Mostrando entradas con la etiqueta Historias/Nunca te enamores de un hombre lobo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historias/Nunca te enamores de un hombre lobo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de julio de 2014

FRAGMENTO DE "NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO"

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros este fragmento de mi novela corta Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Espero que os guste.

                                Roberta había pasado una noche espantosa. La última Luna Llena del mes había tenido lugar la noche antes.
                                Salió a dar un paseo por la playa. En su cabeza, estaban metidos los aullidos que había escuchado. Con razón hay lobos en la isla, pensó con ironía. Y se acordó de su prima Alana. Estaba convencida de que Alana había visto a Jason transformarse. Como lo había visto ella.
                               Las lágrimas empezaron a quemarle los párpados. Roberta tenía la mente confusa. No era sólo por lo que había presenciado en el jardín de su casa.
                                Recordaba los últimos días de vida de Alana. Roberta y Raven estaban todo el día con ella en su habitación. Alana no quería levantarse de la cama. Roberta y Raven se encargaban, incluso, de intentar darle de comer porque Alana no quería comer. Lo único que hacía era llorar. Parecía sufrir un fuerte ataque de pánico que no se acababa de ir.
                               Una noche, Alana contempló a Roberta durante un largo rato. Su prima se había convertido en una muchacha muy bonita. Pero su aspecto era más bien sencillo. Tendría numerosos pretendientes. Sólo tenía diecisiete años. Pero no tardaría mucho tiempo en convertirse en toda una mujer. Sus ojos de color negro eran hermosos. Y sus cejas eran finas y estaban bien perfiladas. Raven había ido a su habitación a prepararse para acostarse. La doncella que las tres chicas compartían ya debía de haberle soltado su cabello rojo, que llevaba recogido en un moño.
                              Se lo estaba peinando.
-No te pareces en nada a Raven-comentó Alana-Es mejor que te parezcas más a tu hermana. Robbie...Eres muy inteligente. Nunca dudes de tu inteligencia.
                             Le cogió la mano. Alana estaba más delgada. Había perdido varios kilos en los últimos días. Su piel se había tornado de un tono pálido que a Roberta le recordaba a un cadáver.
                             Los ojos de color verde esmeralda habían perdido todo su brillo. Su cabello de color cobrizo enmarcaba una cara de forma ovalada. Sus rasgos eran perfectos. Su figura era alta. Y estaba bien proporcionada.
                            Pensó en Cole. En los besos que le había dado. En los abrazos que deseaba darle.
                            Pero sentía que era un monstruo. Cole no merecía casarse con un monstruo.
-Nuestra familia...-empezó a hablar Alana.
-Somos una familia un poco rara-bromeó Roberta.
-Robbie, ten mucho cuidado. Pasa aquí algo muy malo.
-¿A qué te refieres?
-A tío Angus...A Jason...Se bajan todas las noches al sótano. En las noches de Luna Llena...¿Nunca te has preguntado el porqué hacen eso?
-Papá hace eso desde que me alcanza la memoria. Y lo mismo hace Jason. Es una costumbre que tienen. Es un poco rara. Lo admito.
-No sientas curiosidad por eso. Averiguar la verdad es peligroso. ¡Oh, Robbie!
-Descansa, prima. Tienes un poco de fiebre. Podrías terminar delirando.
                             Roberta se obligó así misma a regresar al presente.
-Estás aquí-dijo una voz masculina y juvenil a sus espaldas-Te gusta mucho pasear por la playa sola cuando estás triste. Robbie, no quiero hacerte daño. Nunca he querido hacerte daño.
                              La chica no miró.
                              Supo que era Jason quien se estaba acercando a ella. Pero no sentía miedo alguno.
                              Él se transformaba en aquella bestia por algún motivo. Pero también sentía que nunca le haría daño. Se lo había ocultado durante mucho tiempo para protegerla. Porque la quería.
-¿Por qué papá y tú os convertís en esos seres?-le interrogó Roberta.
-Sé que se trata de una maldición-contestó Jason-Por algún motivo, alguien maldijo a los hombres de nuestra familia. Todas las noches de Luna Llena, vagaríamos como bestias salvajes. Es algo que supe la primera vez que me transformé en ese salvaje ser que viste la otra noche.
-¿Cuándo ocurrió la primera transformación?
-Cuando cumplí trece años. Me cambió la voz. Empezó a salirme barba. Y empecé a transformarme. Nunca le he hecho daño a otra persona.
-Mis padres no quieren contarme nada de lo que está pasando.
                              Jason no podía apartar la mirada de aquel delicado rostro.
-Tus padres sólo quieren protegeros a Raven y ti-le recordó.
                              Se acercó más a Roberta.
                              Jason no quería hacerle daño a su prima. Pero hacía mucho tiempo que no veía a Roberta como su prima. Lo que veía cuando estaba con ella era a una mujer.
                               Ella no podía seguir conteniendo los nervios que se habían apoderado de ella desde el mismo día en el que Alana se suicidó y se arrojó en brazos de Jason y apoyó su cabeza en el hombro del joven para llorar. Él se sintió conmovido. Rodeó con sus brazos el cuerpo de Roberta y la abrazó con fuerza. No quería dejar de abrazarla.
                               La besó en la sien varias veces mientras le murmuraba palabras llenas de cariño. Intentaba consolarla como podía.
-Lainie se suicidió porque tenía miedo-afirmó Jason.
-La maldición no afecta a las mujeres-dijo Roberta.
-Es verdad. La maldición sólo afecta a los hombres de la familia. Pero Lainie no pensó lo mismo. Por eso, se quitó la vida. Tenía mucho miedo.
-Debió de haber hablado antes contigo. Yo entiendo más cosas después de haber hablado contigo.
                                Jason depositó un beso en la frente de Roberta.
-Eres demasiado inteligente, pero también eres demasiado inocente-le aseguró-Es peligroso estar cerca de mí en las noches de Luna Llena. Podría hacerte daño.
                               La joven le dio un beso en la mejilla que trastornó a Jason.
-Nunca me harías daño-dijo Roberta con seguridad.
                              Jason no supo qué decir. Alzó la mano para acariciar el rostro de Roberta. Depositó un beso en la punta de su nariz.
                              Al separarse, los labios de Roberta parecían estar entreabiertos. Aquellos labios eran como un imán para Jason.
                               Cuando se quiso dar cuenta, sus labios tocaron los labios de Roberta. Se separaron. Pero Roberta, movida por un impulso, rodeó con sus brazos el cuello de Jason. Los dos acabaron fundiéndose en un beso mucho más apasionado que el beso suave que se habían dado la vez antes. No podían dejar de besarse.
                             Fue un beso más largo. Fue un beso cargado de más intensidad. Fue un beso en el que los dos pusieron todo el corazón.
                               Fue Roberta quien se separó de Jason, asustada por su acción. Sus labios estaban hinchados. No podía seguir negando la verdad. Estaba enamorada de Jason.
-Lo siento-se disculpó Roberta.
-No, Robbie-le pidió Jason-No te disculpes. No has hecho nada malo. Pero, te lo ruego, no me quieras. Por favor...
-Ya te quiero.
-Robbie...
                                Roberta se alejó de su lado a paso acelerado. Jason la contempló mientras se alejaba. Sentía un fuerte dolor dentro de su pecho. Roberta era una muchacha preciosa y sencilla, pero también era fuerte. Era inteligente y decidida.
                                Jason suspiró con tristeza.
                                Estaba enamorado de Roberta.



