jueves, 24 de julio de 2014

LOS BESOS QUE NOS DIMOS

Hola a todos.
Aquí os dejo con el último fragmento de Los besos que nos dimos. 
Mi fanfic de Toda una dama finaliza aquí. Me costó mucho trabajo decidirme a subirla porque el personaje de Pip, que se supone que es el protagonista, acaba de morir cuando empieza la historia y se centra en su viuda, Faith.
Faith finaliza la carta que le ha escrito a Pip. Una especie de despedida...Una especie de recordatorio...
Espero que os haya gustado esta historia de amor. Es una historia de amor triste, pero mi estado de ánimo cuando la escribí estaba por los suelos.
Muchas gracias por haberla leído.
Muchas gracias por haberla comentado.
Y deseo, de corazón, que os haya gustado.

                                  Mi querido Pip:

                                 Me ha llegado una buena noticia.
                                 Olivia se ha despertado. Ha abierto los ojos y ha hablado con su marido.
                                 Le pido a Dios que todo vaya bien para Peregrine y para Olivia. Se lo merecen.
                                 No debo de estar celosa de Olivia. Su marido está a su lado. La abraza. La besa. Aunque no tengan nunca hijos, por lo menos, se tendrán el uno al otro.
                                    Yo no soy como Olivia. A mí me faltas tú. ¡Me faltas tú, Pip! Puedo sentir tu presencia. Pero no te veo. Puedo hablarte. Pero tú no me puedes hablar. No puedo mirarte. No puedo ver tu sonrisa. Y, en ocasiones, creo que te escucho hablarme.
                                  He de ser fuerte. Me digo a mí misma que he de ser fuerte.
                                  Recuerdo que, por las noches, cuando venías a mi cuarto, eran las noches más felices de mi vida. ¿Te acuerdas, Pip? Deseábamos con todas nuestras fuerzas tener un hijo. No sé si tendré un día un hijo. Pero me duele pensar que tú no serás el padre. No sé si volveré a casarme. Tan sólo sé que he de seguir viviendo. Pero me duele mucho vivir si no te tengo a mi lado.
                                 Recuerdo cómo me besabas cuando te metías a mi lado en la cama. Cómo me abrazabas. Cómo me acariciabas con las manos debajo del camisón. Y yo me dejaba llevar. Me apretaba contra tu cuerpo. Y tú besabas mi cuello.
                                Ha venido tu madre hoy a verme. Me ha dado un cariñoso abrazo.
-Me marcho a Bath una temporada con Lizzie-me ha informado nada más entrar en el salón-Me he enterado de que hay miembros de la familia Ogden viviendo allí. Gente que conoció a mi Pip cuando era pequeño. Que lo quisieron mucho.
-¿Va a contarle que Pip ha muerto?-le pregunté.
                                Nos sentamos en el sofá. Tu madre ha envejecido cien años de golpe. Le cuesta mucho trabajo caminar. Tiene que usar un bastón para sujetarse.
-Es mi deber-respondió lady Charlotte-Ellos cuidaron de mi Pip durante sus primeros años de vida. Creo que el deshollinador que lo tomó bajo su protección tras la muerte del reverendo Ogden está vivo. Lo he de buscar. Él también quería a Pip. Quiero pensar que también lo quería.
-¿Y su marido no va a viajar con usted?-inquirí.
-Se va a quedar en Londres. Lizzie y yo tardaremos algún tiempo en regresar.
-La voy a echar de menos.
-He venido para pedirte un favor, hija. Los Ogden deben de saber que Pip fue feliz durante muchos años. Tú fuiste su mayor felicidad, Faith. Quiero que te vengas a Bath con Lizzie y conmigo.
                              He terminado aceptando la oferta que me ha hecho tu madre, Pip.
                              Se lo he comentado a Domenica. Dice que he hecho lo correcto.
                              Lady Charlotte y Lizzie están luchando por seguir adelante con sus vidas. Yo he de hacer lo mismo. He de seguir adelante con mi vida.
                                Se marchan a finales de esta semana. Ya he empezado a hacer las maletas. Domenica dice que me conviene pasar una temporada alejada de Londres.
                                Pero quiero regresar lo antes posible. Quiero visitar tu tumba y llevarte muchos ramos de flores. Aunque no esté aquí, en Londres, tú estarás conmigo en Bath. Tu espíritu me acompaña en todo momento, mi querido Pip. Lady Charlotte, Lizzie y yo buscaremos a los Ogden.
                                Les hablaremos muy bien de ti. Les contaremos que fuiste muy feliz.
                                 Domenica entró hace un rato en mi habitación.
-Eres muy fuerte, Faith-me dijo.
                                   Yo estaba preparando la primera maleta. Doblé una falda.
-Hemos de ser valientes cuando la vida nos golpea-añadió Domenica.
-Lamento mucho tener que dejar Londres-me disculpé.
-Estás haciendo lo correcto, amiga. No te disculpes.
-Volveré.
-Lo sé.
                                     Domenica se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla.
                                     Nunca me despediré de ti, Pip. Porque siempre vivirás en mi corazón. Siempre serás el amor de mi vida.
                                      Y guardo, dentro de mi corazón, cada uno de los besos que nos dimos.
                                       Te amaré siempre.
                                       Faith.



