecto.
Si ayer era contado desde el punto de vista de Charles, hoy, conoceremos el punto de vista de Martha.
Siento que mi vida ya no está bajo mi control. Ni Bárbara ni Daphne acaban de entender que me haya enamorado de Charles. ¡Por el amor de Dios, se trata del hermano menor de Anthony! Pero lo que siento por Charles escapa a mi control. Ya me he entregado a él. He ido a su casa y me entregué a él voluntariamente.
No hay marcha atrás. Bárbara y Daphne lo saben. Daphne ya no llora por Anthony. Y sospecho que mi hermana ya no desea casarse con su prometido.
Y Charles se ha colado esta noche por la ventana de mi habitación. Mi corazón me decía que iba a venir. Y ha venido a verme.
Caímos los dos desnudos sobre mi cama.
Mi corazón tomó el control de todo.
Le devolví a Charles todos los besos que él me dio. Su presencia en mi alcoba no me causó inquietud alguna. Tan sólo podía pensar en lo hermoso que era con la luz de la Luna colándose por la ventana de mi habitación abierta. Y dándole a él de lleno.
Charles besó mi cuello varias veces. Llenó de besos cada centímetro de mi piel.
Pude haberle echado de mi alcoba, aunque no era eso lo que quería. Lo quería a él.
Sentí la lengua de Charles recorriendo con lentitud mis senos. Sentí sus labios bajando por la base de mi estómago.
Y lo sentí dentro de mí. Me estrechó con fuerza entre sus brazos y me hizo suya. Y yo sentí que le pertenecía por completo.
lunes, 22 de diciembre de 2014
MICRORRELATO "UN CABALLERO PERFECTO"
Hola a todos.
Dado que no sé cuándo voy a seguir con esta historia (se me ha ido la inspiración con ella), pero quiero intentar recuperarla, me he animado a escribir este microrrelato basado en la historia de amor de Charles y Martha.
¡Vamos a ver qué pasa!
Pertenezco a Martha.
Puedo decir que Charles ama a Martha. Porque soy sólo de ella.
Ella está conmigo. No es sólo una presencia. Ella está conmigo en mi habitación. Y es real.
Me ama.
He podido disfrutar de sus besos. He podido sentir las caricias de sus labios en mi piel. Me ha acariciado con timidez con las manos. Me ha abrazado. Se ha fundido conmigo.
Desde la primera vez que nos besamos, he sentido mi corazón latir a la par que el corazón de Martha. Siento que le pertenezco.
Soy suyo. Suyo...
Mis labios están hinchados por los besos que me ha dado Martha. He besado tantas veces a Martha y con tanta pasión que sus labios están hinchados. He recorrido con mi lengua cada centímetro de su piel. La he abrazado con fuerza. Y ella ha apoyado la cabeza en mi pecho, escuchando los latidos de mi corazón.
He besado sus senos. He podido besar su cuello.

Repito una y otra vez su nombre. Y la escucho repetir una y otra vez mi nombre. Siento que nada importa ya. Excepto que estamos juntos. Excepto que nos amamos.
Yo sólo puedo ser feliz si Martha está a mi lado.
Dado que no sé cuándo voy a seguir con esta historia (se me ha ido la inspiración con ella), pero quiero intentar recuperarla, me he animado a escribir este microrrelato basado en la historia de amor de Charles y Martha.
¡Vamos a ver qué pasa!
Pertenezco a Martha.
Puedo decir que Charles ama a Martha. Porque soy sólo de ella.
Ella está conmigo. No es sólo una presencia. Ella está conmigo en mi habitación. Y es real.
Me ama.
He podido disfrutar de sus besos. He podido sentir las caricias de sus labios en mi piel. Me ha acariciado con timidez con las manos. Me ha abrazado. Se ha fundido conmigo.
Desde la primera vez que nos besamos, he sentido mi corazón latir a la par que el corazón de Martha. Siento que le pertenezco.
Soy suyo. Suyo...
Mis labios están hinchados por los besos que me ha dado Martha. He besado tantas veces a Martha y con tanta pasión que sus labios están hinchados. He recorrido con mi lengua cada centímetro de su piel. La he abrazado con fuerza. Y ella ha apoyado la cabeza en mi pecho, escuchando los latidos de mi corazón.
He besado sus senos. He podido besar su cuello.