                                 Y no podía sentir amor por ella.
                                Amarla podía ser destructivo para Roberta. ¡Qué Dios me ayude!, imploró Jason, sintiendo el fuerte deseo de romper a llorar. Lainie...Por favor...Dios mío...Ayúdame a no amar a Roberta porque podría ser fatal para ella.

jueves, 17 de julio de 2014

ARGUMENTO DE "NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO"

Hola a todos.
Hoy, me gustaría hablaros un poco acerca del argumento de mi novela Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Esta historia nació en este blog como un modo de celebrar Halloween y recuperar al hombre lobo clásico, el hombre que vive atormentado por una maldición que le convierte en una bestia en las noches de Luna Llena. Alguien que vive prácticamente aislado y que, aunque se enamora (todos los hombres lobos se enamoran), lucha por estar alejado de la mujer que ama para no hacerle daño.
Me he animado a hacer el relato más largo y lo estoy convirtiendo en una novela. Una novela que será más bien corta y que me gustaría que viera la luz algún día. Pero no sé cuándo será.
El argumento es éste:

Sobre la familia MacFarlane pesa una maldición desde hace mucho tiempo. Los hombres de la familia se convierten en hombres lobo en las noches de Luna Llena. El cabeza de familia, Angus MacFarlane, y su sobrino Jason padecen esta terrible maldición, la misma que acabó con la vida del padre del joven. Sólo la esposa de Angus y tía de Jason, Leslie, la conoce y trata de ser fuerte en esas noches en las que su marido y su sobrino se convierten en unas bestias salvajes. Mientras, tratan de mantener a las tres jóvenes de la familia, Alana (hermana de Jason), Raven y Roberta (hijas de Angus y Leslie) al margen. Pero la joven Roberta sospecha que hay algo raro en su familia y quiere descubrir de qué se trata. Al mismo tiempo, Jason trata de luchar contra los intensos sentimientos que Roberta despierta en él.