FIN

jueves, 17 de julio de 2014

ARGUMENTO DE "NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO"

Hola a todos.
Hoy, me gustaría hablaros un poco acerca del argumento de mi novela Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Esta historia nació en este blog como un modo de celebrar Halloween y recuperar al hombre lobo clásico, el hombre que vive atormentado por una maldición que le convierte en una bestia en las noches de Luna Llena. Alguien que vive prácticamente aislado y que, aunque se enamora (todos los hombres lobos se enamoran), lucha por estar alejado de la mujer que ama para no hacerle daño.
Me he animado a hacer el relato más largo y lo estoy convirtiendo en una novela. Una novela que será más bien corta y que me gustaría que viera la luz algún día. Pero no sé cuándo será.
El argumento es éste:

Sobre la familia MacFarlane pesa una maldición desde hace mucho tiempo. Los hombres de la familia se convierten en hombres lobo en las noches de Luna Llena. El cabeza de familia, Angus MacFarlane, y su sobrino Jason padecen esta terrible maldición, la misma que acabó con la vida del padre del joven. Sólo la esposa de Angus y tía de Jason, Leslie, la conoce y trata de ser fuerte en esas noches en las que su marido y su sobrino se convierten en unas bestias salvajes. Mientras, tratan de mantener a las tres jóvenes de la familia, Alana (hermana de Jason), Raven y Roberta (hijas de Angus y Leslie) al margen. Pero la joven Roberta sospecha que hay algo raro en su familia y quiere descubrir de qué se trata. Al mismo tiempo, Jason trata de luchar contra los intensos sentimientos que Roberta despierta en él.

viernes, 11 de julio de 2014

FRAGMENTO DE MI NOVELA "NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO"

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros este fragmento de Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Esta historia nació en este blog con el deseo de celebrar Halloween, pero también, con el ánimo de recuperar al hombre lobo clásico. Al hombre que vive atormentado por la terrible maldición que pesa sobre él. Que le convierte en una bestia salvaje todas las noches de Luna Llena. Pero que al que todavía le queda un rastro de humanidad.
Esta historia ha ido creciendo y me la estoy convirtiendo en novela. En una novela corta, sí, pero fiel a cómo deseé crearla.
¿Os habéis fijado que los hombres lobos, en la mayoría de las películas que se han hecho sobre este tema, se enamoran? Casi siempre, intentan mantener a la mujer amada alejada de ellos, como una manera de protegerla de ellos mismos y de la maldición que sufren. Pero ella se niega. Lo curioso es que se enteran y, aún así, siguen a su lado.
Vamos a ver lo que ocurre en este fragmento.