Repito una y otra vez su nombre. Y la escucho repetir una y otra vez mi nombre. Siento que nada importa ya. Excepto que estamos juntos. Excepto que nos amamos.
Yo sólo puedo ser feliz si Martha está a mi lado.
viernes, 12 de diciembre de 2014
CERCA DEL MANANTIAL
Hola a todos.
Me ha costado muchísimo trabajo porque se me fue del todo la inspiración con esta historia.
Sin embargo, ayer, pude escribir un pequeño trozo que me gustaría compartir con vosotros. Me gustaría poder terminarla a lo largo de este mes.
¡Vamos a ver lo que pasa hoy!
Me ha costado muchísimo trabajo porque se me fue del todo la inspiración con esta historia.
Sin embargo, ayer, pude escribir un pequeño trozo que me gustaría compartir con vosotros. Me gustaría poder terminarla a lo largo de este mes.
¡Vamos a ver lo que pasa hoy!
-La mujer del señor Alcalde de Arrecife está enferma-informó Rebeca a su prima.
-Es una pena que Arrecife pille tan lejos. De no ser así, podríamos ir a visitarla-decidió Alicia. Pensó en Carlos. Él había ido a Arrecife a buscar a un médico para Rebeca. Se sentía en deuda con él. De no ser por el doctor Germán, probablemente, su prima estaría muerta-¡Pobre mujer! Es un poco mayor que nosotras. Pero ha tenido una mala vida. ¡Sabe Dios quién pudo ser su madre! Me contó la mujer del boticario que la abandonaron en un orfanato cuando era apenas una recién nacida de horas. Luego, creció. Se hizo amiga de la nieta de un rico terrateniente de San Bartolomé. Y se casó con el mejor amigo del marido de ella. El que es ahora nuestro Alcalde. Puede que esté embarazada.
-No está embarazada, Ali. No quiero decir nada en voz alta. Aunque estemos aquí, en casa. Pero la gente anda muy nerviosa. Y no es sólo porque estemos oyendo cañonazos cada dos por tres.
-¿Qué quieres decir?
-El cólera ha llegado hasta aquí. La mujer del señor Alcalde tiene cólera. Me lo ha dicho su doncella. Ha salido huyendo en cuanto se ha enterado. Me la he tropezado en la calle, muy nerviosa.
Las dos primas estaban hablando en el salón de su casa.
-No creo que se trate del cólera-replicó Alicia.
-Si es una epidemia, entonces, sé que mi prometido está muerto-afirmó Rebeca-Ha enfermado. No ha podido superar la enfermedad. Y ha muerto lejos de mí. ¡Está muerto! ¡Por eso, no ha regresado!
La joven estalló en sollozos. Alicia se sentía impotente. No sabía qué hacer para consolar a su prima.
Doña Anabel entró en el salón y encontró a su sobrina llorando. Había sido idea suya la de ir al salón. Desde hacía dos días que no tenía fiebre. Ocho días se pasó la pobre Rebeca delirando. Pero era evidente que todavía estaba muy débil.
-Deberías de regresar a tu habitación y descansar un rato-le pidió a su sobrina doña Anabel.
-Estoy bien, tía-le aseguró Rebeca-Es sólo que Ali y yo hemos recibido una mala noticia.

-No creo que se trate del cólera-replicó Alicia.
-Si es una epidemia, entonces, sé que mi prometido está muerto-afirmó Rebeca-Ha enfermado. No ha podido superar la enfermedad. Y ha muerto lejos de mí. ¡Está muerto! ¡Por eso, no ha regresado!
La joven estalló en sollozos. Alicia se sentía impotente. No sabía qué hacer para consolar a su prima.
Doña Anabel entró en el salón y encontró a su sobrina llorando. Había sido idea suya la de ir al salón. Desde hacía dos días que no tenía fiebre. Ocho días se pasó la pobre Rebeca delirando. Pero era evidente que todavía estaba muy débil.
-Deberías de regresar a tu habitación y descansar un rato-le pidió a su sobrina doña Anabel.
-Estoy bien, tía-le aseguró Rebeca-Es sólo que Ali y yo hemos recibido una mala noticia.

sábado, 6 de diciembre de 2014
EL VAMPIRO ENAMORADO
Hola a todos.
Me he animado, después de algún tiempo sin hacer entradas en ninguno de mis blogs, a subir aquí la versión extendida de uno de mis relatos.
