martes, 12 de noviembre de 2013

NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO

Hola a todos.
Y, por fin, llegamos al final de Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Si os gustan las historias de terror clásicas, espero que os haya gustado esta historia. No es muy buena, lo admito. Pero la he escrito con mucho cariño.
Vamos a descubrir el final de la mano de nuestro hombre lobo protagonista: Lucien.
Aquí os dejo con la segunda y última parte del epílogo de este relato.

                           A la hora del té, me reúno en el comedor con mi prima Rose y con su institutriz, miss Muir.
                          Miss Muir remueve su taza de té con la cucharilla y bebe un sorbo.
-Debo decir que estás prosperando mucho, Rose-felicita a mi prima-Por lo menos, ya sabes caminar erguida. Sólo me falta que aprendas a tocar el piano.
-Todavía no entiendo para qué quiere que aprenda a tocar el piano-comenta mi prima-No vive mucha gente en esta isla.
-¡Pero querrá ir a Edimburgo! Toda joven sueña con su puesta de largo.
-Y yo sueño con mi puesta de largo. Pero no sé todavía lo que quiero hacer. No quiero irme de aquí. Es mi hogar.
-Tiene que viajar a Edimburgo para ser presentada en sociedad.
                          Bebo un sorbo de mi taza de té.
                          Intercambio una mirada nerviosa con Rose. No quiere separarse de mí. Pero esta noche habrá Luna llena. La primera Luna llena desde que los dos descubrimos lo que realmente sentíamos el uno por el otro.
-Edimburgo es una ciudad preciosa-intervengo-Te va a gustar mucho, Rosie. Yo te la enseñaré de mil amores.
-¿Lo dices en serio?-inquiere maravillada.
                        No estamos pensando precisamente en Edimburgo. Estamos pensando en el tiempo que pasaremos juntos en esa ciudad.
-Te lo prometo-le aseguro.
                        Rose me dedica la sonrisa más angelical del mundo. Tengo miedo de lo que pueda pasar esta noche. Me aterra la idea de hacerle daño a Rose. He de alejarme de su lado en cuanto caiga la noche.
-Esta noche, no podré cenar con vosotras-le informo-Dile a mi tía que me excuse.
-¿Adónde va?-quiere saber miss Muir-¡No puede irse así como así!



                           No le contesto.
                           Rose coge una pasta. Le da un mordisco. Mientras, clava sus bonitos ojos azules en mí. De algún modo, entiende los motivos por los cuales he de estar lejos de ella esta noche. Y lo comprende. Todo irá bien, parecen querer decirme sus ojos. Y yo quiero creerlo. Igual que ella también quiere creerlo.
-Mi primo tiene sus motivos para no cenar con nosotras esta noche-afirma Rose-Le ruego que le disculpe si le disgusta el no poder saberlo. Pero el cotillear es un vicio que está muy feo. Usted misma me lo dice.
-Lo que no quiero es que la gente de la isla hable mal de tu primo-se defiende miss Muir-Su reputación podría afectarte.
-Mi reputación no tiene porqué afectar en nada a Rosie-intervengo-Lo que yo haga no tiene nada que ver con ella. Los vecinos pueden criticarme. Pero no pueden criticarla a ella. Rosie nunca haría nada malo.
                      Miss Muir se pone roja de vergüenza.
                      Rose disimula una risita. A veces, sospecho que le gusta meterse con su institutriz.

                       Empieza a caer la noche.
                       Salgo por la puerta de la cocina.
                      Alzo la vista al cielo apenas he caminado unos pocos pasos.
                        Y allí está ella. Redonda...Brillante...
                      Y empieza el dolor.
                       Un dolor que se apodera de todo mi cuerpo. Un dolor que me hace gritar. Que parece que está desgarrando mi piel. No puedo evitar caer de rodillas al suelo. Lo único que pido es que se detenga. Pero ese dolor parece que me está lacerando todo el cuerpo. Pienso que voy a morir. No quiero que la angustia se apodere de mí.
                        No recuerdo nada más. Sólo sé que me rodea la oscuridad. Oigo el aullido de una bestia. Un aullido cargado de dolor y de desesperación...Gruñidos que salen del fondo de mi garganta. Y un hambre terrible se apodera de mí.