viernes, 11 de julio de 2014

FRAGMENTO DE MI NOVELA "NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO"

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros este fragmento de Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Esta historia nació en este blog con el deseo de celebrar Halloween, pero también, con el ánimo de recuperar al hombre lobo clásico. Al hombre que vive atormentado por la terrible maldición que pesa sobre él. Que le convierte en una bestia salvaje todas las noches de Luna Llena. Pero que al que todavía le queda un rastro de humanidad.
Esta historia ha ido creciendo y me la estoy convirtiendo en novela. En una novela corta, sí, pero fiel a cómo deseé crearla.
¿Os habéis fijado que los hombres lobos, en la mayoría de las películas que se han hecho sobre este tema, se enamoran? Casi siempre, intentan mantener a la mujer amada alejada de ellos, como una manera de protegerla de ellos mismos y de la maldición que sufren. Pero ella se niega. Lo curioso es que se enteran y, aún así, siguen a su lado.
Vamos a ver lo que ocurre en este fragmento.

                              Era una noche de Luna Llena.
                              Roberta era incapaz de conciliar el sueño. Después de dar varias vueltas en la cama, la muchacha se hartó de estar acostada. Era evidente que se había desvelado.
                              Se sentó en la cama. Sacó fuera los pies. El suelo estaba helado y buscó, a tientas, las zapatillas. Roberta sospechaba cuál era la causa de su desvelo. No entendía el extraño comportamiento ni de su padre ni de su primo Jason. Tendría que estar acostumbrada. Lo llevaba viendo toda la vida. Cuando Jason le dio un beso en la mejilla para desearle las buenas noches, Roberta se percató de que estaba temblando.
                               No era como Raven. Había cosas que Roberta no entendía. Quizás se debía a que no era tan inteligente como Raven. O como lo había sido su prima Alana. Pero Alana ya no estaba. Roberta se puso de pie. Tampoco podía dormir porque no entendía el porqué Alana se había ahorcado. Era una joven hermosa y llena de vida. Alana no tenía ningún motivo para cometer tal locura. Era cierto que había empezado a cambiar días antes.
                              Roberta se puso la bata encima del camisón. Alana le había mencionado que se veía así misma como un monstruo. Una afirmación que extrañó mucho a Roberta.
                              También se fijó en que Jason la aterrorizaba.
                              Roberta se dirigió a la ventana. La abrió. Se asomó.
                              Toda la isla estaba en calma. Incluso, podía ver que el mar también estaba en calma. Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Roberta. Esto no es normal, pensó.
                             Alzó la vista al cielo. No había ni una sola estrella brillando en el firmamento. Una nube oscura pasó delante de aquella gran bola redonda. La Luna Llena...Roberta bajó la vista y divisó una figura que parecía salir por la puerta de la cocina. Era un hombre joven. Y, desde su habitación, Roberta se fijó en que iba completamente desnudo.
                             La chica notó cómo su corazón se paralizaba. Reconoció al joven que iba desnudo como su primo Jason.
                             De pronto, vio cómo su primo se doblaba sobre sí mismo. Parecía estar sufriendo un gran dolor. Era una situación extraña, pero Roberta no lo dudó.
                            Salió corriendo de la habitación. Bajó de dos en dos los escalones. El corazón de Roberta latía a gran velocidad, preguntándose porqué Jason sufría aquellos dolores. Porqué había salido al jardín completamente desnudo. ¿Qué está pasando en mi casa?, se preguntó Roberta. Salió al jardín. El aire de la noche la golpeó de lleno en el rostro.
-¡Jason!-gritó, mientras se acercaba a él.
                           El joven escuchó como lejana la voz de una mujer joven. Alzó la vista. Pero sentía que ya no la veía.
-¡Robbie, vete!-gritó con una voz tan fuerte que no parecía ser la suya.
                         Podía notar cómo la bestia pugnaba por salir de su interior. Y Roberta estaba allí.
-¿Qué te pasa, Jason?-le preguntó su nerviosa prima.
-¡Métete dentro!-le respondió él, más con pánico que con enfado.
-¡Dime lo que está pasando! ¿Qué tienes?
                               Pero Jason no pudo responder. Tan sólo pudo ver la piel blanca de Roberta. Su cabello negro, que llevaba recogido en una trenza. Su cuerpo esbelto...Roberta alzó la mano hacia él y le acarició la frente. El dolor que experimentó Jason aumentó y Roberta tuvo la impresión de que su primo estaba desapareciendo.
                             Ya no podía verle. Jason se había ido y, ante ella, estaba un ser monstruoso. Roberta tuvo la sensación de estar viendo a un lobo gigante. Tenía los ojos brillantes. La bestia se había apoderado de Jason y lo último que recordaba era ver el hermoso rostro de Roberta descompuesto en un rictus de horror.
-¿Qué eres?-le preguntó la joven, entre nerviosa y asustada.
                            La bestia no habló.
                            Roberta pensó que debía de salir corriendo.
                           Aquel ser que tenía dientes largos y estaba cubierto de pelo no podía ser su encantador primo Jason. Esto no está pasando. Roberta estaba paralizada. Aquel monstruoso ser se alejó corriendo. Roberta estaba helada. No podía moverse.
                             Su hermana Raven se asomó por la ventana. Había oído gritar a alguien y vio a su hermana en el jardín de pie.
-¡Robbie!-la llamó-¿Qué estás haciendo ahí? ¿Eras tú quien gritaba antes?
                           Pero Roberta no contestó.
                           De pronto, una especie de luz fue penetrando poco a poco en su cabeza. Y empezó a entender muchas cosas.