Se trata de El vampiro enamorado.
Con este relato participé el año pasado en la Antología de Relatos que se puede descargar gratis y que organizó el blog "Acompáñame".
Espero que os guste.
Hay mucho misterio en él.
Esta historia ocurrió en la isla escocesa de Inchtavannach, en el año 1804.

Me he animado, después de algún tiempo sin hacer entradas en ninguno de mis blogs, a subir aquí la versión extendida de uno de mis relatos.
Se trata de El vampiro enamorado.
Con este relato participé el año pasado en la Antología de Relatos que se puede descargar gratis y que organizó el blog "Acompáñame".
Espero que os guste.
Hay mucho misterio en él.
Esta historia ocurrió en la isla escocesa de Inchtavannach, en el año 1804.
Grace Camdan era una joven que acababa de cumplir diecinueve años. Era
una joven rubia. Tenía los ojos azules y poseía una figura esbelta. Vivía con
sus padres y con su hermana mayor, quien estaba a punto de casarse.
Aquella noche, Grace salió. Era una noche clara y serena. Grace agradeció
estar sola allí. Vio la Luna reflejada en el lago.
De pronto, oyó unos pasos. Grace pensó que era Hebe, quien la estaría
buscando. Se dio la vuelta para hablar con ella. Sin embargo, no pudo decir
nada.
No le había visto nunca antes. Era un hombre. Grace sintió un escalofrío
recorriendo su columna vertebral. No se oía nada y Grace tembló. Se trataba de
un joven alto y pálido, de mirada penetrante.
Grace se preguntó quién era.
-Hola, Grace-la saludó.
Tenía una voz ronca y profunda. Aquel joven parecía conocerla.
-¿Quién eres?-le preguntó.
El joven le sonrió de un modo extraño.
La marca de mordisco que tenía Grace en el cuello, lejos de
mejorar, había ido creciendo. Se acercó a ella y la besó en los labios.
De pronto, Grace sintió que lo conocía. Los labios de aquel hombre
estaban muy fríos. Son los labios de un muerto, pensó. Tuvo ganas de empezar a
chillar. ¿Qué quería aquel desconocido de ella? Sin embargo, no era ningún
desconocido.
-¿Cómo sabes mi nombre?-le preguntó.
-Porque eres mi compañera-respondió él.
-¿Soy tu compañera?
El joven le tendió la mano y Grace se la cogió. Tuvo la sensación
de estar tocándole la mano a un muerto, estaba muy fría.
-Me llamo Frederick-se presentó él-Llevo esperándote toda
una Eternidad. Cinco siglos...Te he encontrado.
Grace empezó a temblar con violencia. Aún así, caminó al
lado de aquel joven.
-Frederick...-susurró-No te he visto antes.
-Estoy muerto, mi querida Grace. Pero te estaba esperando.
Ven.
-¡No!
El corazón de Grace empezó a latir muy deprisa. Le parecía
que estaba siendo víctima de una broma. Un muerto...Y la reclamaba como su
compañera. Ella...
Los árboles le parecieron que estaban vivos. Una nube oscura tapó
la Luna.
Oscuridad...
Los árboles estaban secos. Grace tuvo la sensación de que
agitaban sus ramas amenazándola. Los troncos eran muecas crueles. No veía por
donde caminaba. No sabía lo que iba a pasar. Pensó en salir corriendo. ¿Por qué
no salía corriendo? Parecía que su voluntad la había abandonado. Un hombre que
la reclamaba como su compañera. Un muerto que la reclamaba. Y ella le seguía
dócilmente.
-¿Qué quieres de mí?-le preguntó.
-Sólo quiero tu amor, Grace-respondió Frederick-No te pido
nada más.
-¡Déjame! No puedo darte nada.
-No te haré daño, Grace. Amáme.
Las lágrimas rodaron por las mejillas de la joven.
Tuvo la sensación de que iba a morir.
La niebla se cernió sobre la pequeña isla.
Grace ahogó un grito. Sintió cómo su corazón se le paraba.
Dios mío, pensó. De pronto, Frederick y ella se detuvieron. Frederick se
colocó delante de ella. Grace se sintió cada vez más débil. Frederick la
recostó sobre el suelo.
-Te haré como yo-le dijo.
-¿Y cómo eres tú?-le preguntó Grace.