                         Comida...He de buscar comida.

                           Pasan las horas.
                          Me despierto completamente desnudo y acostado en mi cama. Me fijo en que no estoy solo, sino que Rose está a mi lado.
-¡Te has despertado!-exclama.
                          Lleva puesto su camisón. Con su pelo suelto, es la imagen más hermosa que jamás he visto.
-No te he hecho daño-digo, casi llorando.
                              Rose apoya la cabeza sobre mi pecho. Yo acaricio su pelo.
-Sabía que no me harías daño-afirma en tono triunfal-¡Lo sabía, Lucien!
                         Nos besamos en los labios. No puedo dejar de besar a Rose. No puedo dejar de abrazarla con fuerza. De acariciarla.
-Tenía mucho miedo, Rosie-le confesó.
-Algún día, la maldición se acabará-me dice ella-Buscaremos la cura. ¡Todo terminará, Lucien! No sé cómo. ¡Pero terminará! Yo tengo fe en ello.
-No terminará nunca, Rosie. Va de padres a hijos. Si tenemos algún día un hijo varón. Entonces...
-¡No pasará nada! ¡Te lo juro! La maldición no le afectará. Antes, le buscaremos un remedio.
                         Abrazo con fuerza a Rose. Al besarla, quiero contagiarme de su optimismo. Los besos que nos damos están llenos de esperanza y de amor. Nos abrazamos. No podemos dejar de abrazarnos. Beso a Rose en el cuello. Lleno de besos cada centímetro de su cuerpo.
                          Y quiero pensar que tiene razón cuando me dice que la maldición acabará algún día. ¡Ojala se haga realidad nuestro deseo y este calvario termine! Será sólo un mal recuerdo.

FIN

lunes, 11 de noviembre de 2013

¡PRIMER PREMIO PARA ESTE BLOG!

Hola a todos.
¡No sabéis lo contenta que estoy!
Lo cierto es que me he llevado una muy agradable sorpresa cuando me he enterado de que este blog ha recibido su primer premio. ¡No quepo en mí de alegría! Jessica, la administradora del blog "Un poquito de casi todo", se ha acordado de mí a la hora de otorgarme el Premio de Otoño.
¡No me lo esperaba! ¡Muchísimas gracias, Jessica!
El premio me lo han dado también a mi blog "Un blog de época" y me lo han otorgado los chicos del blog "Acompáñame" y Yessy Kan, la administradora del blog "Manifiesto de amor".




¡Gracias por todos, amigos! Este premio me ha hecho ilusión por partida triple, je, je.
Como es costumbre, todos los premios vienen con una serie de requisitos a cumplir.
Son éstos:

-Nombrar el blog de origen del público: "Acompáñame".
-Nombrar el blog que te otorga el premio: "Un poquito de casi todo".

Y hago aquí un inciso para recomendar desde aquí este blog.
Si lo que queréis es encontrar un blog muy variado, donde podéis encontrar dibujos, manualidades, fotos, etc, os invito a que os paséis por este link:

http://unpoquitodecasitodo.blogspot.com.es/

Hay que cumplir una serie de requisitos.
El primero consiste en responder dos preguntas:
-¿Qué es lo que más te gusta del otoño? Me gustan muchas cosas del otoño. Como que hace más frío (lo digo porque odio el calor). Puedo jugar con las hojas secas de los árboles (es una tontería, pero es cierto). Y puedo dormir más abrigadas (lo confieso, soy una friolera).
-¿Qué es lo que menos te gusta de un blog? De momento no he encontrado nada en ningún blog que no me haya gustado.
Y, ahora, toca nominar a los diez últimos blogs que han participado en el tuyo.
Lo cierto es que sólo han participado en este blog muy pocos blogs.
Vamos a hacer lo que se pueda.
Los nominados son los siguientes:

http://coleccionesvariadas.blogspot.com.es/
http://claudiaescritoraylectora.blogspot.com.es/
http://loschicosdelaprincesajazmin.blogspot.com.es/
http://librosqueyaheleido.blogspot.com.es/
http://masquefantasia.blogspot.com.es/
http://marru86.blogspot.com.es/
http://aprendiendo-mamasola.blogspot.com.es/
http://enamoradadelasletras.blogspot.com.es/
http://dejamecontarpalabras.blogspot.com.es/
http://besandoaundesconocido.blogspot.com.es/

Y, ahora, me toca ir a darles la buena noticia a los nominados.
Una vez más, muchas gracias a Yessy, a Jessica y a los chicos de "Acompáñame" por haber tenido este bonito detalle conmigo.


sábado, 9 de noviembre de 2013

EL VAMPIRO CLÁSICO

Hola a todos.
En los próximos días, subiré el último fragmento de mi relato corto Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Dado que el día de hoy es algo siniestro (en mi blog "Un blog de época" he subido un fragmento de mi blog novela La viuda de la atalaya, en la que hay un espíritu rondando por ahí), me gustaría dedicar la entrada de hoy en este blog a los vampiros.
No soy muy fan del género paranormal, pero confieso que siempre me han aterrado y fascinado a la vez los vampiros. El conde Draco, el vampiro adicto a las cuentas de Barrio Sésamo, y el infantilizado conde Duckula han sido dos personajes que han marcado mi niñez.
Después, he ido creciendo.
Nosferatu está entre mis películas favoritas. No sólo por el ambiente romántico que la impregna. El expresionismo alemán da a esta película unos aires realistas que aterrorizan y sobrecogen. La magnífica interpretación de Max Schreck unida a su brillante caracterización hacen que te creas que estás ante un vampiro de verdad.
El vampiro, una novela del año 1816, fue la primera novela tener como protagonista a un vampiro. Luego, le siguió Carmilla, en la que la protagonista era una vampiro. Y el boom vino con el mítico Drácula, de Bram Stoker.
Y aquí viene el quid de la cuestión.
De pronto, los vampiros se han convertido en algo así como una especie de aristocracia. Tienen Reyes. Tienen Consejos. Tienen idioma propio. Tienen Familias Reales. Tienen normas. Tienen clanes. Tienen...
¡De acuerdo! El escritor tiene derecho a escribir lo que le salga de las narices. Se le perdió el miedo a los vampiros a raíz de Crepúsculo y todas las novelas derivadas de la misma. De pronto, desaparece todo lo que rodea el vampirismo.
Y eso es lo que más echo de menos. Una historia en la que el protagonista sea un vampiro como lo imaginó Stoker, Le Fanu y Polidoiri. Un ser que vive atormentado porque necesita alimentarse de sangre para poder vivir. Drácula, desde luego, no estaría de risas ni de de colegueo con lord Ruthven. Es más. Yo creo que se evitarían.
¿Acaso Carmilla iría al instituto? ¿Iría a una fiesta de instituto? ¿Tendría fiestas? No, ¿verdad?
Todo ese aire romántico que rodeaba a los vampiros. Todo ese aire fúnebre que les envolvía. Todo eso ha desaparecido, por desgracia. Y eso era lo que les hacía más atrayentes. Eran personajes atormentados porque veían su vampirismo como una especie de maldición. No parecían sentir sentimiento alguno. ¡Están muertos! No se arrepentían de sus actos porque lo consideraban como una forma de supervivencia. Esos castillos viejos y abandonados...Esos ataúdes donde descansaban. Los murciélagos...El sonido de un órgano, que era un sonido triste.
Los vampiros atraen porque son seres inmortales. Representan lo prohibido. Son románticos y atormentados a la vez. Son peligrosos y lo saben. Atraen y repelen a la vez.
Eso es lo que más echo de menos en las novelas paranormales. Un vampiro que recupere todo lo que forma parte del Universo vampírico. No de lo que inventó la Kenyon (para adultos) y la Meyer (para adolescentes). Me refiero al Universo vampírico que nació de Polidori en una noche en la que nació Frankestein.
Y es ese Universo el que tanto echo de menos.