                              Era una noche de Luna Llena.
                              Roberta era incapaz de conciliar el sueño. Después de dar varias vueltas en la cama, la muchacha se hartó de estar acostada. Era evidente que se había desvelado.
                              Se sentó en la cama. Sacó fuera los pies. El suelo estaba helado y buscó, a tientas, las zapatillas. Roberta sospechaba cuál era la causa de su desvelo. No entendía el extraño comportamiento ni de su padre ni de su primo Jason. Tendría que estar acostumbrada. Lo llevaba viendo toda la vida. Cuando Jason le dio un beso en la mejilla para desearle las buenas noches, Roberta se percató de que estaba temblando.
                               No era como Raven. Había cosas que Roberta no entendía. Quizás se debía a que no era tan inteligente como Raven. O como lo había sido su prima Alana. Pero Alana ya no estaba. Roberta se puso de pie. Tampoco podía dormir porque no entendía el porqué Alana se había ahorcado. Era una joven hermosa y llena de vida. Alana no tenía ningún motivo para cometer tal locura. Era cierto que había empezado a cambiar días antes.
                              Roberta se puso la bata encima del camisón. Alana le había mencionado que se veía así misma como un monstruo. Una afirmación que extrañó mucho a Roberta.
                              También se fijó en que Jason la aterrorizaba.
                              Roberta se dirigió a la ventana. La abrió. Se asomó.
                              Toda la isla estaba en calma. Incluso, podía ver que el mar también estaba en calma. Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Roberta. Esto no es normal, pensó.
                             Alzó la vista al cielo. No había ni una sola estrella brillando en el firmamento. Una nube oscura pasó delante de aquella gran bola redonda. La Luna Llena...Roberta bajó la vista y divisó una figura que parecía salir por la puerta de la cocina. Era un hombre joven. Y, desde su habitación, Roberta se fijó en que iba completamente desnudo.
                             La chica notó cómo su corazón se paralizaba. Reconoció al joven que iba desnudo como su primo Jason.
                             De pronto, vio cómo su primo se doblaba sobre sí mismo. Parecía estar sufriendo un gran dolor. Era una situación extraña, pero Roberta no lo dudó.
                            Salió corriendo de la habitación. Bajó de dos en dos los escalones. El corazón de Roberta latía a gran velocidad, preguntándose porqué Jason sufría aquellos dolores. Porqué había salido al jardín completamente desnudo. ¿Qué está pasando en mi casa?, se preguntó Roberta. Salió al jardín. El aire de la noche la golpeó de lleno en el rostro.
-¡Jason!-gritó, mientras se acercaba a él.
                           El joven escuchó como lejana la voz de una mujer joven. Alzó la vista. Pero sentía que ya no la veía.
-¡Robbie, vete!-gritó con una voz tan fuerte que no parecía ser la suya.
                         Podía notar cómo la bestia pugnaba por salir de su interior. Y Roberta estaba allí.
-¿Qué te pasa, Jason?-le preguntó su nerviosa prima.
-¡Métete dentro!-le respondió él, más con pánico que con enfado.
-¡Dime lo que está pasando! ¿Qué tienes?
                               Pero Jason no pudo responder. Tan sólo pudo ver la piel blanca de Roberta. Su cabello negro, que llevaba recogido en una trenza. Su cuerpo esbelto...Roberta alzó la mano hacia él y le acarició la frente. El dolor que experimentó Jason aumentó y Roberta tuvo la impresión de que su primo estaba desapareciendo.
                             Ya no podía verle. Jason se había ido y, ante ella, estaba un ser monstruoso. Roberta tuvo la sensación de estar viendo a un lobo gigante. Tenía los ojos brillantes. La bestia se había apoderado de Jason y lo último que recordaba era ver el hermoso rostro de Roberta descompuesto en un rictus de horror.
-¿Qué eres?-le preguntó la joven, entre nerviosa y asustada.
                            La bestia no habló.
                            Roberta pensó que debía de salir corriendo.
                           Aquel ser que tenía dientes largos y estaba cubierto de pelo no podía ser su encantador primo Jason. Esto no está pasando. Roberta estaba paralizada. Aquel monstruoso ser se alejó corriendo. Roberta estaba helada. No podía moverse.
                             Su hermana Raven se asomó por la ventana. Había oído gritar a alguien y vio a su hermana en el jardín de pie.
-¡Robbie!-la llamó-¿Qué estás haciendo ahí? ¿Eras tú quien gritaba antes?
                           Pero Roberta no contestó.
                           De pronto, una especie de luz fue penetrando poco a poco en su cabeza. Y empezó a entender muchas cosas.

sábado, 5 de julio de 2014

LOS BESOS QUE NOS DIMOS

Hola a todos.
En este fragmento que he podido escribir, aunque se trata de un fragmento muy pequeño, Faith visita la tumba donde yace Philip.
Domenica la acompaña y habla con ella.

