jueves, 29 de enero de 2015

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Y aquí os traigo el pequeño epílogo de mi historia Un caballero perfecto. 
¡Muchísimas gracias a todos por estar ahí leyéndola!
Me habéis ayudado a terminarla.

                                      Poco a poco, los rosales que había plantado Martha empezaron a crecer. No tardarían mucho tiempo en florecer.
                                      Entonces, ocurrió algo repentino, ya que Lauren se enamoró. El joven que la conquistó fue un vecino de la isla. Tenía un pequeño negocio de carpintería.
                                      Phoebe la vio besándose con él cerca del castillo de Lennox.
                                      Para entonces, Daphne había abandonado Inchmurrin.
                                      Había tomado un barco que la llevaba a México. Quería empezar su viaje por el continente americano en aquel país. Le había prometido a sus primas que les escribiría. Y que regresaría algún día.
                                      Bárbara, mientras, estaba muy ilusionada con su pretendiente. Era un joven que se desvivía por ella. Llegaron a enamorarse de manera sincera y honesta.



                           Martha aprendió a dejarse llevar por la pasión que le inspiraba Charles. Era feliz cuando se quedaba a solas en la habitación con su marido. Todas las noches...
                            Y era feliz cuando Charles y ella yacían desnudos en la cama.
                           Era feliz cuando Charles se apoderaba de su boca con auténtica ansia en un beso voraz. Era feliz cuando la lengua de su marido recorría sus senos.
                            Sentía que todo estaba en orden.

FIN

miércoles, 28 de enero de 2015

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Aquí os traigo el final de mi historia Un caballero perfecto. 
Espero que os haya gustado la historia de amor entre Martha y Charles. Lo cierto es que estoy muy contenta de que haya llegado a su fin.
Y, mañana, un pequeñísimo epílogo. Puede que le haga algún añadido más adelante, aunque no lo sé con seguridad.
¡Vamos a ver lo que ocurre entre Martha y Charles!

                                     Después de su boda, Martha se marchó a vivir a la casa de los Woolf.
                                     Sus cuñadas agradecieron la presencia de Martha en casa. A la joven se le ocurrió la idea de empezar a coser los vestidos de las mujeres de la isla a cambio de dinero. A Lauren le pareció mala la idea de convertirse en las modistas de Inchmurrin. Sin embargo, Phoebe aplaudió aquella idea porque era mejor ganarse la vida con su trabajo que morirse de hambre.
                                   Charles recibió la ayuda de Bennet para terminar de arreglar la casa. De algún modo, el poder conocer sus orígenes reales ayudó a Charles a entender muchas cosas. Se había perdonado así mismo hacía algún tiempo de la muerte de Anthony. Espero que haya alcanzado la paz donde quiera que esté, pensaba Charles cuando contemplaba la casa donde su familia y él vivían.
-Amor mío...-le llamaba Martha.
                                  Entonces, Charles acudía a ella. La besaba. Y se sentía el hombre más feliz del mundo.
                                 La noticia de la ruptura del compromiso de Bárbara causó cierta conmoción en la alta sociedad escocesa.
-Pasará en cuanto estalle otro escándalo-le comentó Cynthia a su hija mayor-No te preocupes por nada.
                               Al cabo de algún tiempo, un joven que pasaba el verano en Inchmurrin y era oriundo de Glasgow, quedó prendado de la belleza de Bárbara. Decidió quedarse en la isla más tiempo para poder cortejarla.
                             Se les empezó a ver paseando por los alrededores del castillo de Lennox.
                            Y también se pudo ver a aquel joven besando la mano de Bárbara.
                             Daphne anunció a sus tíos su intención de hacer un viaje por todo el continente americano, de Norte a Sur. Su intención era poder reencontrar la paz que había perdido hacía muchísimo tiempo. Necesitaba estar sola para poder reflexionar con calma.
                          Una parte de ella, seguía amando a Anthony. A pesar del dolor que le había infringido.
                          Recordaba los buenos tiempos, al inicio de su matrimonio. Anthony era muy rico. Él fue el que se encargó de arruinar a su familia. Jugaba mucho. Bebía mucho.
                         Tenía muchas amantes. Incluso, se gastaba el dinero en comprarles toda clase de caprichos.
-¡Era un hijo de perra!-bramó Henry furioso-Perdónanos, querida.
-No puedo hablar mal de los muertos, pero deseo que se esté pudriendo en el Infierno-afirmó Cynthia con voz dura-No hemos sabido protegerte, Daphne. Le hemos fallado a tu padre. Y te hemos fallado a ti.
-No pasa nada-le aseguró su sobrina-Nadie vio cómo era Tony realmente. Yo misma me puse una venda en los ojos para no ver la realidad. Sólo quería estar con él.
                       Henry y Cynthia se vieron obligados a dejarla partir.
                              La abrazaron con cariño.
-Vuelve cuando sientas que todos tus demonios han quedado atrás-le pidió Cynthia con dulzura-Siempre serás una hija más para nosotros.
                            A pesar de sus reservas, Lauren acabó ayudando a Martha y a Phoebe en su labor como modistas. Mistress Woolf lo único que pedía era estar tranquila y, por lo visto, tanto su nuera como sus hijas ganaban dinero. Se les daba bien coser y las mujeres de la isla eran de gustos sencillos.
-Es mejor esto que morirnos de hambre-afirmó en una ocasión Phoebe mientras cosían.
                          Las lágrimas caían sin control por las mejillas de Lauren, quien estaba haciendo el dobladillo a una falda. Esto no puede estar pasándome a mí, se decía una y otra vez.
-Nunca volveremos a disponer de la riqueza que tuvimos una vez-recordó Phoebe.
-Entonces, éramos felices-se lamentó Lauren.
-Estamos saliendo adelante y Charles nos está ayudando mucho. Para mí, eso es lo único que me importa.