jueves, 5 de junio de 2014

ROBERTA MACFARLANE

Hola a todos.
Hoy, me gustaría presentaros a un personaje muy querido para mí.
Se llama Roberta MacFarlane y es la protagonista de mi relato Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Este relato nació en este blog como un modo de festejar Halloween y he subido al blog de María Esther, "Anescris", este mismo relato en una versión más extendida y con algunos cambios.
Mi intención al escribir este relato era contar una historia de hombres lobos tal y como eran reflejados en las películas de Lon Chaney, como un ser solitario y atormentado por una maldición.
Jason es el protagonista masculino de esta historia. Es un joven que vive atormentado por una maldición que afecta sólo a los varones de su familia. En las noches de Luna Llena, los varones MacFarlane se convierten en seres salvajes y bestiales.
Las mujeres MacFarlane son inmunes a la maldición. Jason y su hermana mayor, Elaine, se van a vivir con sus tíos Angus y Leslie al quedar huérfanos. Al haber tres jóvenes viviendo en la casa (Elaine y sus dos primas Raven y Roberta), se intenta mantener a las tres chicas al margen de lo que está pasando realmente.
Roberta tiene diecisiete años. Se trata de una muchacha de carácter alegre. Le gusta mucho hablar, aunque no es chismosa. Es inteligente. Roberta sospecha que hay algo raro en los hombres de su familia y trata de indagar.
Roberta se ha convertido en una muchacha muy hermosa. Y eso acaba llamando la atención de su primo Jason.
También es una joven muy familiar que adora a sus primos y a su hermana mayor, Raven.
He imaginado a Roberta con el rostro de la actriz Wynona Ryder.
Las dos comparten un físico muy similar. Con un cabello negro y largo...Con un rostro de facciones delicadas...
Juzgad vosotros si Wynona, en su caracterización como Jo March, y aunque hoy esté algo caída en desgracia por sus problemas con coger cosas ajenas, podría ser la perfecta Roberta MacFarlane.

miércoles, 19 de febrero de 2014

FRAGMENTO DE "NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO"

Hola a todos.      
Hoy, me gustaría compartir con vosotros este fragmento de Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Como ya os comenté en la última entrada que hice en este blog, tenía planes para esta historia. Estoy alargándola, pero lo estoy haciendo poco a poco.
Este fragmento es inédito tanto en este blog como en el relato que subí al blog de "Anescris", a su sección, relatos del sábado.
Espero que os guste.
  
                       Le gustaba abrazarla y acariciar su pelo.
                       Ella decía que era más equilibrada. Tenía un carácter alegre y un tanto inquieto. Ella le abrazaba y le besaba con cariño.
            En el fondo, eran unos críos. Aún les gustaba jugar y se aburrirían si fueran a una de aquellas fiestas a las que Roberta tendría que ir un tanto a la fuerza.
                        El cariño que se profesaban era puro.
                      ¿Había algo sucio en la relación que les unía?   

martes, 18 de febrero de 2014

PLANES PARA "NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO"

Hola a todos.
Mi mente no para de funcionar. Dado la aceptación que tuvo Nunca te enamores de un hombre lobo cuando la subí para celebrar Halloween a este blog, decidí alargarla y la envié a la sección "Relatos del sábado" del blog de María Esther. También tuvo aceptación.
Y me gustaría hacer algo interesante con esta historia.
Para empezar, le he cambiado el nombre a los protagonistas, ya que siempre he querido escribir una historia en la que la protagonista se llame Roberta. He añadido una hermana a Roberta y otra hermana a su primo y amado amante, Jason.
La maldición licántropa continúa, por supuesto, y atormenta al pobre Jason.
¿Qué va a pasar?
De momento, no puedo decir más nada. Estoy ocupada con otros proyectos y dejaré esta historia para más adelante.
Pero no pienso olvidarla.
Trabajaré en ella cuando pueda.
Muchísimas gracias por el recibimiento que ha tenido. Aunque no haya sido espectacular, me conformo con saber que la han leído, que han comentado y que ha gustado. Para mí es más que suficiente.
¡Un fuerte abrazo a todos!