                                Una lágrima rodó por la mejilla de Faith.
                                Era la primera vez que se decidía a visitar la tumba de Philip.
                                Llevaba un ramo de flores que depositó sobre la lápida. Le habían enterrado lejos del panteón familiar de los Carsington. Pero también le habían enterrado lejos del panteón familiar de su abuelo materno.
                                Los veintinueve años de vida de Philip quedaban resumidos en las frases que aparecían en la lápida de mármol.

                                 PHILIP CARSINGTON
                                 1810-1839
                                  AMADO HIJO DE CHARLOTTE.
                                 AMADO ESPOSO DE FAITH.
                         
                                Un sollozo se escapó de la garganta de Faith.
-No llores-le susurró Domenica a su lado-No se lo he contado nunca a nadie. Pero entiendo lo que sientes.
-Tu marido está vivo-le recordó Faith.
-Conoces muy bien a mi marido. Y me conoces a mí también. Nunca he querido a mi marido y nunca lo querré. Sé lo que es perder al hombre que una ama.
-¿Qué quieres decir?
-Nunca se lo conté a nadie. Es mi secreto. No quiero que se lo cuentes a nadie, por favor.
                          Domenica se sentó en la lápida de al lado de la tumba de Philip. Faith tuvo la impresión de que su amiga era más mayor que ella. Los ojos de Domenica se llenaron de lágrimas.
                          La joven empezó a hablar. Contó cómo sus vecinos decidieron adoptar a un pequeño golfillo que vivía en el pueblo. Ya tenían doce hijos. Pero no les importó acogerlos en su hogar.
                         Él se llamaba Adrian. Su madre adoptiva le salvó de un futuro funesto. Era una mujer bondadosa. Se preocupaba por el prójimo. Todo el mundo la adoraba en el pueblo.
                        Domenica y Adrian crecieron juntos. Al llegar a la adolescencia, pasó algo maravilloso entre ellos.
                        El pasado de Adrian no le preocupaba mucho a Domenica. La chica estaba convencida de que se iban a casar.
                        Fue el primer hombre al que besó. Se veían a escondidas y, gracias a Adrian, Domenica aprendió a besar. Se besaron muchas veces.
-Y hubo más-se sinceró la joven.
                         Estuvieron juntos una vez. Una sola vez...
                         Fue una noche repleta de abrazos. De besos...De caricias...
                        Días después, un accidente practicando esgrima acabó con la vida de Adrian. Domenica no supo nunca qué pasó exactamente. Sólo recordaba ver el cuerpo sin vida del hombre que amaba. Y sintió que todo se acababa para ella.
                        A los pocos días, le sobrevino una menstruación abundante a Domenica. O eso fue lo que pensaron sus padres. Domenica estaba convencida de que había sufrido un aborto. Había perdido el hijo que podía haberle dado a su amado Adrian después de muerto. No podía parar de llorar. Sus padres no supieron nunca lo que le había pasado.
                       Entonces, se vio obligada a casarse. Nunca estuvo enamorada de su marido. Pero trató de amarle. De ser una buena esposa. No sintió nada cuando yació entre sus brazos en su noche de bodas.
-Nunca me lo habías contado-se asombró Faith.
                       Se dio cuenta de que Domenica, mientras hablaba, había empezado a llorar.
-Puedes vivir con esa pérdida-afirmó la joven-Pero nunca se supera.
-¿Y tú qué hiciste para vivir sabiendo que el hombre que amabas estaba muerto?-le preguntó Faith.
-Me costó mucho trabajo seguir adelante. De algún modo, siento que Adrian no se ha ido. Su espíritu me acompaña en todo momento. Incluso, ahora, mientras hablo contigo, siento a Adrian a mi lado.
-Yo también siento a mi querido Pip conmigo. ¡Pero no puedo verle!
-Es verdad. No puedes verle. No va a volver. Los muertos no regresan a la vida. Pero sí están con nosotros. Sus espíritus nos acompañan. Nos protegen. No nos sentimos solos cuando pensamos en ellos. Es como una forma de invocarles. Pip se ha ido. Su cuerpo está muerto. Pero pervive el amor que te profesó y que aún te profesa. Su espíritu está vivo, Faith. Y siempre estará contigo.