                               Al mes de casarse, Martha plantó unos cuantos rosales en el jardín.
-¿Crees que las rosas darán su fruto algún día?-le preguntó Charles, cuando se acercó a ella en el jardín.
                               Martha se echó a reír. Quería ayudar a su marido en la reparación de la casa.
                              Ya estaba adecentada por dentro.
-Veremos montones de flores en este jardín-respondió Martha-Yo misma me encargaré de cuidarlas. Las regaré todos los días. Les arrancaré las malas hierbas.
                             Charles pensó en su hermano Anthony. ¿Había sido él también una mala hierba?
                              Lauren no paraba de llorar. Phoebe se había resignado a su suerte. Y mistress Woolf se lamentaba por todo lo que había pasado.
-Sólo espero que la dicha nos llegue un día a todos-afirmó Charles.
                             Y besó con pasión la boca de Martha.

martes, 27 de enero de 2015

UN CABALLERO PERFECTO

Hola a todos.
Entre hoy y mañana, pienso terminar esta historia porque siento que es lo que toca.
Es bueno terminar lo que uno tiene a medias antes de empezar con un nuevo proyecto.
¡Hoy, nos vamos de boda!

                                      Daphne no tenía muchas ganas de acudir a la boda de su prima con el joven que había sido su cuñado.
-No has puesto cara de sorpresa-observó Phoebe cuando acudió a visitarla una tarde y le contó que Anthony la había dejado también a ella en la ruina.
                                   Daphne miró la chimenea del salón que estaba encendida.
-¡Di algo!-insistió Phoebe, poniéndose nerviosa.
-Tony nunca me amó como yo le amaba a él-se lamentó Daphne, pero ya no había amargura en su voz-Sólo me quería por mi dinero. Fui una tonta al pensar que podía amarme de verdad.
                                Phoebe se acercó a su cuñada y le dio un beso en la mejilla.
-Mi hermano nos engañó a todos-afirmó con dolor-A veces, siento que le odio con todas mis fuerzas por lo que nos ha hecho.
                               Daphne sentía verdadero dolor cuando veía a Martha y a Charles besándose.
                               Henry y Cynthia se mostraron comprensivos con Bárbara cuando la joven les anunció que no quería seguir adelante con el compromiso. Le preguntaron si lo había pensado bien. Bárbara había tomado una decisión con respecto a su vida.
-Lo que más lamento es el daño que os pueda causar con mi decisión-se sinceró la joven-El escándalo que se organizará.
-Lo importante es que tú seas feliz-afirmó Henry-No pudimos proteger a tu prima de ese malnacido. No queremos que tú corras la misma suerte que corrió ella.
                               Sin embargo, Daphne accedió a asistir a la boda entre Martha y Charles.
                              Tuvo que reconocer que su prima estaba realmente hermosa con aquel vestido de color blanco.