martes, 12 de noviembre de 2013

NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO

Hola a todos.
Y, por fin, llegamos al final de Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Si os gustan las historias de terror clásicas, espero que os haya gustado esta historia. No es muy buena, lo admito. Pero la he escrito con mucho cariño.
Vamos a descubrir el final de la mano de nuestro hombre lobo protagonista: Lucien.
Aquí os dejo con la segunda y última parte del epílogo de este relato.

                           A la hora del té, me reúno en el comedor con mi prima Rose y con su institutriz, miss Muir.
                          Miss Muir remueve su taza de té con la cucharilla y bebe un sorbo.
-Debo decir que estás prosperando mucho, Rose-felicita a mi prima-Por lo menos, ya sabes caminar erguida. Sólo me falta que aprendas a tocar el piano.
-Todavía no entiendo para qué quiere que aprenda a tocar el piano-comenta mi prima-No vive mucha gente en esta isla.
-¡Pero querrá ir a Edimburgo! Toda joven sueña con su puesta de largo.
-Y yo sueño con mi puesta de largo. Pero no sé todavía lo que quiero hacer. No quiero irme de aquí. Es mi hogar.
-Tiene que viajar a Edimburgo para ser presentada en sociedad.
                          Bebo un sorbo de mi taza de té.
                          Intercambio una mirada nerviosa con Rose. No quiere separarse de mí. Pero esta noche habrá Luna llena. La primera Luna llena desde que los dos descubrimos lo que realmente sentíamos el uno por el otro.
-Edimburgo es una ciudad preciosa-intervengo-Te va a gustar mucho, Rosie. Yo te la enseñaré de mil amores.
-¿Lo dices en serio?-inquiere maravillada.
                        No estamos pensando precisamente en Edimburgo. Estamos pensando en el tiempo que pasaremos juntos en esa ciudad.
-Te lo prometo-le aseguro.
                        Rose me dedica la sonrisa más angelical del mundo. Tengo miedo de lo que pueda pasar esta noche. Me aterra la idea de hacerle daño a Rose. He de alejarme de su lado en cuanto caiga la noche.
-Esta noche, no podré cenar con vosotras-le informo-Dile a mi tía que me excuse.
-¿Adónde va?-quiere saber miss Muir-¡No puede irse así como así!



                           No le contesto.
                           Rose coge una pasta. Le da un mordisco. Mientras, clava sus bonitos ojos azules en mí. De algún modo, entiende los motivos por los cuales he de estar lejos de ella esta noche. Y lo comprende. Todo irá bien, parecen querer decirme sus ojos. Y yo quiero creerlo. Igual que ella también quiere creerlo.
-Mi primo tiene sus motivos para no cenar con nosotras esta noche-afirma Rose-Le ruego que le disculpe si le disgusta el no poder saberlo. Pero el cotillear es un vicio que está muy feo. Usted misma me lo dice.
-Lo que no quiero es que la gente de la isla hable mal de tu primo-se defiende miss Muir-Su reputación podría afectarte.
-Mi reputación no tiene porqué afectar en nada a Rosie-intervengo-Lo que yo haga no tiene nada que ver con ella. Los vecinos pueden criticarme. Pero no pueden criticarla a ella. Rosie nunca haría nada malo.
                      Miss Muir se pone roja de vergüenza.
                      Rose disimula una risita. A veces, sospecho que le gusta meterse con su institutriz.

                       Empieza a caer la noche.
                       Salgo por la puerta de la cocina.
                      Alzo la vista al cielo apenas he caminado unos pocos pasos.
                        Y allí está ella. Redonda...Brillante...
                      Y empieza el dolor.
                       Un dolor que se apodera de todo mi cuerpo. Un dolor que me hace gritar. Que parece que está desgarrando mi piel. No puedo evitar caer de rodillas al suelo. Lo único que pido es que se detenga. Pero ese dolor parece que me está lacerando todo el cuerpo. Pienso que voy a morir. No quiero que la angustia se apodere de mí.
                        No recuerdo nada más. Sólo sé que me rodea la oscuridad. Oigo el aullido de una bestia. Un aullido cargado de dolor y de desesperación...Gruñidos que salen del fondo de mi garganta. Y un hambre terrible se apodera de mí.



                         Comida...He de buscar comida.