-Vivo eternamente. La sangre me hace vivir eternamente.
-Sangre...
-Tu sangre...
-¡No!
Los besos que le dio Frederick fueron mucho
más elocuentes que las palabras.
La ropa de Frederick desapareció. El vestido
que llevaba puesto Grace desapareció. Las manos de aquel joven acariciaron su
cuerpo. Sus labios también acariciaron su cuerpo. La frialdad se apoderó de
Grace. El cuerpo de Frederick estaba helado. Grace pensó en gritar. Pero no
sabía si quería huir de allí.
Cada beso que Frederick le daba, Grace también le
besaba. Le besaba.
Se sentía débil y cansada entre sus brazos.
Y fue entonces cuando los dientes de Frederick se
clavaron sobre el cuello de Grace. Al mismo tiempo, él se introducía en el
cuerpo de ella. Bebió la sangre de la joven. Grace sintió cómo la oscuridad se
apoderaba de ella. Una languidez extraña la dominó.
La encontraron al día siguiente. No se sabía si estaba
viva o si estaba muerta. Tenía los ojos muy abiertos.
Su prima Hebe estaba pasando una
temporada con ellos.
Fue Hebe la primera en darse cuenta de una cosa. Grace tenía una extraña
marca en el cuello. Se fijó en aquella marca una tarde, mientras daban un paseo.
-He pasado mala noche-le contó Grace-No he podido dormir.
-¿Qué te ha pasado?-quiso saber Hebe.
-Había alguien en mi habitación. No sé quién era.
-¿Se ha colado un desconocido en tu cuarto?
Grace recordaba haber sentido cómo unos labios se posaban
sobre su cuello. Y, luego, alguien, un hombre, la besaba en la boca.
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-¡No!
Los besos que le dio Frederick fueron mucho más elocuentes que las palabras.
La ropa de Frederick desapareció. El vestido que llevaba puesto Grace desapareció. Las manos de aquel joven acariciaron su cuerpo. Sus labios también acariciaron su cuerpo. La frialdad se apoderó de Grace. El cuerpo de Frederick estaba helado. Grace pensó en gritar. Pero no sabía si quería huir de allí.
Cada beso que Frederick le daba, Grace también le besaba. Le besaba.
Se sentía débil y cansada entre sus brazos.
Y fue entonces cuando los dientes de Frederick se clavaron sobre el cuello de Grace. Al mismo tiempo, él se introducía en el cuerpo de ella. Bebió la sangre de la joven. Grace sintió cómo la oscuridad se apoderaba de ella. Una languidez extraña la dominó.
La encontraron al día siguiente. No se sabía si estaba viva o si estaba muerta. Tenía los ojos muy abiertos.

Su prima Hebe estaba pasando una temporada con ellos.
Fue Hebe la primera en darse cuenta de una cosa. Grace tenía una extraña marca en el cuello. Se fijó en aquella marca una tarde, mientras daban un paseo.
-He pasado mala noche-le contó Grace-No he podido dormir.
-¿Qué te ha pasado?-quiso saber Hebe.
-Había alguien en mi habitación. No sé quién era.
-¿Se ha colado un desconocido en tu cuarto?
Grace recordaba haber sentido cómo unos labios se posaban sobre su cuello. Y, luego, alguien, un hombre, la besaba en la boca.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
SEGUNDA PARTE DEL EPÍLOGO DE "LOS BESOS QUE NOS DIMOS"
Hola a todos.
Y aquí os traigo la segunda y última parte de mi fanfic Los besos que nos dimos.
Si el lunes vimos la carta que le escribía lady Olivia a Faith, hoy veremos la definitiva despedida que le hace Faith a todo el mundo desde Bath.
Deseo de corazón que os haya gustado este fanfic.
¡Mil gracias por todo!
Mi querida Olivia:
¡Cómo me alegra saber que estás bien!
Deseo de corazón que Benedict y tú seáis muy felices. Y no te preocupes por lo que la gente pueda decir de ti. Un escándalo dura hasta que estalla otro escándalo que lo eclipsa.
Hace dos semanas que mi suegra, la abuela Lizzie y yo llegamos a Bath.