 El magnífico Bela Lugosi caracterizado como Drácula en la película del mismo nombre del año 1931.

¿Para cuándo un vampiro como Drácula?

viernes, 8 de noviembre de 2013

NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir una especie de epílogo de mi relato Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Está dividido en dos partes y está contado en primera persona por sus protagonistas: Rose y Lucien.
La primera parte, dejaremos que sea Rose quien hable.

-Éste es mi lugar favorito cuando me transformo-me explica Lucien-Siento, aún siendo una bestia, una extraña paz. Vengo aquí casi sin darme cuenta.
-Es un sitio precioso-comento.
                     Nos encontramos en la conocida como Cueva de la Crucifixión. Está cerca de los acantilados.
-¿Y qué haces aquí?-inquiero.
-Recuerdo vagamente comer animales-contesta Lucien-Y, después, venir aquí. Una bestia que busca la paz.
-No eres una bestia, Lucien.
                   Mi primo me sonríe con tristeza. La Luna empieza hoy con el Cuatro Creciente. No tardará mucho en llegar, de nuevo, la Luna llena. Y eso angustia a Lucien.
-No has debido enamorarte de mí, Rose-me dice-Podría hacerte daño. Tengo pesadillas. ¡Y me veo a mí mismo haciéndote daño!
-Eso nunca pasará-le aseguro.
                       Nos sentamos en el suelo de la cueva. Se cree que aquí hay un dibujo de Jesucristo Crucificado. Pero nadie lo ha encontrado todavía. Lucien vive atormentado por su maldición. No existe cura alguna para él.



-Fueron los vecinos de esta isla los que mataron a mi padre-me cuenta Lucien-Y también mataron al tuyo.
-Mi madre es mucho más fuerte de lo que piensa la gente-afirmo-Hay que ser fuerte para amar a alguien como tú.
-Amas a una bestia. No es bueno, Rose.
                     Niego con la cabeza. No me importa lo que la gente diga de Lucien. Nos amamos. Y yo estaré a su lado en la próxima Luna llena. No me asusta lo que pueda pasar.

                        Por la noche, voy a la habitación de Lucien. Me está esperando desnudo. Me duele mirar su cuerpo cubierto de arañazos. Llevo puesto mi camisón. Me acerco a él y le beso con pasión en los labios. Hay muchas cicatrices en su hermoso cuerpo, producto de heridas sufridas mientras está transformado. Lucho por no echarme a llorar.
                     Me siento en la cama. Mi madre no sospecha nada de lo que ha pasado entre Lucien y yo.
-No entres aquí cuando llegue la Luna llena-me pide-No estaré.
-Pero estaré esperándote-le prometo.
                    Lucien se sienta a mi lado en la cama. Me mira con gesto dolorido. Tiene mucho miedo de hacerme daño. Alza su mano para acariciar mi rostro con la yema de los dedos. De algún modo, intenta transmitirme el terror que siente al pensar que podría hacerme daño. Aún cuando yo sé que eso nunca pasará.
                      Me olvido de todo cuando Lucien me besa apasionadamente mientras me tumba en la cama. Cuando me despoja de mi camisón. Cuando mi pelo se extiende sobre su almohada. Cuando me acaricia con las manos. Cuando me abraza. Cuando cubre de besos cada centímetro de mi piel. Entonces, pienso que no va a pasar nada malo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO

Hola a todos.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hice una entrada en este blog. Prometo que intentaré hacer alguna entrada de vez en cuando, pero mis otros blogs me tienen absorbida.
Sin embargo, no pienso olvidarme de éste.
Esta entrada corresponde a un pequeño relato que he escrito con motivo de la festividad de hoy, el Día de Todos los Santos, aunque bien podría ser un relato propio de Halloween.
Tiene buenas dosis de romanticismo y es de época. ¡Por supuesto, je, je!