                           Pasan las horas.
                          Me despierto completamente desnudo y acostado en mi cama. Me fijo en que no estoy solo, sino que Rose está a mi lado.
-¡Te has despertado!-exclama.
                          Lleva puesto su camisón. Con su pelo suelto, es la imagen más hermosa que jamás he visto.
-No te he hecho daño-digo, casi llorando.
                              Rose apoya la cabeza sobre mi pecho. Yo acaricio su pelo.
-Sabía que no me harías daño-afirma en tono triunfal-¡Lo sabía, Lucien!
                         Nos besamos en los labios. No puedo dejar de besar a Rose. No puedo dejar de abrazarla con fuerza. De acariciarla.
-Tenía mucho miedo, Rosie-le confesó.
-Algún día, la maldición se acabará-me dice ella-Buscaremos la cura. ¡Todo terminará, Lucien! No sé cómo. ¡Pero terminará! Yo tengo fe en ello.
-No terminará nunca, Rosie. Va de padres a hijos. Si tenemos algún día un hijo varón. Entonces...
-¡No pasará nada! ¡Te lo juro! La maldición no le afectará. Antes, le buscaremos un remedio.
                         Abrazo con fuerza a Rose. Al besarla, quiero contagiarme de su optimismo. Los besos que nos damos están llenos de esperanza y de amor. Nos abrazamos. No podemos dejar de abrazarnos. Beso a Rose en el cuello. Lleno de besos cada centímetro de su cuerpo.
                          Y quiero pensar que tiene razón cuando me dice que la maldición acabará algún día. ¡Ojala se haga realidad nuestro deseo y este calvario termine! Será sólo un mal recuerdo.

FIN

viernes, 8 de noviembre de 2013

NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir una especie de epílogo de mi relato Nunca te enamores de un hombre lobo. 
Está dividido en dos partes y está contado en primera persona por sus protagonistas: Rose y Lucien.
La primera parte, dejaremos que sea Rose quien hable.

-Éste es mi lugar favorito cuando me transformo-me explica Lucien-Siento, aún siendo una bestia, una extraña paz. Vengo aquí casi sin darme cuenta.
-Es un sitio precioso-comento.
                     Nos encontramos en la conocida como Cueva de la Crucifixión. Está cerca de los acantilados.
-¿Y qué haces aquí?-inquiero.
-Recuerdo vagamente comer animales-contesta Lucien-Y, después, venir aquí. Una bestia que busca la paz.
-No eres una bestia, Lucien.
                   Mi primo me sonríe con tristeza. La Luna empieza hoy con el Cuatro Creciente. No tardará mucho en llegar, de nuevo, la Luna llena. Y eso angustia a Lucien.
-No has debido enamorarte de mí, Rose-me dice-Podría hacerte daño. Tengo pesadillas. ¡Y me veo a mí mismo haciéndote daño!
-Eso nunca pasará-le aseguro.
                       Nos sentamos en el suelo de la cueva. Se cree que aquí hay un dibujo de Jesucristo Crucificado. Pero nadie lo ha encontrado todavía. Lucien vive atormentado por su maldición. No existe cura alguna para él.



-Fueron los vecinos de esta isla los que mataron a mi padre-me cuenta Lucien-Y también mataron al tuyo.
-Mi madre es mucho más fuerte de lo que piensa la gente-afirmo-Hay que ser fuerte para amar a alguien como tú.
-Amas a una bestia. No es bueno, Rose.
                     Niego con la cabeza. No me importa lo que la gente diga de Lucien. Nos amamos. Y yo estaré a su lado en la próxima Luna llena. No me asusta lo que pueda pasar.

                        Por la noche, voy a la habitación de Lucien. Me está esperando desnudo. Me duele mirar su cuerpo cubierto de arañazos. Llevo puesto mi camisón. Me acerco a él y le beso con pasión en los labios. Hay muchas cicatrices en su hermoso cuerpo, producto de heridas sufridas mientras está transformado. Lucho por no echarme a llorar.
                     Me siento en la cama. Mi madre no sospecha nada de lo que ha pasado entre Lucien y yo.
-No entres aquí cuando llegue la Luna llena-me pide-No estaré.
-Pero estaré esperándote-le prometo.
                    Lucien se sienta a mi lado en la cama. Me mira con gesto dolorido. Tiene mucho miedo de hacerme daño. Alza su mano para acariciar mi rostro con la yema de los dedos. De algún modo, intenta transmitirme el terror que siente al pensar que podría hacerme daño. Aún cuando yo sé que eso nunca pasará.
                      Me olvido de todo cuando Lucien me besa apasionadamente mientras me tumba en la cama. Cuando me despoja de mi camisón. Cuando mi pelo se extiende sobre su almohada. Cuando me acaricia con las manos. Cuando me abraza. Cuando cubre de besos cada centímetro de mi piel. Entonces, pienso que no va a pasar nada malo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

NUNCA TE ENAMORES DE UN HOMBRE LOBO

Hola a todos.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hice una entrada en este blog. Prometo que intentaré hacer alguna entrada de vez en cuando, pero mis otros blogs me tienen absorbida.
Sin embargo, no pienso olvidarme de éste.
Esta entrada corresponde a un pequeño relato que he escrito con motivo de la festividad de hoy, el Día de Todos los Santos, aunque bien podría ser un relato propio de Halloween.
Tiene buenas dosis de romanticismo y es de época. ¡Por supuesto, je, je!