Hemos podido entrar en contacto con los Ogden, la familia adoptiva de Pip. Varios miembros de esa familia se acuerdan de mí marido. Y se han apenado cuando se han enterado que ya no está, por desgracia, entre nosotros. No sé cuándo terminaré por acostumbrarme a la ausencia de mi amado Pip. Pero, como me decía mi amiga Domenica, he de salir adelante. Me aferro al recuerdo de Pip.
Y eso me da fuerzas.
He podido conocer a varios primos del Reverendo Ogden. Algunos de ellos recuerdan haber conocido a mi marido cuando era pequeño. Se acuerdan bien de él.
Los Ogden se gastaron todo su dinero en devolverle a Pip la salud que le faltaba cuando nació. No tenían hijos y mi adorado esposo fue una especie de regalo que les envió Dios.
Yo también pienso lo mismo. Pip fue un ángel que estuvo a mi lado durante un tiempo y que me hizo muy feliz.
Tanto lady Charlotte como la abuela Lizzie se han empeñado en que esté distraída durante todo el día.
Hemos ido a pasear al Royal Victoria Park. La abuela Lizzie me ha mostrado la avenida con árboles que tiene el parque. Ha estado en Bath más veces que nadie. Viene aquí todos los años y me ha contado que estuvo presente cuando la Reina, todavía una Princesa, lo inauguró. La recuerda como una niña encantadora. Aunque seria...
-A todo el mundo le ocurre una desgracia-suele decir la abuela Lizzie mientras paseamos-Nadie escapa del dolor.
-Pero el dolor no se quiere ir-me lamento.
-Entonces, habrá que hacer algo para expulsar el dolor de tu corazón. ¿No es así, Charlotte?
-En el fondo, tiene razón Faith-contesta mi suegra.
No quiero ver a los niños que juegan en el parque. Me recuerda a los niños que yo, posiblemente, nunca tenga. La abuela Lizzie me lleva a ver el lago.
Hay barcas paseando en el lago. Barcas que se alquilan. Yo me quedo contemplando el lago y veo mi cara reflejada en sus aguas cristalinas. Veo a una mujer ya anciana. Me he convertido en eso.
Tanto mi suegra como su madrastra se ocupan de que pase cada instante del día distraída. Asistimos a los conciertos que se celebran en el Sidney Gardens. Vamos a desayunar allí cuando alguien celebra un desayuno en ese lugar.
Lady Charlotte y yo acudimos a nadar a las Clevelands Pool. Es una piscina semicircular. Lleva abierta ya un cuarto de siglo. Solemos ir a nadar allí por las tardes.
Una prima del Reverendo Ogden suele acompañarnos cuando acudimos al Sidney Gardens.
-Jane Austen estuvo aquí-me contó en una ocasión.
-¿Lo dice en serio?-me sorprendo.
-Se puede decir que Bath era como su segunda casa. Siempre me ha gustado esa mujer. La conocí personalmente. Era encantadora. Muy inteligente...
Yo he oído que a Jane Austen no le agradó mucho vivir en Bath. No termino de creérmelo porque dos de sus novelas transcurren aquí. En Bath...Además, esta ciudad no dista mucho de ser como Londres.
Pero aquí se respira una paz que no existe en Londres. Por lo menos, no vivo atada a mis recuerdos. Eso es lo que he hecho hasta el momento. Me he recreado en mi dolor.
Pero el dolor no puede vivir eternamente en mí.
Pienso en Pip. A él no le gustaría verme sumida en el dolor. Y he de salir adelante.
No sé cómo hacerlo. Siento que Pip está a mi lado.
Cuando salgo a pasear por el Sidney Gardens, siento que Pip está a mi lado. Su espíritu no me abandona.
He de rehacer mi vida. Ya estoy rehaciendo mi vida, mi querida Olivia.
Pero cuesta trabajo.
Pip siempre será el gran amor de mi vida. Siempre vivirá en mi corazón.
Eso no cambiará nunca. Y, aunque mi corazón siga sangrando, he de vivir sin Pip. Eso es algo que he asumido. Aunque me siga doliendo.

Y aquí os traigo la segunda y última parte de mi fanfic Los besos que nos dimos.
Si el lunes vimos la carta que le escribía lady Olivia a Faith, hoy veremos la definitiva despedida que le hace Faith a todo el mundo desde Bath.
Deseo de corazón que os haya gustado este fanfic.
¡Mil gracias por todo!
Mi querida Olivia:
¡Cómo me alegra saber que estás bien!