                        Faith tocó con la mano la lápida de Philip.
                        De algún modo, tuvo la sensación de que estaba allí. De que podía ver su rostro amado.

jueves, 3 de julio de 2014

LOS BESOS QUE NOS DIMOS

Hola a todos.
¿Acaso creáis que me había olvidado de esta historia?
¡Por supuesto que no!
Hoy, os traigo la primera parte de lo que yo considero que es el desenlace de esta historia.
He podido darle un buen empujón al final de esta historia y espero que os guste.
Aquí os dejo la primera parte del final de Los besos que nos dimos. 
Espero que os guste.

CARTA DE LADY FAITH CARSINGTON A SU DIFUNTO ESPOSO PHILIP CARSINGTON

                          Mi querido Philip:

                          Han pasado tres meses desde tu marcha. Mis hermanas han venido a verme. A pesar de que aún son unas niñas, están muy preocupadas por mí. Domenica sigue viviendo conmigo. Sospecho que no quiere regresar con su marido. No me importa. No me siento tan sola. Porque, desde que tú te has ido, siento un gran dolor dentro de mí. Un dolor que me impide respirar. 
                          Antes, cuando regresabas a casa, me abrazabas. Yo me ponía contenta porque podía besarte. 
                          Yo te abracé mientras sentía cómo la vida se escapaba lentamente de tu cuerpo. Yo deseaba retenerte a mi lado. Habría dado mi vida por ti. Oía llorar a tu pobre madre, quien estaba sufriendo por segunda vez tu pérdida. La vida no se portó bien contigo, mi adorado Pip. Pero...Pensaba que te estaba dando otra oportunidad. Yo pensé en darte un nuevo hijo si te recuperabas. Un niño que compensaría el niño que perdí, por desgracia. 
                     Te llené de besos la cara, a sabiendas de que ya no sentías nada. Te habías ido. Yo lo único que podía hacer era llorar. Y aún sigo llorando tu ausencia. Ya no entras en el salón a abrazarme. Ya no lleno de besos tu cuerpo cuando me uno a ti en el lecho. Ya no tengo nada. Lo importante de verdad era estar siempre juntos, mi adorado Pip. 
                      He ido a la Iglesia de San Jorge a oír Misa. Tu madre estuvo a mi lado y las dos nos apoyamos la una a la otra. Yo luchaba por no romper a llorar porque tenía la sensación de que estaba reviviendo el momento en el que te perdí. Recordé el día de nuestra boda. ¿Lo recuerdas tú también, Pip? 
                      Entré vestida de blanco en la catedral de Westminster, donde nos casamos. Tú me estabas esperando al pie del Altar. ¡Qué guapo estabas! Yo me dirigí a tu encuentro. Me sentía la mujer más dichosa del mundo. ¿Te acuerdas? Fue el día más feliz de nuestras vidas. Me susurraste al llegar a tu lado que siempre estarías a mi lado. Y nos besamos con tanto amor cuando el Obispo nos declaró marido y mujer. Recuerdo los aplausos de los invitados al acabar la ceremonia. 
                      Han pasado dos años desde aquel día tan feliz. Pero hoy todo lo que me rodea es dolor. 
                      Tu madre me sujetó la mano. Y las dos sentíamos que no estábamos solas. Tú nos habías unido de algún modo. Una madre sin hijos...Una viuda sin marido ni hijos...Solas...Pero, juntas, nuestra soledad era menor. 
                      Recuerdo cada beso que nos hemos dado. Fuiste el primer hombre que me besó. Con el que me casé. Con el que soñé con ser madre. Pero ya no puedo besarte nunca más. 