ISLA DE DAVAAR, EN EL FIORDO DE CLYDE, 1805

                     Rose Farlane parecía estar distraída. 
-No me está haciendo caso-le llamó la atención su institutriz, Alexandra Muir-Estamos dando los verbos en francés. 
-Discúlpeme, señorita Muir-se excusó Rose-Estaba pensando en otra cosa. Empecemos desde el principio. 
-Está bien. 
                         Las dos estaban en el salón. Rose repitió la lección. Sin embargo, su francés no era muy bueno. Y su institutriz lo sabía. 
-¿Se puede saber lo que le pasa?-quiso saber. 
-Esta noche es la última noche en la que hay Luna llena-contestó Rose. 
-No debe de preocuparse por eso, señorita. Usted no sale sola por la noche. 
                         Rose tenía diecisiete años. 
                         En algo más de un año, sería presentada en sociedad. Su madre viuda y ella vivían con el primo de Rose, Lucien Farlane. Lucien tenía veintitrés años y vivía casi aislado del mundo. Sus padres, los tíos de Rose, habían muerto en poco tiempo a la vez. 
                         A Alexandra no le gustaba trabajar en aquella casa. Le parecía que había algo siniestro en ella. No lo podía decir en voz alta. Quizás, Rose creía que se había vuelto loca. 
-Dejemos la lección por hoy-decidió Alexandra. 
                      Prácticamente, salió corriendo del salón. Rose agradeció el poder quedarse sola. Pensó en su primo Lucien. Siempre había tenido la impresión de que le ocultaba algo. Pero no sabía bien lo que era. 

-¿En serio hay siete cuevas en esta isla?-le preguntó Rose a Lucien. 
-Es lo que se cuenta-respondió el joven. 
                        Habían salido aquella tarde a dar un paseo. 
                        Rose y Lucien habían llegado hasta la parte occidental de la isla. Rose no se cansaba de pasear por aquel lugar. Y arrastraba a Lucien en sus paseos. 
-Será mejor que volvamos-le sugirió el joven.
-¿Por qué quieres que volvamos?-inquirió Rose-¡Se está tan bien fuera! Sin mi institutriz regañándome.
-Tienes que hacerle caso, Rosie.
-¡Hablas igual que mi madre, primo! 

                       El aullido de un lobo despertó a Rose. Una cosa que le llamó la atención desde que llegó a Davaar fueron aquellos aullidos. Ya llamaron su atención cuando llegó, apenas unos meses antes. 
                        Se sentó en la cama. ¿Había lobos en Davaar? 
                       Llena de curiosidad, se puso de pie. 
                       Se puso la bata encima del camisón. Salió al pasillo descalza. 
                       Bajó la escalera. Oyó el sonido de unos golpes en la puerta de la cocina. La casa de los Farlane estaba sumida en la penumbra. Todo el mundo estaba durmiendo. Sin saber bien lo que estaba haciendo, Rose se dirigió a la cocina. Le latía muy deprisa el corazón. Antes de abrir la puerta, Rose cogió un cuchillo. Se parapetó detrás de la puerta, dispuesta a saltar si había algún ladrón. 
                     La sorpresa de Rose fue mayúscula. 
                      Un joven completamente desnudo cayó nada más abrir la joven la puerta. Tenía algunos rasguños por todo el cuerpo. Rose ahogó un grito. Reconocía a aquel joven que tenía sangre en la boca. Era su primo Lucien. 