Deseo de corazón que Benedict y tú seáis muy felices. Y no te preocupes por lo que la gente pueda decir de ti. Un escándalo dura hasta que estalla otro escándalo que lo eclipsa.
Hace dos semanas que mi suegra, la abuela Lizzie y yo llegamos a Bath.
Hemos podido entrar en contacto con los Ogden, la familia adoptiva de Pip. Varios miembros de esa familia se acuerdan de mí marido. Y se han apenado cuando se han enterado que ya no está, por desgracia, entre nosotros. No sé cuándo terminaré por acostumbrarme a la ausencia de mi amado Pip. Pero, como me decía mi amiga Domenica, he de salir adelante. Me aferro al recuerdo de Pip.
Y eso me da fuerzas.
He podido conocer a varios primos del Reverendo Ogden. Algunos de ellos recuerdan haber conocido a mi marido cuando era pequeño. Se acuerdan bien de él.
Los Ogden se gastaron todo su dinero en devolverle a Pip la salud que le faltaba cuando nació. No tenían hijos y mi adorado esposo fue una especie de regalo que les envió Dios.
Yo también pienso lo mismo. Pip fue un ángel que estuvo a mi lado durante un tiempo y que me hizo muy feliz.
Tanto lady Charlotte como la abuela Lizzie se han empeñado en que esté distraída durante todo el día.
Hemos ido a pasear al Royal Victoria Park. La abuela Lizzie me ha mostrado la avenida con árboles que tiene el parque. Ha estado en Bath más veces que nadie. Viene aquí todos los años y me ha contado que estuvo presente cuando la Reina, todavía una Princesa, lo inauguró. La recuerda como una niña encantadora. Aunque seria...
-A todo el mundo le ocurre una desgracia-suele decir la abuela Lizzie mientras paseamos-Nadie escapa del dolor.
-Pero el dolor no se quiere ir-me lamento.
-Entonces, habrá que hacer algo para expulsar el dolor de tu corazón. ¿No es así, Charlotte?
-En el fondo, tiene razón Faith-contesta mi suegra.
No quiero ver a los niños que juegan en el parque. Me recuerda a los niños que yo, posiblemente, nunca tenga. La abuela Lizzie me lleva a ver el lago.
Hay barcas paseando en el lago. Barcas que se alquilan. Yo me quedo contemplando el lago y veo mi cara reflejada en sus aguas cristalinas. Veo a una mujer ya anciana. Me he convertido en eso.
Tanto mi suegra como su madrastra se ocupan de que pase cada instante del día distraída. Asistimos a los conciertos que se celebran en el Sidney Gardens. Vamos a desayunar allí cuando alguien celebra un desayuno en ese lugar.
Lady Charlotte y yo acudimos a nadar a las Clevelands Pool. Es una piscina semicircular. Lleva abierta ya un cuarto de siglo. Solemos ir a nadar allí por las tardes.
Una prima del Reverendo Ogden suele acompañarnos cuando acudimos al Sidney Gardens.
-Jane Austen estuvo aquí-me contó en una ocasión.
-¿Lo dice en serio?-me sorprendo.
-Se puede decir que Bath era como su segunda casa. Siempre me ha gustado esa mujer. La conocí personalmente. Era encantadora. Muy inteligente...
Yo he oído que a Jane Austen no le agradó mucho vivir en Bath. No termino de creérmelo porque dos de sus novelas transcurren aquí. En Bath...Además, esta ciudad no dista mucho de ser como Londres.
Pero aquí se respira una paz que no existe en Londres. Por lo menos, no vivo atada a mis recuerdos. Eso es lo que he hecho hasta el momento. Me he recreado en mi dolor.
Pero el dolor no puede vivir eternamente en mí.
Pienso en Pip. A él no le gustaría verme sumida en el dolor. Y he de salir adelante.
No sé cómo hacerlo. Siento que Pip está a mi lado.
Cuando salgo a pasear por el Sidney Gardens, siento que Pip está a mi lado. Su espíritu no me abandona.
He de rehacer mi vida. Ya estoy rehaciendo mi vida, mi querida Olivia.
Pero cuesta trabajo.
Pip siempre será el gran amor de mi vida. Siempre vivirá en mi corazón.
Eso no cambiará nunca. Y, aunque mi corazón siga sangrando, he de vivir sin Pip. Eso es algo que he asumido. Aunque me siga doliendo.