                                     Los ojos de Charles brillaron cuando Martha entró en la capilla de la isla cogida del brazo de su padre. Se dirigieron lentamente hacia el Altar.
                                    Fue una boda sencilla a la que acudieron pocos invitados, pero los novios lo prefirieron así.
                                    Charles buscó con la mirada a su verdadero padre, a Bennet, quien se había afeitado y lucía un traje nuevo que le había regalado Henry. Había orgullo en los ojos de aquel hombre que sentía que había recuperado al hijo que le habían arrebatado una vez.
                                   Charles le cogió la mano durante unos instantes y se la oprimió con fuerza.
                                  La boda se había organizado muy deprisa.
                                   Se celebró una pequeña fiesta para anunciar el compromiso. Mientras la noticia del mismo era anunciada en todos los periódicos de Escocia, se llevaron a cabo los preparativos a gran velocidad. Casi al mismo tiempo, se hacían públicas las amonestaciones.
                                 Mistress Woolf fue la madrina de aquel enlace. Y tanto Phoebe como Lauren acudieron a él.
                                  No fue sólo un beso el que se dieron Martha y Charles cuando el sacerdote les declaró marido y mujer. Se besaron muchas veces, sintiéndose los seres más dichosos del planeta.
-¡Vivan los novios!-gritó Bárbara, que reía y lloraba a la vez.

lunes, 26 de enero de 2015

TERCER MICRORRELATO DE "UN CABALLERO PERFECTO"

Hola a todos.
Ésta es una de las muchas historias que tengo pendientes por terminar, Un caballero perfecto. 
Para poder avanzar con ella, he escrito este microrrelato, el tercero, que formará parte de la historia.
¡Vamos a ver lo que pasa hoy entre Martha y Charles!

                                        Es una gran alegría el haber dejado de esconderme.
                                        El que Charles venga a verme todas las tardes y podamos encontrarnos en el salón de mi casa.
                                       


                                  Es una alegría inmensa saber que mis padres, Bárbara y Daphne aceptan nuestra relación, a pesar de todo. Porque ya es hora de que vayamos dejando atrás el pasado.
                                 Es, sobre todo, una grandísima alegría el poder besar a Charles. Y que él pueda besarme.
-¡Vamos a fijar fecha para nuestra boda, Martha!-me sugiere.
-¿No te parece que es un poco precipitado?-le pregunto, todavía atónita.
-Hemos yacido juntos ya dos veces, Martha. Además, yo no quiero esperar más tiempo.
                          Yo tampoco quiero esperar más tiempo. Bárbara ya ha tomado su decisión. Ha decidido romper su compromiso. No es normal que una joven esté tanto tiempo sin ver al hombre con el que va a casarse.

sábado, 24 de enero de 2015

LO MÁS DISPARATADO

Hola a todos.
Aquí os traigo un fragmento de lo más disparatado que jamás he escrito.
Juzgad vosotros mismos.