 

                               Lo sentí mucho cuando me bajó la menstruación a los pocos días de enterrarte. Me vine abajo. 
                              Creía que podía quedarme embarazada. Deseaba con todas mis fuerzas llevar en mi vientre un hijo tuyo porque me recordaría a ti. Sería como una manera de retener un trocito tuyo a mi lado después de haberte ido. Pero no fue así y siento que te he perdido para siempre, Pip. 

viernes, 20 de junio de 2014

LOS BESOS QUE NOS DIMOS

Hola a todos.
Ha pasado algún tiempo desde que hice una entrada en este blog y ha pasado aún más tiempo desde que subí el último trozo de Los besos que nos dimos. 
Hoy, vamos a seguir indagando en la relación entre Faith y Philip a través de los recuerdos de ella.

                             Faith permaneció todo el día siguiente en casa de lady Olivia, sin querer marcharse. Domenica permaneció a su lado y logró convencerla de que salieran a dar un paseo por el jardín. Faith tuvo que aceptar, obligada, en parte, por lady Bathseba. La pobre mujer había envejecido treinta años de golpe. Era ya de noche y hacía algo de frío, pero Faith llevaba días sintiendo frío dentro de su cuerpo. En su corazón...
-Estás siendo muy fuerte-la alabó Domenica.
-No soy fuerte-replicó Faith.
-Te has venido abajo muchas veces. Pero logras levantarte y seguir adelante. Creo que yo no podría hacer eso.
-¿Estás enamorada de tu marido? ¡Lo siento! No quería decir eso.
-Me he hecho esa pregunta muchas veces. Sentí una gran envidia hacia ti porque amabas a Pip. Y él te amaba a ti. Yo deseaba eso para mi matrimonio. Por desgracia, no es así.
-Lo siento mucho.
                             Los bonitos ojos de color azul de Faith habían derramado muchas lágrimas a lo largo de aquellos días. Su hermoso rostro era la perfecta imagen del dolor que sentía.
                            Lady Charlotte acudió a visitar a lady Olivia y, al ver a Faith en el jardín, no dudó en acercarse a darle un abrazo a su nuera. Las dos mujeres estaban destrozadas por la pérdida de Philip. Lady Charlotte había perdido a su hijo dos veces. Pero aquella segunda vez era la definitiva. No volvería a ver a su querido Pip.
-Milady...-balbuceó Faith entre sollozos-Yo...
-No estás sola, mi querida hija-le aseguró lady Charlotte-Prefiero pensar que eres mi hija.
-Pero...
-Me tienes a mí. Nos necesitamos mutuamente, Faith. Hemos de ser fuerte porque sabemos que a Pip no le gustaría vernos así. Hundidas...Yo seré fuerte si tú eres fuerte, hija.
                          Depositó un beso sobre la helada frente de Faith.
                          En una de las casas que había en la calle alguien había empezado a tocar el piano. Se trataba de una melodía triste. Era el perfecto estado de ánimo en el que se encontraba toda la familia Carsington.
                            Los días seguirán pasando, pensó Faith. Yo terminaré acostumbrándome a estar sola en mi casa porque Domenica tendrá que irse. Mi familia vendrá a verme. No estaré sola mucho tiempo. Pero mi familia también se irá. Y yo volveré a quedarme sola. Sola...Sin Pip...Sin mi amado...No soy vieja para volver a enamorarme, pero mi corazón sólo le pertenece a un hombre. A Pip...
                          Lady Charlotte se apartó de ella.
-Voy dentro-le informó-Quiero saber cómo está Olivia.
-Está dormida-le explicó Domenica-Su madre está con ella.
-Lizzie ha querido venir, pero le he dicho que sería mejor que se quedara. No está para pasar toda una noche levantada. Las fuerzas le fallan.
-Lo comprendemos, señora-dijo Faith.
-Llámame Charlotte, por favor. Quiero pensar que eres mi hija. Sólo te tengo a ti.
                           Lady Charlotte se metió dentro de la casa de lord Benedict y de lady Olivia. El corazón de la dama estaba junto a la mujer que había estado a punto de perder a su única hija. Faith pensó en lord Benedict y en lo cerca que había estado de perder a su mujer.
                           Se quedó a solas en el jardín con Domenica. Faith notaba cómo los huesos de su cuerpo le dolían.
-No has comido casi nada desde que Pip cayó enfermo-le recordó Domenica-Y mucho me temo que llevas el mismo tiempo sin dormir.
-La enfermedad que se cebó con él duró poco-le contó Faith-Yo le cuidé mucho. Pero lo perdí. No pude hacer nada por él. Por salvarle la vida. Meningitis...El médico me comunicó que mi marido estaba enfermo de meningitis.
-Deberías comer algo. Y dormir un poco.
-No puedo dormir. No puedo comer.
-Intenta hacerlo. Piensa que vas a caer enferma.
-Sí...Pero...
-Será mejor que vayamos dentro. Que cojas tu capa. Y que nos vayamos.
                         Domenica abrazó con cariño a Faith.
                          Para la joven, la vida había perdido todo su sentido desde el día en el que Philip murió. Lo único que había deseado era hacerse vieja a su lado. Pero aquel deseo no se iba a hacer realidad.
                            Obligada por Domenica, Faith entró dentro de la casa de lord Benedict y de lady Olivia. Fuera, seguían sonando las notas tristes que alguien arrancaba al piano.
                            Alguien le puso la capa a Faith. La joven notó cómo le temblaban las manos al ponerse su sombrero. Lord Benedict le besó las manos y le agradeció el haberse preocupado tanto de su esposa.
-Por favor...-dijo Faith-Dígale a Olivia que deseo que se recupere pronto. Me gustaría hablar con ella.
                            Todos los miembros de la familia Carsington besaron a Faith en las mejillas. Lady Bathseba también bajó a despedirse de ella. Había dejado a lady Olivia en compañía de lady Charlotte. La joven seguía profundamente dormida.
-Lamento tener que irme-se excusó Faith.
-No importa, querida-le aseguró lady Bathseba-Eres humana. Necesitas descansar.
                 