FIN
lunes, 17 de noviembre de 2014
PRIMERA PARTE DEL EPÍLOGO DE "LOS BESOS QUE NOS DIMOS"
Hola a todos.
He decidido añadirle un epílogo a mi fanfic Los besos que nos dimos.
De este modo, veremos un poco más cómo Faith sigue saliendo adelante, a pesar del duro golpe sufrido tras la muerte de su esposo Philip. Y también veremos lo que le depara la vida a lady Olivia, la prima de Philip y amiga de Faith.
El epílogo está dividido en dos partes. Mañana, subiré la segunda y última parte.
¡Vamos a ver lo que pasa!
Mi querida Faith:
Ya puedo levantarme de la cama y dar pequeños paseos por el jardín.
Todo el mundo me dice que he cometido una auténtica locura.
¡Y es verdad! Pero me volví loca cuando entendí lo que me ocurría. Que jamás podría tener un hijo.
He estado hablando con mi querido Benedict. Él me ha asegurado que puede vivir sin hijos.
Pero que no puede vivir sin mí. He imaginado cómo sería mi vida si estuviera en tu lugar. Si hubiese muerto Benedict. Creo que habría sido un Infierno.
Benedict no es partidario de la adopción. Me ha dicho que podemos ser los padres postizos de sus numerosos hermanos pequeños. Mi suegra siempre está embarazada. No será lo mismo criar a mis cuñados que criar a mis propios hijos. Pero pienso que podré ser mejor madre para ellos de lo que es mi suegra.
Escríbeme pronto, Faith. Me gustaría salir a dar de nuevo largos paseos. Aunque no sé cómo me enfrentaré a la gente cuando salga a la calle tras haber estado a punto de cometer la mayor locura de mi vida.
Mi madre me recuerda que soy una DeLacey. No debe de importarme nunca la opinión de los demás. Supongo que tiene razón.
Cuídate mucho, mi querida Faith.
He decidido añadirle un epílogo a mi fanfic Los besos que nos dimos.
De este modo, veremos un poco más cómo Faith sigue saliendo adelante, a pesar del duro golpe sufrido tras la muerte de su esposo Philip. Y también veremos lo que le depara la vida a lady Olivia, la prima de Philip y amiga de Faith.
El epílogo está dividido en dos partes. Mañana, subiré la segunda y última parte.
¡Vamos a ver lo que pasa!
Mi querida Faith:
Ya puedo levantarme de la cama y dar pequeños paseos por el jardín.
Todo el mundo me dice que he cometido una auténtica locura.
¡Y es verdad! Pero me volví loca cuando entendí lo que me ocurría. Que jamás podría tener un hijo.
He estado hablando con mi querido Benedict. Él me ha asegurado que puede vivir sin hijos.
Pero que no puede vivir sin mí. He imaginado cómo sería mi vida si estuviera en tu lugar. Si hubiese muerto Benedict. Creo que habría sido un Infierno.
Benedict no es partidario de la adopción. Me ha dicho que podemos ser los padres postizos de sus numerosos hermanos pequeños. Mi suegra siempre está embarazada. No será lo mismo criar a mis cuñados que criar a mis propios hijos. Pero pienso que podré ser mejor madre para ellos de lo que es mi suegra.
Escríbeme pronto, Faith. Me gustaría salir a dar de nuevo largos paseos. Aunque no sé cómo me enfrentaré a la gente cuando salga a la calle tras haber estado a punto de cometer la mayor locura de mi vida.
Mi madre me recuerda que soy una DeLacey. No debe de importarme nunca la opinión de los demás. Supongo que tiene razón.
Cuídate mucho, mi querida Faith.

Háblales a los Ogden de mí.
Cuéntales que mi familia adoraba a Pip.
Por una extraña carambola de la vida, Pip y yo nos convertimos en primos. Y fue el mejor. Siempre preocupado por los demás...
Háblales a los Ogden del amor que Pip te profesaba, querida Faith. Él fue muy feliz a tu lado.
Eso les consolará. Cuida de tía Charlotte y de la abuela Lizzie.
Tía Charlotte y la abuela Lizzie...He dicho bien. Lady Charlotte fue como una tía para mí. Y siempre he considerado a Lizzie como mi abuela.
Yo rezaré por nuestra familia. Para que podamos seguir manteniéndonos a flote.
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