                   Como pudo, Rose lo llevó a su habitación. Nada más acostarlo en su cama, Lucien pareció abrir los ojos. 
-Me temo que ya conoces mi secreto, prima-dijo con voz cansada. 
-No te entiendo-le aseguró Rose-¿De qué secreto estás hablando?
-De lo que soy realmente. 
-Eres Lucien Farlane, mi primo. 
-Te equivocas, Rosie. La Luna llena me hace esto. Intento resistirme a ella. Pero no puedo. Me convierte en algo que no soy. Una bestia...
                        Rose no entendía lo que quería decirle Lucien. De pronto, una luz se hizo en su cabeza. Se sentó a su lado en la cama. 
-No quiero que estés cerca de mí-prosiguió el joven. 
-Sé que nunca me harías daño-afirmó Rose con rotundidad-Te quiero, primo. Aunque tú no me lo demuestres mucho. 
                         Un nudo se formó en la garganta de Lucien al escuchar a Rose. No podía estar cerca de ella porque temía hacerle daño. 
                           Lo que sentía por su prima no lo había sentido nunca antes por nadie. La idea de dañar a Rose le horrorizaba. Se puso tenso cuando la mano de la joven acarició su mejilla. 
-Además, sólo serían unas cuantas noches al mes-añadió Rose-Nadie tiene porqué saberlo. 
                        Lucien vio el amor reflejado en los ojos de su prima. Alzó la mano para acariciar su rubio cabello, que llevaba suelto y caía por sus hombros. 
                        Rose vio amor en aquellos ojos. 
                        La Luna empezaba a desaparecer por el horizonte. Lucien le habló acerca de la maldición que acechaba a los hombres de la familia Farlane. Aquella maldición había acabado con su padre. Había acabado también con su tío, el padre de Rose. Y acabaría antes o después con él. 
-Eso no va a pasar-le aseguró Rose-Mi padre y mi tío descansan en paz. Ahora, entiendo el porqué él pasaba una semana lejos de casa. No quería hacernos daño ni a mi madre ni a mí. Nos quería. Si mis padres pudieron ser felices juntos, ¿por qué no vamos a ser nosotros felices?
                       Lucien sonrió débilmente. 
-¿Desde cuándo te transformas?-inquirió Rose-Cuéntamelo todo. 
-Desde que cumplí trece años-contestó Lucien-Mi padre, entonces, me encadenaba en el sótano. Mi madre encadenaba a mi padre cuando llegaba la Luna llena. Noté cómo me convertía en algo que no sabía lo que era. Es muy doloroso. Se sufre mucho. Pero se sufre más cuando te das cuenta de que no puedes hacer nada para evitarlo. 


-¿Y no tiene cura?
-Que yo sepa no. Estoy condenado a llevar esta vida. Y no es vida. 
-¿Por qué te transformas en ese ser?
-He oído que una bruja maldijo a mi familia hace muchos siglos. Condenados a convertirse en bestia cada Luna llena. Sólo los hombres...Si tengo un hijo, será como yo. Otro maldito...
-Lucien, por favor, no hables así. 
-¿Estás dispuesta a llevar esta vida que no es vida?
-¡Por supuesto que sí! Haría cualquier cosa por ti. 
                    Lucien cogió la mano de Rose y tiró de ella hasta que cayó sobre el lecho. A su lado...
                    Lucien la besó de manera apasionada. Rose le devolvió todos los besos que le dio. 
-Te amo-le confesó-¡Qué Dios me perdone!
-¡Qué Dios nos perdone a los dos!-exclamó Rose. 
                        Lucien la ayudó a despojarse de la bata. Luego, la ayudó a quitarse el camisón. 
-No tengas miedo-le pidió. 
                         Y se dispuso a amarla lo que quedaba de la noche. Buscó la mirada de Rose. Aquellos hermosos ojos de color azul le miraban con mucha dulzura. Poco a poco, entre ellos harían el futuro. 
                         Se convertiría todas las noches de Luna llena en aquel ser bestial. Pero intentaría no hacerle daño a Rose. Como su padre y su tío hicieron con sus esposas. Sentiría aquel dolor que le desgarraba por dentro. Y el saber que estaba condenado. Vagaría por aquella isla. 
                      Sabía que Rose estaría siempre a su lado. Se susurraron numerosas palabras de amor. Se besaron muchas veces. Los labios de Lucien recorrieron el cuello de Rose. Se abrazaron con fuerza. Lucien acarició el cuerpo de Rose. Llenó de besos cada centímetro de su piel. Recorrió con la lengua cada porción de su cuerpo. La tomó entre sus brazos, haciéndola suya. Y sintió cómo el cuerpo de su prima se estremecía al tiempo que se estremecía su cuerpo. 
                    Cuando todo terminó, Lucien se sorprendió al encontrarse con la radiante sonrisa de Rose.
                     No sabía qué decir. Había sido por primera vez en mucho tiempo feliz. Feliz...Rose le amaba. Y él, a su vez, también la amaba. Los cada vez más débiles rayos de Luna iluminaron el cuerpo desnudo de Rose. Su cabello de color rubio se extendía sobre la almohada. 
-Siempre juntos...-le susurró Lucien. 
-Tú y yo...-susurró Rose.
-Contra el mundo...Contra todo...
                         Volvieron a besarse con fuerza y con pasión. 