                                    Judith pensaba que las cosas no podían ir a peor.
                                    Hasta que presenció aquel beso dado en mitad del pasillo.
                                    En realidad, no había sido sólo un beso. Había sido más de un beso.
                                    Sin embargo, Theodosia no pensaba contárselo. Bastante tenía con ser consciente de lo que había hecho. Y de con quién lo había hecho. Lo peor de todo era que ni siquiera había pensado en Evan.
-¿Se ha vuelto loca, señorita Theodosia?-le espetó a la joven cuando entraron en su alcoba.
                                   La aludida parecía estar en una nube. Por un lado, sabía lo que acababa de pasar. Por el otro lado, no se terminaba de creer lo que acababa de pasar.
-Ya sé lo que me vas a decir-contestó Theodosia con voz trémula-Soy una mujer casada. Las mujeres casadas no andan besándose con hombres que no son su marido.
                                Se sentó en la silla del tocador. Sentía que se iba a desmayar de un momento a otro.
-¡Las mujeres casadas no andan besándose con hombres que ni siquiera pertenecen a la dimensión en la que viven!-casi gritó Judith, visiblemente alterada-¡Por el amor de Dios, señorita! ¡A saber de qué revista de ésas que traje de la dimensión la que estuve viene!
-No ha pasado nada-le recordó Theodosia, intentando mantener la calma-Además, pronto, encontrarás la manera de devolverlo al lugar del que viene.
-Debería de ser encerrado en el desván. No creo que nadie se crea la patraña de que hay un misionero chino en la isla que quiere que sus padres sean los benefactores de la misión en la que está en algún lugar de China.
-Evan no me lo perdonará. Como se entere, nunca me lo perdonará.



                              Theodosia meneaba la cabeza en sentido negativo. Sentía un agudo dolor.
-Esto no tiene nada que ver con el señorito Evan, señorita-le aseguró Judith.
                            Se trata de mantener a salvo mi cordura, pensó Theodosia. Él no es real. ¡Esto que está pasando no puede ser verdad!

viernes, 23 de enero de 2015

MI HISTORIA MÁS DESCABELLADA

Hola a todos.
Hace algún tiempo, empecé a escribir la que es posiblemente mi historia más disparatada y estoy hablando en serio.
Se trata de un fanfic de una serie de anime y es tal el pudor que me da hablar de esta historia debido a absurdo de su argumento que no voy a daros ninguna pista acerca de qué anime se trata.
Os cuento el argumento.

Todo empieza a mediados del siglo XIX en una isla inglesa. Lady Theodosia es una joven aristócrata recatada y pudorosa que contrae matrimonio con el apuesto Evan, del que está prendada que era una niña con el que se marcha a Londres. Sin embargo, a pesar de lo mucho que ambos se esfuerzan, el matrimonio es un fracaso y Evan se marcha a Egipto para participar en unas excavaciones dejando a Theodosia sola. La joven, con el ánimo por los suelos, retorna a la casa de sus padres en una tranquila isla inglesa.
Judith es la dama de compañía y la mejor amiga de Theodosia. Ha estado a su lado desde siempre. Sin embargo, Judith oculta un secreto. Desciende de una estirpe de brujas. Entre los poderes que sus tías abuelas, quienes le han enseñado todo lo que sabe, está el viajar de una dimensión a otra, coger objetos de otras dimensiones y hacer hechizos sobre ellos que duran poco tiempo. Judith va a hacer su primer viaje interdimensional y, decidida a curar la tristeza de Theodosia, la invita a presenciarlo. En su viaje, llega hasta nuestros días, y, a oscuras, coge unas cuantas revistas, que resultan ser mangas, y regresa. Por curiosidad, decide hacer un hechizo para traer a la vida a uno de los dibujos que aparecen en los mangas. El hechizo funciona, pero, luego, Judith no sabe qué hacer para devolverle de vuelta a su lugar. Incapaz de devolverle, tiene que quedarse allí hasta que logre recordar cómo hacerle desaparecer y una atónita Theodosia se encargará de que intente pasar desapercibido entre los vecinos de la isla y entre la propia familia de ella. Todo ello parece sencillo en medio de semejante desastre. Pero...Las cosas pueden ir a peor.