ISLA DE DAVAAR, EN EL FIORDO DE CLYDE, 1805

                     Rose Farlane parecía estar distraída. 
-No me está haciendo caso-le llamó la atención su institutriz, Alexandra Muir-Estamos dando los verbos en francés. 
-Discúlpeme, señorita Muir-se excusó Rose-Estaba pensando en otra cosa. Empecemos desde el principio. 
-Está bien. 
                         Las dos estaban en el salón. Rose repitió la lección. Sin embargo, su francés no era muy bueno. Y su institutriz lo sabía. 
-¿Se puede saber lo que le pasa?-quiso saber. 
-Esta noche es la última noche en la que hay Luna llena-contestó Rose. 
-No debe de preocuparse por eso, señorita. Usted no sale sola por la noche. 
                         Rose tenía diecisiete años. 
                         En algo más de un año, sería presentada en sociedad. Su madre viuda y ella vivían con el primo de Rose, Lucien Farlane. Lucien tenía veintitrés años y vivía casi aislado del mundo. Sus padres, los tíos de Rose, habían muerto en poco tiempo a la vez. 
                         A Alexandra no le gustaba trabajar en aquella casa. Le parecía que había algo siniestro en ella. No lo podía decir en voz alta. Quizás, Rose creía que se había vuelto loca. 
-Dejemos la lección por hoy-decidió Alexandra. 
                      Prácticamente, salió corriendo del salón. Rose agradeció el poder quedarse sola. Pensó en su primo Lucien. Siempre había tenido la impresión de que le ocultaba algo. Pero no sabía bien lo que era. 

-¿En serio hay siete cuevas en esta isla?-le preguntó Rose a Lucien. 
-Es lo que se cuenta-respondió el joven. 
                        Habían salido aquella tarde a dar un paseo. 
                        Rose y Lucien habían llegado hasta la parte occidental de la isla. Rose no se cansaba de pasear por aquel lugar. Y arrastraba a Lucien en sus paseos. 
-Será mejor que volvamos-le sugirió el joven.
-¿Por qué quieres que volvamos?-inquirió Rose-¡Se está tan bien fuera! Sin mi institutriz regañándome.
-Tienes que hacerle caso, Rosie.
-¡Hablas igual que mi madre, primo! 

                       El aullido de un lobo despertó a Rose. Una cosa que le llamó la atención desde que llegó a Davaar fueron aquellos aullidos. Ya llamaron su atención cuando llegó, apenas unos meses antes. 
                        Se sentó en la cama. ¿Había lobos en Davaar? 
                       Llena de curiosidad, se puso de pie. 
                       Se puso la bata encima del camisón. Salió al pasillo descalza. 
                       Bajó la escalera. Oyó el sonido de unos golpes en la puerta de la cocina. La casa de los Farlane estaba sumida en la penumbra. Todo el mundo estaba durmiendo. Sin saber bien lo que estaba haciendo, Rose se dirigió a la cocina. Le latía muy deprisa el corazón. Antes de abrir la puerta, Rose cogió un cuchillo. Se parapetó detrás de la puerta, dispuesta a saltar si había algún ladrón. 
                     La sorpresa de Rose fue mayúscula. 
                      Un joven completamente desnudo cayó nada más abrir la joven la puerta. Tenía algunos rasguños por todo el cuerpo. Rose ahogó un grito. Reconocía a aquel joven que tenía sangre en la boca. Era su primo Lucien. 