FIN

sábado, 7 de septiembre de 2013

QUINCE AÑOS CON GOOGLE

Hola a todos.
Si hace unos días, recordaba el décimo aniversario de Skype, hoy no puedo dejar pasar este aniversario.
Se cumplen quince años desde el nacimiento de Google. De entre todos los buscadores que podemos encontrar en Internet, Google es el más usado por del mundo.
Fue un día cuatro de septiembre del año 1998.
Desde entonces, la franquicia ha ido creciendo: Android, Google +, Google Chrome, etc.
Fue puesta en marcha por Larry Page y Sergey Brin. Lo que empezó siendo una iniciativa sin grandes pretensiones ha ido creciendo hasta convertirse en todo un referente en Internet.
Son famosos sus Doodle. Se trata de las imágenes que aparecen en el logotipo de Google cuando nos metemos en él a buscar cosas.
Hemos visto Doodles dedicados al OVNI de Roswell, a la guitarra eléctrica, a Mendel, a Marie Curie, etc.
Todos hemos querido jugar con los Doodles, escuchar los sonidos que hacen y verlos en movimiento.
Estoy convencida de dos cosas.
Skype tiene mucha vida por delante.
Y Google tiene también mucha vida por delante.
¡Felicidades a ambos en sus cumpleaños!

 Algunos Doodles de Google.

martes, 3 de septiembre de 2013

DIEZ AÑOS DE SKYPE

Hola a todos.
Seguramente, ya lo habréis oído.
Algunos de vosotros, a lo mejor, lo habréis utilizado. Yo he oído hablar de él, pero nunca lo he usado y no sabía lo que era a ciencia cierta. Hasta ahora...
Cada día, aunque estemos a mil kilómetros de distancia, las nuevas tecnologías permiten que nos sintamos un poco más cerca los unos de los otros.
El Skype es un software que permite comunicaciones de voz, de texto y de vídeo en Internet. Es más avanzado que una webcam. Pueden usarlo a la vez dos o más personas. Te permite, no sólo enviar y recibir mensajes de tus seres queridos. Además, te permite ver lo que están haciendo al momento. Entablar una conversación con ellos. Presenciar momentos irrepetibles (el caso de un soldado que conoció a su vástago recién nacido gracias al Skype).
Es como estar en ese lugar, aunque esté uno lejos. Es como estar viviendo todo. Una forma de no sentirte tan lejos de la familia y de los amigos.
Este software cumple diez años desde que se creó. Son millones los usuarios del Skype.
No es como escribir una carta o un e-mail o un SMS. No es como llamar a alguien por teléfono. Tienes la sensación de estar de nuevo en casa, junto con tus seres queridos. De esta manera, la nostalgia es más leve. Y las distancias se hacen más cortas.
Sin embargo, no hay nada como estar en casa. Aunque las obligaciones te obliguen a estar lejos. Uno siempre añora todo lo que se deja. Y sueña con volver. El Skype te hace sentir que has vuelto a casa.