Cuando pueda, me gustaría reescribirlo. Aunque me dé verdadero pudor por lo disparatado de la historia.

lunes, 19 de enero de 2015

CERCA DEL MANANTIAL

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de mi relato Cerca del manantial. 
Dios mediante, me gustaría terminar esta historia a lo largo de este mes porque siento que ya toca.
Veamos lo que le pasa hoy a Alicia.

                                   Había escuchado en algún lugar que las flores podían ayudar a levantar el ánimo a una persona que estaba triste. Alicia estuvo cortando unas cuantas rosas del jardín. Las colocó en un jarrón que había llenado previamente de agua. Rebeca permanecía sentada en su sillón favorito mirando la chimenea apagada. A pesar de que ya no tenía fiebre, era evidente que la tristeza que la embargaba no la abandonaba.
-¿Cuándo dejará de dolerme?-le preguntó con tristeza a su prima.
-No lo sé, Rebe-respondió Alicia con tristeza similar-No creo que pueda soportar el perder al hombre que amo.
                             El recuerdo de Carlos golpeó la mente de Alicia. Carlos...
                             No lograba quitarse de su cabeza lo ocurrido entre ellos en la ensenada. Su primer beso...
                            El coquetear con los hombres era algo que se le daba a las mil maravillas a Rebeca. En cambio, Alicia siempre había sido la más retraída de las dos. Su padre y su madre la habían sobreprotegido mucho. El vivir en una isla como Montaña Clara había contribuido a forjar su carácter. Pero Alicia era feliz viviendo allí. Habría sido más feliz de no haber conocido nunca a Carlos.
                          Y, sí, había coqueteado con él.
-Ese joven que fue a buscar al doctor Germán te gusta-observó Rebeca-No hace falta que lo niegues. Lo noto en tus ojos.
                         Alicia miró atónita a su prima. Se acercó a ella para sentarse en el brazo del sillón.
                        Rebeca la conocía mejor de lo que había pensado. Podía adivinar lo que pensaba.
                         Cogió la mano de su prima y se la besó.
-¿En qué lo notas?-le preguntó a Rebeca-A lo mejor...No te agrada.
                          Rebeca esbozó una sonrisa triste. Se veía reflejada en Alicia.
                         Los ojos le brillaron a su prima en cuanto mencionó a aquel joven. ¿Cómo se llamaba? No lo recordaba.
-Tía Anabel tiene razón-respondió Rebeca-No puedes tenerle miedo al amor. El hecho de que yo esté sufriendo no significa nada. Amaré siempre a Lucas. Y viviré con el recuerdo de los buenos momentos que he vivido con él.
-No sé si tendré tanta suerte con Carlos-se lamentó Alicia-Me da miedo que le pueda pasar alguna desgracia.
                            Su padre había muerto y su madre había quedado hundida, pero había logrado superar aquella terrible pérdida. Lucas estaba también muerto y Rebeca se estaba muriendo de dolor. Carlos podía correr la misma suerte. Podía ocurrirle alguna desgracia. Y ella se quedaría sola y destrozada. No se sentía capaz de correr aquel riesgo.



                                  Rebeca adivinó lo que su prima estaba pensando.
-A ti no te pasará lo mismo que me ha pasado a mí-le aseguró.
-Eso no lo sabes-le replicó Alicia.
                                Se puso de pie y se alejó del sillón en el que se encontraba sentada Rebeca.
                               No quería amar a Carlos. No podía enamorarse de él sólo para perderlo a continuación. No era tan fuerte como lo eran doña Anabel y Rebeca.
                              Su corazón no lo soportaría.
-Carlos está cansado de luchar-observó Rebeca-Lucas prefirió irse al frente a pelear en lugar de tenerme entre sus brazos. Carlos prefiere sentar cabeza. Se quedará a vivir aquí si tú así lo quieres. Tan sólo debes de darle una oportunidad.
-No puedo-se lamentó Alicia-No puedo hacer eso que me pides.