                   Como pudo, Rose lo llevó a su habitación. Nada más acostarlo en su cama, Lucien pareció abrir los ojos. 
-Me temo que ya conoces mi secreto, prima-dijo con voz cansada. 
-No te entiendo-le aseguró Rose-¿De qué secreto estás hablando?
-De lo que soy realmente. 
-Eres Lucien Farlane, mi primo. 
-Te equivocas, Rosie. La Luna llena me hace esto. Intento resistirme a ella. Pero no puedo. Me convierte en algo que no soy. Una bestia...
                        Rose no entendía lo que quería decirle Lucien. De pronto, una luz se hizo en su cabeza. Se sentó a su lado en la cama. 
-No quiero que estés cerca de mí-prosiguió el joven. 
-Sé que nunca me harías daño-afirmó Rose con rotundidad-Te quiero, primo. Aunque tú no me lo demuestres mucho. 
                         Un nudo se formó en la garganta de Lucien al escuchar a Rose. No podía estar cerca de ella porque temía hacerle daño. 
                           Lo que sentía por su prima no lo había sentido nunca antes por nadie. La idea de dañar a Rose le horrorizaba. Se puso tenso cuando la mano de la joven acarició su mejilla. 
-Además, sólo serían unas cuantas noches al mes-añadió Rose-Nadie tiene porqué saberlo. 
                        Lucien vio el amor reflejado en los ojos de su prima. Alzó la mano para acariciar su rubio cabello, que llevaba suelto y caía por sus hombros. 
                        Rose vio amor en aquellos ojos. 
                        La Luna empezaba a desaparecer por el horizonte. Lucien le habló acerca de la maldición que acechaba a los hombres de la familia Farlane. Aquella maldición había acabado con su padre. Había acabado también con su tío, el padre de Rose. Y acabaría antes o después con él. 
-Eso no va a pasar-le aseguró Rose-Mi padre y mi tío descansan en paz. Ahora, entiendo el porqué él pasaba una semana lejos de casa. No quería hacernos daño ni a mi madre ni a mí. Nos quería. Si mis padres pudieron ser felices juntos, ¿por qué no vamos a ser nosotros felices?
                       Lucien sonrió débilmente. 
-¿Desde cuándo te transformas?-inquirió Rose-Cuéntamelo todo. 
-Desde que cumplí trece años-contestó Lucien-Mi padre, entonces, me encadenaba en el sótano. Mi madre encadenaba a mi padre cuando llegaba la Luna llena. Noté cómo me convertía en algo que no sabía lo que era. Es muy doloroso. Se sufre mucho. Pero se sufre más cuando te das cuenta de que no puedes hacer nada para evitarlo. 


-¿Y no tiene cura?
-Que yo sepa no. Estoy condenado a llevar esta vida. Y no es vida. 
-¿Por qué te transformas en ese ser?
-He oído que una bruja maldijo a mi familia hace muchos siglos. Condenados a convertirse en bestia cada Luna llena. Sólo los hombres...Si tengo un hijo, será como yo. Otro maldito...
-Lucien, por favor, no hables así. 
-¿Estás dispuesta a llevar esta vida que no es vida?
-¡Por supuesto que sí! Haría cualquier cosa por ti. 
                    Lucien cogió la mano de Rose y tiró de ella hasta que cayó sobre el lecho. A su lado...
                    Lucien la besó de manera apasionada. Rose le devolvió todos los besos que le dio. 
-Te amo-le confesó-¡Qué Dios me perdone!
-¡Qué Dios nos perdone a los dos!-exclamó Rose. 
                        Lucien la ayudó a despojarse de la bata. Luego, la ayudó a quitarse el camisón. 
-No tengas miedo-le pidió. 
                         Y se dispuso a amarla lo que quedaba de la noche. Buscó la mirada de Rose. Aquellos hermosos ojos de color azul le miraban con mucha dulzura. Poco a poco, entre ellos harían el futuro. 
                         Se convertiría todas las noches de Luna llena en aquel ser bestial. Pero intentaría no hacerle daño a Rose. Como su padre y su tío hicieron con sus esposas. Sentiría aquel dolor que le desgarraba por dentro. Y el saber que estaba condenado. Vagaría por aquella isla. 
                      Sabía que Rose estaría siempre a su lado. Se susurraron numerosas palabras de amor. Se besaron muchas veces. Los labios de Lucien recorrieron el cuello de Rose. Se abrazaron con fuerza. Lucien acarició el cuerpo de Rose. Llenó de besos cada centímetro de su piel. Recorrió con la lengua cada porción de su cuerpo. La tomó entre sus brazos, haciéndola suya. Y sintió cómo el cuerpo de su prima se estremecía al tiempo que se estremecía su cuerpo. 
                    Cuando todo terminó, Lucien se sorprendió al encontrarse con la radiante sonrisa de Rose.
                     No sabía qué decir. Había sido por primera vez en mucho tiempo feliz. Feliz...Rose le amaba. Y él, a su vez, también la amaba. Los cada vez más débiles rayos de Luna iluminaron el cuerpo desnudo de Rose. Su cabello de color rubio se extendía sobre la almohada. 
-Siempre juntos...-le susurró Lucien. 
-Tú y yo...-susurró Rose.
-Contra el mundo...Contra todo...
                         Volvieron a besarse con fuerza y con pasión. 

FIN