                          Faith pensó en Philip y en las sonrisas tan cautivadoras que le dedicaba. Recordaba lo feliz que se sentía cuando estaban juntos. Cuando yacían juntos en la cama y él la abrazaba con fuerza. Recordaba los besos apasionados que se daban entonces. Recordaba cuando él entraba en el salón y la besaba con ternura.
-Alquilaremos un carruaje-le propuso Domenica cuando abandonaron el jardín-Es ya noche cerrada. No quiero que ningún demonio saltarín nos ataque.
-No pasaría nada-replicó Faith.
-Vámonos a casa.

jueves, 5 de junio de 2014

ROBERTA MACFARLANE

Hola a todos.
Hoy, me gustaría presentaros a un personaje muy querido para mí.
Se llama Roberta MacFarlane y es la protagonista de mi relato Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Este relato nació en este blog como un modo de festejar Halloween y he subido al blog de María Esther, "Anescris", este mismo relato en una versión más extendida y con algunos cambios.
Mi intención al escribir este relato era contar una historia de hombres lobos tal y como eran reflejados en las películas de Lon Chaney, como un ser solitario y atormentado por una maldición.
Jason es el protagonista masculino de esta historia. Es un joven que vive atormentado por una maldición que afecta sólo a los varones de su familia. En las noches de Luna Llena, los varones MacFarlane se convierten en seres salvajes y bestiales.
Las mujeres MacFarlane son inmunes a la maldición. Jason y su hermana mayor, Elaine, se van a vivir con sus tíos Angus y Leslie al quedar huérfanos. Al haber tres jóvenes viviendo en la casa (Elaine y sus dos primas Raven y Roberta), se intenta mantener a las tres chicas al margen de lo que está pasando realmente.
Roberta tiene diecisiete años. Se trata de una muchacha de carácter alegre. Le gusta mucho hablar, aunque no es chismosa. Es inteligente. Roberta sospecha que hay algo raro en los hombres de su familia y trata de indagar.
Roberta se ha convertido en una muchacha muy hermosa. Y eso acaba llamando la atención de su primo Jason.
También es una joven muy familiar que adora a sus primos y a su hermana mayor, Raven.
He imaginado a Roberta con el rostro de la actriz Wynona Ryder.
Las dos comparten un físico muy similar. Con un cabello negro y largo...Con un rostro de facciones delicadas...
Juzgad vosotros si Wynona, en su caracterización como Jo March, y aunque hoy esté algo caída en desgracia por sus problemas con coger cosas ajenas, podría ser la perfecta Roberta MacFarlane.